jueves, 23 de abril de 2020

La supuesta visita de Miguel de Cervantes a Tembleque en 1608.

El título original que tenía pensado para este reportaje era claro y directo: Miguel de Cervantes visitó Tembleque en 1608. Aunque tras consultar con varios historiadores, investigadores y cervantistas, algunos con serias dudas, lo dejamos en un supuesto, y a continuación os relato toda la información que he podido recabar al respecto, por orden cronológico.
En un principio, en el mes de junio de 2019, tuve conocimiento de este importante dato histórico para nuestro pueblo, gracias a la empresa "Cuéntame Toledo", una Asociación de Historiadores y expertos en arte y patrimonio, que escribió el texto que voy a compartir a continuación en esta página de Facebook, etiquetando a Todo Tembleque.
Tras ponerme en contacto con la empresa "Cuéntame Toledo" para ampliar la información, me explicaron muy amablemente que este texto, lo habían extraído del prestigioso historiador toledano Gabriel Mora del Pozo, en su libro "Efemérides Toledanas", tomo II, editado por la Diputación de Toledo en 1991 con ISBN: 84-87100-14-7. Además, me adjuntaron una copia de la página en cuestión, así como la portada de dicho libro, que añado a este reportaje.
Tenemos la fecha exacta que se indica de la visita de Cervantes a Tembleque: el día 17 de junio de 1608. 
Si recordáis, en un amplio reportaje sobre la historia de los molinos de Tembleque, yo mismo explicaba que dichos molinos eran posteriores a la época de Cervantes; pero este nuevo e importantísimo dato, que me obliga a reeditar dicho reportaje, podría dar un giro importante a nuestra historia local, pues además de ahora saber que aparte de los molinos actuales, también existieron otros dos molinos en la época en la que Cervantes escribió "El Quijote" (sin poder concretar la ubicación de los mismos, desconocemos si también estaban en el actual cerro de los molinos o en otro lugar, como en el cauce del río Algodor, en el valle de Tembleque, donde sí nos constan algunos molinos de agua particulares en aquella época, según las Relaciones de Felipe II, en 1575), muy probablemente, la posible visita que tuvimos de Cervantes en el año 1608, fue la que pudo propiciar que nuestro pueblo, Tembleque, apareciera mencionado por Cervantes en el capítulo 31 de la segunda parte de "Don Quijote de la Mancha", que se lanzó apenas 7 años más tarde, en 1615.  Es decir, que su  supuesta visita coincidió entre la publicación de la primera y la segunda parte, que seguramente estaba escribiendo en esas mismas fechas. Sea como fuere, Cervantes conocía nuestro pueblo, de una manera u otra, en aquella época.
¿Y cual fue el motivo de esa visita de Cervantes a Tembleque en 1608? Pues en el texto de Gabriel Mora del Pozo, se explica detalladamente el motivo, que fue precisamente para gestionar la venta de dos molinos en Tembleque que pertenecían a su propia hija, por una herencia de su primer marido.
Dice así:

MIGUEL DE CERVANTES, EN TEMBLEQUE. 17 de junio de 1608.

El motivo fue el de ir a vender dos molinos que su hija Isabel de Saavedra había heredado de su esposo don Diego Sánz del Águila, hidalgo de honesta vida que murió al año de estar casado con la hija del autor de Quijote y luego dejarle una niña, Isabel Sanz, a su esposa murió santamente.
Poco tiempo después la hija de Cervantes se casa con Luis Molina, natural de Cuenca, muy relacionado con la familia. Deseando liquidar algunas deudas deciden el padre y la hija vender los bienes que dejó su primer esposo junto al arroyo de Abroñigal y los molinos de Tembleque.
Doña Isabel quería a su padre, que en estos momentos estaba muy apremiado, para que rindiese las ya famosas cuentas de alcabalero en el reino de Granada. Con la venta de estos bienes pudo entregar Cervantes 2.400 reales que le reclamaban por atrasos.
Recorrió estos caminos pasando por Toledo, tomó la calle que le llevaba a la diligencia que marchaba a Tembleque. Por la misma calle en la que más tarde, en su novela “La fuerza de la sangre” se encontraría Rodolfo con su pequeño hijo al que desconocía.

Quise intentar averiguar algo más sobre esta visita de Cervantes a nuestro pueblo, así que en mis investigaciones, me puse en primer lugar en contacto con mi buen amigo e historiador, Pepe García Cano, que en un principio desconocía este texto, aunque me aconsejó ponerme en contacto con la directora de la Diputación de Toledo, Flor. Así hice, vía telefónica, y Flor, que me atendió estupendamente desde que descolgó el teléfono, muy amablemente me facilitó el contacto del escritor  Don Gabriel Mora del Pozo, (fotografía adjunta), al cual le envié un correo con mi consulta sobre este texto de Cervantes en Tembleque.
Don Gabriel, además de agradecerme mi interés por su libro y de animarme a seguir con las historias locales de Tembleque a través del blog, me explicó que los primeros tomos de las Efemérides Toledanas, donde se incluye esta visita de Cervantes a Tembleque, fueron escritos originalmente por Don Clemente Palencia, entre el 1 de diciembre de 1981 hasta su fallecimiento, el 23 de abril de 1989. Tras su fallecimiento, Don Gabriel me comentó que se impuso la tarea de recopilarlas, ordenarlas y clasificar las pocas referencias que puso y tras dos años de trabajo, conseguí que la Diputación Provincial las publicara, ya que se iban a perder si lugar a dudas.
 Según palabras de Don Gabriel:
Este cronista de Toledo, (Don Clemente Palencia) archivero municipal también de Toledo, conferenciante, poeta y profesor en el colegio Sadel, inició en la fecha que indico la publicación de unas breves líneas sobre diversos aspectos de la historia local del antiguo reino de Toledo, hoy la ciudad y su provincia. Lo hizo en el diario YA diariamente durante ocho años, con la elegancia y finura que le caracterizaban, pero sin ningún aparato crítico o referencia alguna (salvo excepciones) ,al tratarse de un periódico y en sus hojas locales, con el título de TOLEDO AYER.

Así pues, lamentándolo mucho, no me pudo ayudar en la búsqueda de los documentos originales,  que no dejó referenciados Don Clemente, pues me comentó que a pesar de su brillantez, luego era un hombre bastante desordenado con sus escritos, pero sí me remitió a los editores de la revista GALATEA, de Esquivias, por ser los mayores conocedores de la vida y obra de Cervantes, para ver si ellos me pudieran arrojar algo más de luz.
A los pocos días, y tras un nuevo correo, siguiendo los consejos de Don Gabriel, me contestó muy amablemente el presidente de la Sociedad Cervantina de Esquivias, Don Sabino de Diego Romero.
Don Sabino, que también desconocía la existencia de este texto, me comentó que seguramente el anterior presidente, Don José Rosell Villasevil, me hubiera contestado directamente, pero lamentablemente falleció hace unos años. No obstante, Don Sabino realizó unas gestiones, y contactó con su buen amigo Krzysztof Sliwa, historiador, profesor y escritor, que actualmente se halla dando clases en la Universidad de Colombia, y que a su juicio, es el mejor Cervantista actual, autor de varios libros, y otros pendientes aún de publicar, sobre la biografía de Cervantes y su familia.
Sliwa no tiente tampoco conocimiento del texto original que en su día tuvo que leer en Toledo Don Clemente Palencia, en los años 80. Sin embargo, sí tiene otros documentos del año 1612, con datos de un juicio donde está implicada buena parte de la familia de Cervantes, de donde se deduce que su hija Isabel Saavedra, a través de su primer marido Luis Molina, sí que tenía algunas posesiones, por herencia, no sólo en Tembleque, sino también en Consuegra y Argamasilla.
Don Sabino de Diego, también me explicó que la relación de Cervantes con su hija Isabel era mala. No obstante, en 1608, Cervantes vivía en Madrid, y realizó varios viajes a Esquivias. No es para nada descabellado que también realizara ese viaje a Tembleque, descrito por Clemente Palencia.
No pongo en duda, por mi parte, la publicación original de Clemente Palencia, aunque seguimos sin dar con los documentos originales de donde extrajo esa información de la visita de Cervantes a Tembleque en 1608.
Sin embargo, tras consultar con más historiadores, como Julio Chocano, me comenta, tras consultar documentación del Infante Don Gabriel, que en todo caso, serían molinos de agua, pues en aquella época, era muy complicado obtener permisos para la  construcción de molinos de viento, que competían con los de agua.
Otro historiador, Jesús Sánchez, pone en duda la veracidad del texto, afirmando que  contiene errores, como que esos molinos de Tembleque no eran de Diego Sanz, ni este fue el padre de Isabel Sanz. Según él, además, tampoco se ha encontrado documentación de que esos molinos pasaran a propiedad de la hija de Cervantes, ni que este cogiera una diligencia en Toledo para ir a Tembleque.
Según palabras textuales de Jesús Sánchez a mi consulta:
En 1606, al haberse trasladado ese mismo año la Corte de nuevo a Madrid, desde Valladolid, la familia Cervantes hizo lo mismo. Poco después, Isabel de Saavedra de desposó con Diego Sanz del Águila. En 1608, su esposo Diego fallece. Desde antes de enviudar, Isabel mantiene una relación adúltera con Juan de Urbina, también casado, Secretario del Gran Príor de San Juan Filiberto de Saboya.
Con Urbina, Isabel tuvo una hija, Isabel Sanz y Saavedra. Para dar una salida a esta situación, Urbina y Cervantes acuerdan arreglar un matrimonio de Isabel con el conquense Luis de Molina y Castilla. Todo bajo contrato, con la firma de las capitulaciones y a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero al novio y de ceder a la novia el pisito de amor que Urbina había puesto a Isabel en la Red de San Luis de Madrid. 
En el documento adjunto (que añado a este artículo, de "Efemérides Cervantinas. Resumen cronológico de la vida de Miguel de Cervantes Saavedra. Por D. Emilio Cortarlo y Mori. 1905, Madrid.), aparecen los dos molinos de Tembleque que siendo propiedad de Urbina, este los pone como garantía del pago. No vuelven a aparecer en este documento, y en ninguna otra documentación de los múltiples pleitos entre Isabel y Urbina se dice que pasaran a propiedad de Isabel.
Según este historiador, Jesús Sánchez, el hecho de que estos molinos de Tembleque se adjudiquen al primer esposo de Isabel es sólo un error; el que decidan el padre y la hija vender los bienes del primer esposo se trataría fruto de la imaginación, así como el hecho de que Cervantes tomó la calle que le llevaba a la diligencia que marchaba a Tembleque, ya que en aquella época no había diligencias, ni se denominaba así a ningún medio de transporte en los primeros años del s. XVII.
Ante la falta del documento original donde se basó el fallecido Don Clemente Palencia, toda esta historia no la podemos afirmar ni desmentir al 100%, al menos por mi parte.
Esto no es un punto final, pues Don Sabino de Diego, contactará con su buen amigo y también Cervantista, Emilio Maganto Pavón, por si aún tenemos suerte y damos con el documento original, para cerrar definitivamente esta pequeña gran historia del relato de la visita de Cervantes a Tembleque, en junio de 1608.

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