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jueves, 24 de septiembre de 2026

Una historia del siglo XVIII. José Saiz, alojero de Tembleque en el verano de 1776. Por José García Cano.

Nuevo trabajo histórico de nuestros buen amigo consaburense y mejor historiador, José García Cano, extraído del archivo antiguo del Ayuntamiento de Tembleque.
En este caso, ha rescatado del olvido un curioso documento donde se habla de José Saiz, un cántabro que fue alojero de Tembleque durante el verano de 1776.
Gracias a ese documento, José García Cano ha podido editar un formidable artículo que comparte con todos los vecinos de Tembleque y seguidores de este blog, donde nos transporta al pasado, y nos hacemos una idea muy precisa de cómo podía ser su trabajo en Tembleque, instalado en el verano de 1776 en la misma Plaza Mayor, junto al arco principal, vendiendo esa bebida refrescante a base de agua, miel, limón y especias, además de hielo, en unos tiempos donde no existía la electricidad, y los transportes eran muchísimo más lentos que en la actualidad, pues básicamente eran con carros tirados por mulas o por caballos, sin carreteras.
En definitiva, os invito a leer su trabajo, muy ameno y explicativo, para añadir esta nueva historia de nuestro pueblo casi perdida a la hemeroteca del blog
A continuación compartimos en pdf el trabajo de José García Cano, desde su página de Google Drive. Dejo igualmente copia en los archivos de Google Drive de este blog, con permiso de su autor.
Transcribo a continuación de manera literal el contenido del pdf anterior, por facilitar su lectura también a través de este post:

JOSÉ SAIZ, ALOJERO DE TEMBLEQUE EN EL VERANO DE 1776 
 
   Entre los muchos documentos curiosos que custodia el Archivo Municipal de Tembleque, se conserva un interesante documento en el que se hace referencia al alojero(1) , persona que abastecía de aloja, agua de limón y de hielo a los vecinos de Tembleque en la temporada veraniega. En este caso se trata de José Saiz Pardo, natural de Cantabria y quien llegó hasta tierras toledanas desempeñando este oficio ya desaparecido. 

   La figura del alojero fue habitual en nuestros pueblos y ciudades y su estancia solía ser temporal, sobre todo en las poblaciones más pequeñas, comprendiendo sobre todo los meses de verano, periodo en el que vendía diversas bebidas, algunos dulces, etc. Los alojeros podían tener un puesto fijo, que podía ofrecerles el ayuntamiento de la localidad -como fue el caso de Tembleque-, o puestos ambulantes, como sucedía en ciudades más grandes donde el alojero ofrecía sus bebidas y dulces en los teatros o corrales de comedias. Otros de los productos que el alojero vendía y ofrecía a los vecinos eran la nieve y el hielo(2) . Puede resultar curioso como el comercio y venta de nieve, fue muy habitual hasta que llegaron las máquinas industriales décadas después. Hoy es muy fácil encontrar cualquier tipo de bebida fresca tanto en nuestras neveras, como en los establecimientos hosteleros de nuestra geografía, pero si echamos la vista atrás, hasta no hace muchos años, ni había tanta variedad de refrescos, ni se podían comprar tan fríos como lo hacemos hoy. 

   En Tembleque sabemos que la alojería estuvo situada en la misma Plaza Mayor, símbolo no solo de la localidad sino de toda la provincia de Toledo. Ya comentamos en su día(3) que la alojería se situó a la izquierda del acceso sur de la plaza, es decir junto abacería municipal. Tenemos constancia de la presencia de un alojero que ejerció en Tembleque a finales del siglo XIX llamado Juan de Villegas, natural de la localidad de Las Presillas (Burgos), el cual en cada temporada veraniega llegaba para vender su aloja, el agua limón, el turrón de piñón, los barquillos, etc.
Bodegón con dulces y recipientes de cristal, 1622. Juan van der Hamen y León. ©Museo Nacional del Prado

   En esta ocasión, gracias al documento citado(4) , conocemos de la existencia de otro alojero más en Tembleque que ejerció esta profesión a finales del siglo XVIII, llamado José Saiz Pardo. Sobre este alojero sabemos que obtuvo el título de maestro en su oficio, ya que realizó una serie de pruebas en la ciudad de Valladolid en 1784(5) , es decir ocho años después de su estancia en Tembleque. El título que consiguió José Saiz fue el de maestro alojero y botiller y extraemos a continuación una parte del documento que se conserva del examen que pasó para obtenerlo:

 [Examinado José Sainz Pardo por Manuel Santiago González de Ceballos, único veedor y examinador del gremio de alojeros y botilleres en esta ciudad] […] ofreció hacer el examen de dicho don Joseph según las ordenanzas con que se rige, y gobierna el gremio de alojeros y botilleres de esta enunciada ciudad y en efecto a mi presencia y con arreglo a ella el dicho Manuel Santiago se hicieron a dicho don Joseph varias preguntas y repreguntas, a todas las cuales según aquel me insinuó, respondió bien y concertadamente y además hizo que dicho don Joseph ejecutase varias preparaciones tocantes al referido oficio de modo y forma que se hacen para las bebidas heladas, como también la preparación de barquillos y suplicaciones, todo lo cual preparó, y ejecutó según corresponde como así lo expresó el insinuado examinador, y que el citado don Joseph puede usar el oficio de alojero y botiller en esta ciudad, y demás ciudades, villas y demás ciudades de los reinos y señoríos de S. M., tener tienda pública y oficiales y aprendices sin incurrir por ello en pena alguna, por hallarse hábil y capaz […] darle su título y carta de examen en forma: Este declaró por el dicho juramento en que se afirmó y ratificó y lo firmó, expresó ser de edad de cuarenta y un años poco más o menos […](6) 
Firma del alojero José Saiz Pardo, localizada en el examen que se le realizó en Valladolid para ser maestro alojero y botiller en 1786. (Tesis doctoral: “Las lecturas y los libros en Valladolid (siglo XVIII, de Covadonga Matos Eguiluz).

   Desgraciadamente entre los siglos XVIII y XIX el oficio de alojero fue desapareciendo y aquella bebida tan famosa como fue la aloja, que mezclaba agua, miel y especias aromáticas en diferentes proporciones y que era refrescada con hielo, empezó a perder popularidad y descendió su consumo. También fue muy habitual que nuestros antepasados consumiesen la aloja acompañada de algún dulce, como los citados barquillos, obleas o suplicaciones(7) . 
Plaza Mayor de Tembleque. La parte señalada (en el centro, la puerta de madera) es donde se ubicaba en el s. XVIII tanto la abacería como la alojería en tiempo de verano. Se trataba de una finca municipal y tras ella, la carnicería  pública que también tenía puerta hacia la plaza de la Orden.

   En la propia ciudad de Madrid, el consumo de aloja está constatado hasta el siglo XIX, ya que en 1830 aún quedaban cuatro establecimientos donde servían aloja, dos en la calle de Toledo, uno más en la calle Montera y otro en la Puerta del Sol(8) . Fue también en la capital madrileña donde se publicaron las Ordenanzas del gremio de alojeros de Madrid, las cuales se conservan junto a un reglamento de este oficio aprobado en 1687 y donde se relacionan más de ochenta alojerías a finales del siglo XVII (9).
Ubicación sobre plano de los principales espacios públicos de la villa de Tembleque a mediados del s. XVIII, entre los que destacamos el ayuntamiento, la cárcel, los mesones municipales, la tienda abacería, el cuarto del repeso, el matadero y la alojería situada en la fachada sur de la plaza.
 
 Copiamos a continuación el documento completo que hace referencia a José Saiz Pardo y en el que el Ayuntamiento de Tembleque le quiere agradecer los desvelos realizados para llevar la nieve a la localidad, ya que, con ella, no solo se podían refrescar las bebidas, sino que era un importante paliativo de las fiebres y otros males para los enfermos, siendo como es lógico, un bien muy preciado por lo complicado de obtener y de conservar. En algunos de los pueblos del señorío de San Juan, fue habitual la existencia de pozos de nieve, como por ejemplo en Consuegra, donde hubo dos(10) pozos que abastecían a la capital del priorato y a algunos otros pueblos de alrededor(11) .

 Queda patente en el escrito lo dificultoso que fue para el alojero llevar la nieve a Tembleque, la cual tuvo que traer “de 12 y 14 leguas”, es decir entre 60 y 70 km aproximadamente. Por ello se firmó un decreto municipal en el cual se informaba que como atención al desvelo demostrado por Saiz Pardo hacia la población temblequeña, se le concedería preferencia en los sucesivos años para desempeñar su trabajo en las temporadas de verano. Desgraciadamente no sabemos cuántos años más volvió Saiz a Tembleque a seguir vendiendo su aloja, su agua limón y sus barquillos, para refrescar a los vecinos y vecinas, pero como recuerdo a él y a los que durante tantos años se refrescaban en verano en la alojería, reproducimos el decreto citado: 

Decreto:
 En la villa de Tembleque a 27 de julio de 1776, los señores justicia, y regimiento de ella que abajo firmarán, estando juntos en su ayuntamiento como lo acostumbran, dijeron que en este presente año ha sido escaso el acopio de nieve en todos los pueblos de esta comarca habiendo muchos enfermos, que carecían de este socorro para alivio de sus fiebres y enfermedades, y por cuando José Saiz Pardo, natural del lugar de Puentevieso(12), valle de Toranco(13) , obispado de Santander, ha venido como otros años en la temporada de verano a hacer y vender agua de limón y otras bebidas en el puesto público, para los vecinos y transeúntes; se le encargó por este ayuntamiento surtiese el puesto de nieve para dichos enfermos, lo que ha habilitado conduciéndola de 12 y 14 leguas de distancia, a expensas de las mayores fatigas y menoscabo de su caudal, por la larga distancia a este pueblo y mermas que ha tenido en la conducción del género, sin que por ello se le haya considerado ayuda de costa, ni (sic) alguna por falta de proporciones de esta dicha villa. 
Y siendo acreedor a que se le tenga presente su mérito, para en lo sucesivo, debían mandar y mandaron que en el año próximo venidero (1777) y sucesivos, se le atienda y prefiera al citado José Saiz Pardo en que haga en esta dicha villa las citadas bebidas, barquillos, venta de nieve y demás que es de práctica, a otro cualquiera llamado alojero, que venga a esta villa y solicite la venta de ello por cuanto bajo de esta preferencia, ha sufrido dicho Pardo, los descalabros que le ha originado la habilitación de nieve en este presente año, debiendo estar en los siguientes en esta dicha villa, para el día de San Isidro, ocho días más o menos y para la debida, inteligencia mandaron ponerlo por decreto para que siempre conste y se le cumpla esta contrata y si para su resguardo pidiese testimonio de él, désele el infrascripto escribano, y lo firmaron sus mercedes de que doy fe.

 Don Francisco Eugenio de Jaén López Pintado, Manuel Antonio Fernández Mazarambroz. Don Manuel de Torres. José Lorenzo Toribio. Bernardo García Garcisánchez. 

Ante mí Diego Rodríguez Palacios. 


 1 El alojero era aquel que vendía o hacía aloja, una bebida muy antigua que se preparaba con agua, miel y especias. 
2 Para profundizar en el comercio de la nieve y del hielo en Toledo y en los Sitios Reales, son de obligada consulta los trabajos de Pilar Corella Suárez: El abastecimiento de nieve y hielo en Toledo durante los siglos XVII y XVIII. “Actas del primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha”. Ciudad Real, 1985. Una actividad económica extinguida en los Sitios Reales: el comercio de la nieve y del hielo durante el siglo XVIII. Actas del congreso: “El Arte en las Cortes Europeas durante el siglo XVIII”. Madrid, Comunidad Autónoma, 1987. La renta de la nieve y del hielo en Toledo. “Anales toledanos”, núm. 25, 1988. 
3 Conferencia que ofrecimos en Tembleque el 2 de agosto de 2024, bajo el titulada La Plaza Mayor de Tembleque a través del tiempo. 
 4 Archivo Municipal de Tembleque (Toledo). Fondo antiguo, caja 2. 
5 Hemos localizado esta información sobre el alojero José Saiz, en la tesis doctoral de Covadonga Matos Eguiluz titulada “Las lecturas y los libros en Valladolid (siglo XVIII)”, en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid (2012). 
 6 A. H. P. de Valladolid. Protocolos. Leg. 4077, Ramón de Santillana. Examen de José Saiz Pardo para la obtención del título de maestro alojero y botiller, 17 de marzo de 1784.
7 La apicultura en la provincia de Guadalajara: del Antiguo Régimen a la modernidad. Tesis Doctoral de Anna Maria García Codina (2017). Universidad Rovira y Virgili.
8 Diario “La Libertad”, año XVI, nº 4562, 1934-11-14. 
9 Archivo Histórico Nacional, Consejos, L.5111: Ordenanzas del Gremio de Alojeros de Madrid. 1699.
10 Uno situado en pleno casco histórico, en la actual calle del Pozo de la Nieve con esquina a Manuel Figueroa y el otro dirección sur, a la salida de Consuegra en camino de Almadén.
11 Corella Suárez, P.: El pozo de nieve de Consuegra, propiedad del Gran Prior, durante los siglos XVIII y XIX. “Anales Toledanos”, nº 28, 1991.
12 Debe referirse a Puente Viesgo, municipio cántabro de menos de 3.000 habitantes situado a 35 km de Santander. 
13 El nombre exacto es el valle de Toranzo, en el centro de Cantabria, importante por su belleza natural, así como por las cuevas y yacimientos arqueológico que hay en él. 

lunes, 13 de abril de 2026

II Ruta guiada por el Santuario del Smo. Cristo del Valle y su entorno. Con José García Cano y Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado. 12-4-2026

El domingo 12 de abril de 2026, pudimos disfrutar de la II Ruta guiada por el Santuario del Smo. Cristo del Valle y su entorno, con José García Cano y Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, los dos mejores historiadores y conocedores del Cristo del Valle y del Priorato de San Juan. El año pasado se realizó la
primera ruta, aunque en aquella ocasión, José García Cano no pudo asistir a última hora, y fue Pedro quien hizo la ruta completa. En ambos casos totalmente gratuita y sin necesidad de inscripción previa, organizada por Pedro y Pepe de manera totalmente altruista.
Recordemos que ambos tienen publicados varios libros sobre el Cristo del Valle, como "El Santuario del Smo. Cristo del Valle visto por un peregrino", de Pedro, disponible digitalmente en este enlace del blog, o más recientemente el titulado "Historia del Santísimo Cristo del Valle", de José García Cano, disponible en formato físico, y donde también se incluye buena parte del inventario del Santuario del Cristo del Valle en 1774, en este caso sí disponible digitalmente en este enlace del blog.
A pesar de las previsiones meteorológicas desfavorables, finalmente resultó ser una mañana espléndida, sin lluvia y con una temperatura muy agradable, por lo que la ruta resultó ser todo un éxito, y los que asistimos, nos llevamos una auténtica lección de historia, de una manera muy amena, didáctica y divulgativa.
No se trataba de comentar solamente el origen o la historia del Cristo del Valle de manera genérica, que más o menos todos conocemos, (ampliada en los dos libros citados al principio), sino que se profundizó en muchos más aspectos, como en todos los parajes del entorno, a varios kilómetros a la redonda, con anécdotas, curiosidades, mitos y leyendas, que hizo que la jornada se alargara durante toda la mañana del domingo, desde las 9 de la mañana hasta casi las 14h, que se pasaron en un suspiro, por las muchas anécdotas que nos iban narrando Pedro y Pepe durante el recorrido.
Aproximadamente medio centenar de vecinos, principalmente de Tembleque, Turleque y Consuegra, amantes de la historia, fuimos los que tuvimos el placer de vivir esta auténtica jornada de convivencia. También se unió nuestro buen amigo e historiador de El Romeral, José Antonio Fraguas, y entre todos, fuimos aportando y compartiendo más anécdotas, curiosidades y preguntas, todas respondidas.
Comentar que esta ruta tuvo dos partes, en primer lugar, la visita al entorno, donde recorrimos a pie unos 4 kilómetros, para finalizar ya en el interior de la ermita, el Santuario del Smo. Cristo del Valle, con todos los vecinos y numerosos miembros de la Hermandad del Cristo del Valle, a los que se les agradeció públicamente su predisposición para poder llevar a cabo esta Ruta en el interior y exterior del recinto.
Esperando ya con ganas una tercera ruta, quizás el año que viene, vamos a compartir un pequeño vídeo y fotografías tomadas durante esta II Ruta, simplemente por dejar testimonio gráfico.
A modo de curiosidad, compartimos una imagen generada con IA, por cortesía de Pedro, de cómo pudo ser la construcción de la ermita que todos conocemos. Debió ser en su día, finales del siglo XVIII, una escena bastante similar:
Así como un mapa antiguo facilitado por Pedro, con parte de los caminos limítrofes en el entorno del Cristo del Valle.
Finalizamos como es habitual con el siguiente
álbum fotográfico, también con aportaciones de nuestro paisano Jesús, además de las de un servidor, dando la más sincera enhorabuena tanto José García Cano, Pepe, como a Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, y agradeciendo a todos los asistentes y a la Hermandad del Smo. Cristo del Valle, pues gracias a todos ellos se ha podido realizar con éxito esta auténtica ruta histórica.
Un servidor, con Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, 
José García Cano y José Antonio Fraguas.
Llaves originales de distintas dependencias del
Santuario del Smo. Cristo del Valle.

miércoles, 8 de abril de 2026

HEMEROTECA. Crónica de la Semana Santa de Tembleque de 1926, en "El Castellano".

Nos remontamos un siglo hacia atrás en el tiempo, para revivir gracias a la hemeroteca la Semana Santa de Tembleque del año 1926, gracias a una formidable crónica que dejó plasmada en el diario "El Castellano", bajo la firma de "ARCE", el que fuera corresponsal de dicho diario (con muchas otras crónicas) y jefe de telégrafos de Tembleque en aquella época, José Rodríguez de Arce. 
Es una crónica recuperada de la hemeroteca del diario "El Castellano" por nuestro buen amigo e historiador José García Cano, que recientemente compartió en la página de Facebook del blog, con el siguiente testimonio
:
El diario El Castellano del 05-04-1926, nos contaba como había sido la Semana Santa de Tembleque de hace exactamente un siglo. El cronista afirmó que los cultos de Semana Santa "han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos... todas las autoridades y elementos oficiales". El Jueves Santo por ejemplo, se realizó el Lavatorio a doce hermanos de la Orden Tercera por el párroco de la localidad. el sermón del Mandato, de la Pasión, de las Caídas, de la Soledad y de la Resurrección, los realizó el afamado orado sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Catedral de Toledo.
Al amanecer del Viernes Santo tuvo lugar la procesión de las Caídas, siendo un "bellísimo acto de Fe religiosa", gracias a la organización de todos estos actos por el pueblo de Tembleque. 
Destaca la prensa la procesión del Santo Entierro en la que se exhibió el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción. También el cronista de la noticia (el cual firmaba como Arce), tuvo tiempo para elevar una pequeña queja que él mismo sufrió, ya que al terminar los oficios del Jueves Santo comentó que causaba un deplorable efecto que solo se adjudicaran hachas a las personas que pertenecían a alguna hermandad o cofradía, dejando sin ella a todos los demás.
Además al cronista le había dado un blandón (vela gruesa de cera) el teniente de alcalde de Tembleque, el señor Villajos, pero al poco tiempo un vecino se le acercó y le dijo que entregase la cera, lo cual fue obedecido por el cronista de El Castellano. Posteriormente éste transmitió a los allí presentes que lo sucedido había sido una descortesía imperdonable y que no procedía, pues él simplemente quería procesionar con el blandón y dar más solemnidad y realce a la Semana Santa temblequeña.
En fin, tampoco faltaban hace cien años los problemas organizativos y de protocolo que son innatos a estos acontecimientos y que finalmente y gracias a la buena disposición de los vecinos se siguen solucionando para darle -como decía Arce- más brillo y esplendor a la Semana Santa de nuestra localidad vecina de Tembleque.
A continuación, compartimos con mejor calidad el pdf del diario completo de aquel 5 de abril de 1926, estando la crónica de la Semana Santa de Tembleque en la página 2, de las 6 que contenían aquel ejemplar:
Para facilitar la lectura íntegra, la transcribimos a continuación, palabra a palabra, pues no tiene desperdicio:
Desde Tembleque.
La Semana Santa.
Los cultos de Semana Santa, según es tradición en este pueblo, han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos, dando ejemplo de gran espíritu religioso y ciudadano, todas las autoridades y elementos oficiales, atentamente invitados por besalamano de la Cofradía.
El Jueves Santo, a las tres de la tarde, se verificó la ceremonia del Lavatorio, que efectuó nuestro párroco, lavando y besando humildemente los pies a los doce hermanos de la Orden Tercera, de estirpe antiquísima en este pueblo y régimen severo.
El sermón del Mandato, así como los de Pasión, Las Caídas, Soledad y Resurrección, han estado este año a cargo del afamado orador sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Santa Iglesia Catedral Primada, que, en todos sus temas, dedicados a glosar los sagrados incidente de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y sacar de ellos provechosas enseñanzas para la Humanidad, combatiendo sus vicios colectivos, supo conmover al auditorio numerosísimo, con su dicción pura, su profundidad de ideas y pesnsamientos bellos y elocuentísimos.
La procesión llamada de Las Caídas, se verificó, como es costumbre, al amanecer del día del Viernes Santo, y constituye un bellísimo acto de fe religiosa de este buen pueblo de Tembleque, que pone en su organización todo su entusiasmo. En ella, y después de un púlpito portátil, el orador sagrado, señor González Mateos, va relatando, con magia de su elocuencia, los trágicos episodios del camino hacia el Calvario, mientras la artística imagen del Mártir cae, "realmente", abrumada por el peso de la Cruz, ante su Excelsa Madre, ante la Verónica y... ante la multitud que, emocionada por la belleza del momento artístico, cae también de rodillas llena de fervor y de fe... Parece, en efecto, una evocación artística del Sacro Drama, esta manifestación tradicional de un pueblo en torno de sus imágenes más queridas, y en la luminosa mañana abrileña, llena de poesía campestre y apenas dorada por el primer rayo de sol...
Solemnísima, este día la ceremonia de la adoración de la Santa Cruz por todas las autoridades y elemento oficial, que, al par que van besando el Divino Símbolo, depositan humildemente su óbolo.
Por la noche se verificó la procesión del Santo Entierro, en que se exhibe el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción.
En resumen, lector: una serie de magnos actos religiosos muy dignos de verse, que atraen innumerables forasteros durante estos días y que pone el nombre de Tembleque en muy alto concepto de religiosidad, tradición arte.
Y ahora (no todo han de ser alabanzas), voy a permitirme ocuparme en esta crónica de un lamentable incidente ocurrido al que suscribe al organizarse la procesión del Santo Entierro; y lo hago desde estas columnas, porque siendo EL CASTELLANO el periódico aquí más leído, aspiro a que se ponga remedio, al ser conocido el hecho por el pueblo, a ese prurito de economía, tacañería más bien, que parece imperar en las Hermandades o Cofradías, y que ha hecho caer a la del Sepulcro en una imperdonable descortesía hacia mí. Hacia mí, que me he pasado la mitad de mi vida vistiendo (¡cuántas veces a petición interesada!) de papel de... periódicos la vanidad ag(j)ena, piadosa y desinteresadamente...
Al terminar los divinos oficios de Jueves Santo, hubo de comentarse en la Sacristía, entre las autoridades y elemento oficial, el deplorable efecto que hasta estéticamente debía producir en las procesiones (tal que la del traslado del Santísimo al Monumento, que acababa de celebrarse) el hecho de adjudicar hacha solamente a aquellas personas que pertenecían a alguna Hermandad o Cofradía, dejando sin ella a los restantes; natural que todos fuesen alumbrando para mayor realce de la comitiva.
Reconocida fué por el señor Villajos, primer teniente de alcalde, que en ausencia del señor Torres ha presidido todos los actos, la justicia de la observación, y queriendo por lo visto enmendar la deplorable costumbre, nos facilitó al organizarse la del Santo Entierro un blandón, perteneciente, como era natural, a la Cofradía del Sepulcro.
Momentos después, en la iglesia aún, y cuando comenzaba a ponerse en marcha la comitiva, se me acercó un individuo requiriéndome para "que le entregara la cera, porque no era hermano". Por prudencia, y por no dar un espectáculo, me limité a entregarle el hacha y nada más.
Después sí; al finalizar el acto y a presencia del señor Villajos, hice ver a dicho hermano que por mi parte en nada habíame extralimitado, puesto que el blandón me había sido facilitado por orden del señor teniente de alcalde, y protesté, como es natural, con toda mi energía, de lo que califiqué de descortesía imperdonable. y como quiera que el citado individuo alegó que había cumplido orden del presidente de la Hermandad, yo, renovando desde aquí el calificativo, deseo exponer las consideraciones que el lamentable incidente me sugiere y que brindo con el mejor deseo, en primer lugar a nuestro digno párroco, como supremo director de todas ellas, y después, a los presidentes y presidentas de las Hermandades de Jesús, Sepulcro, Soledad, Sagrados Corazones, etc., etc., si es posible, evitar estos incidentes.
Claro es que yo parto del criterio de que cuando se nos invita a estos actos oficialmente por conducto de la Alcaldía, o personalmente la Hermandad, es porque se creerá que nuestra presencia allí presta a los cultos aquel solemne realce que, tanto y tan bien predica con el ejemplo, en favor de la educación religiosa de los pueblos; que la Iglesia archivo de cortesía y buena educación tanto se preocupa en fomentar; y que las autoridades y elemento oficial correspondemos siempre a tales cortesías, con entusiasmo y "en todos los órdenes" por lo menos en Tembleque.
Y ahora pregunto: ¿Tan faltas de elementos se encuentran las Hermandades de una docena de hachas para facilitarlas a dichas autoridades y evitar de este modo que unas lleven los blandones rojos, otra amarillos, otras blancos y otras ninguno? No creo que fuera cosa del otro jueves, hi habrían de arruinarse porque en la procesión de Las Caídas, por ejemplo fuese la Hermandad de Jesús quien facilitase a los invitados oficiales sus hachas rojas; la del Sepulcro en la del Santo Entierro las suyas; la de los Sagrados Corazones igual y en fin que todas ellas tuviesen con autoridades y elementos oficiales tales cortesías.
Y sobre todo, señores, si no es posible o no se quiere llegar a esta solución, que no se nos invite. Todo menos hacer el ridículo.
ARCE
Tembleque, 4 Abril 1926.

miércoles, 1 de abril de 2026

Las últimas sirvientas y el último mayordomode la Casa de las Torres. Testimonios y breves apuntes sobre la Casa de las Torres, según documentación notarial del Siglo XIX. Inventario de habitaciones y dependencias en 1869. Recorrido por el interior en 2010 y fotografías de la parte trasera en los años 70.

Artículo dedicado a nuestro amigo y paisano Antonio Minaya, recientemente fallecido de manera inesperada, y que precisamente pocos días antes de su fallecimiento, estaba en contacto con un servidor, para aportar sus testimonios sobre la Casa de las Torres y la fotografía de las sirvientas que vamos a compartir en este artículo del blog, entre otras muchas cosas. El borrador lo tenía ya escrito antes de su inesperada muerte. Va por él, ¡Muchas gracias, Antonio!
Estamos en pleno proceso de rehabilitación de la Casa de las Torres, el Palacio de Don Antonio Fernández Alejo, uno de los personajes más influyentes que ha tenido la historia de Tembleque, y de vez en cuando, siguen apareciendo nuevas informaciones sobre su historia, testimonios vecinales, muy valiosos, o alguna que otra fotografía guardada o perdida en algún cajón o baúl familiar, y en este artículo, vamos a compartir algunos de estas joyitas, incluyendo el último artículo de n
uestro buen amigo e historiador José García Cano, que ya ha firmado muchos trabajos relacionado con la Casa de las Torres, y ahora nos trae otro interesantísimo documento fechado en 1869, donde nos hace un perfecto resumen de lo más destacado de Don Antonio Fernández Alejo y su palacio, y como novedad, dentro del documento, encontramos un inventario de las habitaciones y dependencias que la Casa de las Torres tenía en el siglo XIX, concretamente en el año 1869.
Pero antes, me encantaría compartir en primer lugar una fotografía que recientemente recuperó nuestro paisano Antonio Minaya (QEPD), cuya madre fue una de las últimas sirvientas de la Casa de las Torres.
En la fotografía, tomada poco antes de la Guerra Civil, vemos a varias de estas sirvientas (supuestamente todas de Tembleque), posando muy probablemente en el patio secundario (ya desaparecido) que había en la parte trasera de la Casa de las Torres, que hoy en día es el parque con la fuente. Ellas estarían en uno de sus corredores, y la madre de Antonio, es la mujer de la derecha, de pie.
La mujer que está sentada a la izquierda, es Alfonsa Perea, la madre de Isabel (la estanquera), según nos ha confirmado la propia Isabel. Debió ser un trabajo muy puntual, porque su madre nunca le comentó que había trabajado en la Casa de las Torres.
Además, contamos con nuevos testimonios, que he incluido en el reportaje sobre la historia de la Casa de las Torres, pero que también voy a destacar en este otro artículo a modo de anexo.
El abuelo de Antonio (el padre de la sirvienta de la foto anterior), fue Mayordomo en la Casa de las Torres, hasta la Guerra Civil, y contó a sus familiares algunas cosas que ahora, Antonio me ha transmitido, siendo testimonios muy fiables.
Comenzamos hablando de la famosa "gallina de los huevos de oro", o más bien la gallina y los 12 pollitos de oro, y es que según otros muchos testimonios, una de las piezas más valiosas del desaparecido mobiliario de la Casa de las Torres, sería precisamente esta exclusiva figura de una gallina hecha en oro, quizás oro macizo. Hay otros testimonios que aseguran, que además de los 12 pollitos de oro, también existía una docena de huevos de oro, que estaban en como en un cesto o nido, justo en la parte central de las escaleras principales. Nada se sabe de su supuesto paradero a día de hoy, ni de los pollitos ni de los huevos, pero gracias al testimonio del abuelo de Antonio, podemos saber algo más:
 El balcón principal, era originalmente una estancia mucho más grande que en la actualidad, ya que parece ser que cuando fue Cuartel de la Guardia Civil, dividieron con tabiques dicha estancia. Llegaba hasta la Capilla (la Capilla está en el extremo norte, hace esquina con la fachada principal y la fachada norte). Pues bien, antes de la Guerra Civil, a esa estancia central, con el balcón principal, se la llamaba "La pieza", y en ella había una gran mesa de caoba, con un sillón principal y otras sillas más pequeñas. Es aquí donde estaba la famosa gallina y los 12 pollitos de oro, a tamaño real. La gallina de oro estaba en el sillón principal, y los 12 pollitos de oro cada uno en una de las otras sillas, de manera ornamental. Tras la Guerra Civil, desaparecieron. Esa estancia principal, "La pieza", también tenía muchos tapices con motivos temáticos de América.
El segundo testimonio del abuelo de Antonio, fue cuando le explicó a sus hijos y nietos cómo habían quitado los pináculos originales de las dos torres:
Parece ser que durante la Guerra Civil, desde el bando republicano, engancharon unos largos cables a los pináculos, hasta un camión, que tiró de ellos desde la calle para derribarlos. Además, también intentaron hacer lo mismo con el pináculo de la Iglesia Parroquial, aunque en este último caso no pudieron llevarlo a cabo. Lo que no sabemos es cómo se apañarían para subir los cables y atarlos a los pináculos, sin grúas. Sea como fuere, ahí queda su testimonio, para que cada cual lo interprete como desee. 
También me explicó que la sala de baile era la situada en la planta inferior, en el ala sur, lindando con los antiguos jardines que actualmente lindan a la calle Fray Francisco. Justo en esa zona fue donde rodaron parte de la película "Pájaros de papel", explicado anteriormente en este reportaje, donde simularon en dicha película de Emilio Aragón, ser un hospital en la Guerra Civil.
Adjunto una fotografía de dicha estancia, tomada en 2010, poco después del rodaje cinematográfico. Esta sería antiguamente la sala de baile, antes de la Guerra Civil, según el testimonio vecinal.
Y otras de las habitaciones, la de la derecha, nada más entrar por la puerta principal, era "la habitación de los muertos", simplemente porque cuando fallecía cualquier persona de las muchas que allí vivían y trabajaban, antes de su entierro, era en dicha habitación donde llevaban el cadáver.
Editamos este reportaje meses después de su publicación, para incluir una fotografía del abuelo de Antonio, que se llamaba igual, Antonio, el último mayordomo de La Casa de las Torres:
Antonio, el último mayordomo de la Casa de las Torres.
Esta y las siguientes fotografías (el patio central y los herrajes de la puerta principal por dentro) corresponden a una revista de finales de los años 70 o principios de los 80, que mantiene su otro nieto, nuestro paisano Ángel López, al que agradecemos este aporte:
Patio central, a principios de los 80.
Herrajes de la puerta principal, desde dentro.
Compartimos a continuación desde este enlace de Google Drive, con permiso de su autor, José García Cano, Académico correspondiente en Consuegra R.A.B.A.C.H.T., el trabajo que hace unos meses editó, donde vemos un interesantísimo inventario de las habitaciones o estancias que había en el siglo XIX. Podemos observar, que a muchas de las habitaciones, y no sólo a la de la gallina de oro, se les denominaba "La pieza", algo muy común sobre todo en América. 
Destacamos la nomenclatura de ellas, más de 50, como lo son, o lo fueron (todas ellas mucho mejor explicadas en el trabajo completo de José García Cano): 

Cuarto de criadas, Alcoba del difunto, Pieza de la chimenea, Cuarto de don Ángel, Cuarto de más dentro, Alcoba de la sala, Oratorio, Sala del oratorio, Cuarto de los leones, Cuarto del definidor, Despacho, Cuarto de sacristía, Cuarto de las criadas, Galería del principal, Pasillo a los comedores, Comedor antiguo, Comedor nuevo, Cocina principal de arriba, Despensa en la cocina, Patinillo de arriba, Cuarto primero del patinillo, Cámara de la harina, Galería del piso bajo, Sala principal baja, Pieza almacén de madera, Pieza de la derecha y sus contiguas entrando por la calle, Comedor viejo, Cocina del patinillo, Despensa de la cocina baja, Patinillo bajo, Cocedor, Corral grande, Cocina de los mozos, Cuadra de las mulas, Guadarnés, Pieza del billar, Bodega, Cochera, Almacén de aceite, Jardín y cuarto a la subida, Tahona y su corral, Huerta en la casa, Sótano, Huerta fuera de la casa, Cámara del tocino, Suelos perdidos, Alacenas de la galería principal, Despacho, Pozo, Despensa junto al pozo, Alacena de antesala, Cuarto junto a la cueva, Cueva, Cuarto de trastos de labor, Casa accesoria, Despensa de la escalera y Granero.
Es un documento que sirve como complemento perfecto al dedicado a la extensa Biblioteca que también poseía Antonio Fernández Alejo en Tembleque, y cuyo artículo, también de José García Cano, extraído también de estos documentos del siglo XIX ya compartimos en este otro artículo del blog.
Además, también hemos recuperado a través del Ayuntamiento de Tembleque otra fotografía inédita, en este caso de la parte trasera de la Casa de las Torres, a finales de los años 70 o principios de los 80, donde se aprecia parte de la estructura, que ta estaba muy deteriorada:
Me gustaría compartir un vídeo que yo mismo pude grabar en 2010, donde recorro todo el interior de la Casa de las Torres, junto al concejal de por aquel entonces, Jesús Santiago, que nos aporta sus testimonios en cada una de las estancias por donde pasamos. En aquellas fechas, la Casa de las Torres estuvo a punto de ser reconvertida en un Hotel, aunque al final dicho proyecto no salió adelante, por eso lo considero un vídeo muy adecuado para verlo ahora, con perspectiva, sabiendo que en pocos meses, sí podremos disfrutar de la rehabilitación de la Casa de las Torres, aunque sea con un proyecto distinto al de 2010, y por supuesto, que ya nunca veremos cómo era el interior, antes de esta última restauración.
Además, el vídeo está remasterizado con el archivo original de la videocámara que en su día utilicé para grabarlo.
Aquel día de 2010, además del vídeo, también tomé numerosas fotografías del interior, que quedan ya para la historia, y podéis ver o descargar desde este enlace de Google Photos.
Me gustaría compartir en este artículo el enlaceenlace a un formidable reportaje sobre la Casa de las Torres, escrito por la periodista y vecina de Tembleque Rosa Amor del Olmo, titulado: "La Casa de las Torres, el Palacio que los libros levantaron en Tembleque".
Finalizamos así este artículo, que tal y como he explicado al principio, he editado para dedicarlo de manera póstuma a la memoria de nuestro paisano Antonio Minaya, gran amigo y fiel seguidor de este blog, y que además de ayudarme con sus aportaciones para este artículo, ya lo había hecho en más ocasiones, como en este artículo sobre la recolección de la aceituna, en su propio finca cerca del valle, como con otra fotografía histórica donde nos mostraba la entrada original al silo del Cristo del Valle, antes de su restauración. ¡Muchas gracias, amigo Antonio!
Antonio, en sus olivos. Año 2011.
Antonio, en la entrada original al silo del Cristo del Valle. Años 90.

miércoles, 4 de marzo de 2026

HEMEROTECA. 100 años del Ciclo de Conferencias Culturales en Tembleque. 1926.

Gracias una vez más a la inestimable colaboración de nuestro buen amigo e historiador, José García Cano, recuperamos de la hemeroteca del diario "El Castellano", con fecha 3 de marzo de 1926, un interesante evento cultural en Tembleque, que reunió a muchas de las personas más influyentes del pueblo en aquella época, hace justo hoy 100 años, como el alcalde, médicos, farmacéutico, maestros/as, sacerdote, Guardia Civil, etc... Todos ellos impartieron varias conferencias culturales de temas variados.
Os dejo con el artículo a modo de resumen que José García Cano compartió en la página de Facebook de Todo Tembleque, y que he querido dejar guardada también en la hemeroteca del blog:
Precisamente hoy, pero hace 100 años, la prensa toledana publicaba una noticia titulada “Desde Tembleque. Curso de conferencias culturales”. En la noticia se contaba que en el Ayuntamiento de Tembleque y convocados por el alcalde de la localidad, don Dionisio de Torres López-Pintado, se habían reunido una serie de vecinos con la intención de preparar varias conferencias destinadas a los vecinos y vecinas, de cara a divulgar determinadas cuestiones sobre ciencia y educación ciudadana, conocimientos “tan necesarios para la vida y engrandecimiento de los pueblos”. 

En el consistorio temblequeño se realizó un sorteo y se organizó posteriormente el ciclo de conferencias que darían comienzo el 7 de marzo de 1926 y terminaría el 27 de julio del mismo año. 

Como curiosidad vamos a recordar como fue aquel calendario de conferencias que se desarrollaron durante aquellos meses de hace prácticamente un siglo y fueron impartidas entre otros por el alcalde, el sacerdote, el jefe de telégrafos, un abogado, las maestras nacionales, el farmacéutico y los médicos de Tembleque. Dicho calendario quedó fijado de la siguiente manera: 

-7 de marzo. Título: “Lo que debe a España el progreso mundial”, impartida por Dionisio de Torres López-Pintado (alcalde de Tembleque).

-14 de marzo. Título: “Tembleque; decadencia de su industria, ganadería y agricultura”, impartida por Víctor Ortiz Villajos (médico). Segunda conferencia: “La existencia del alma”, impartida por Manuel Núñez Polo (sacerdote).

-21 de marzo. Título: “La comunicación a distancia como signo de vida y civilización”, impartida por José Rodríguez de Arce (jefe de telégrafos).

-11 de abril. Título: “Teoría sobre el poder público”, impartida por Heliodoro Ortiz-Villajos Villarejo (abogado).

-18 de abril. Título: “Delincuencia infantil”, impartida por Jacobo Quintas Galiana (capitán de la Guardia Civil).

-25 de abril. Título “Donde coloca el obrero agrario su escasa cultura”, impartida por Francisco Urda Minaya (concejal obrero).

-2 de mayo. Título “Del seguro local del ganado”, impartida por Abelardo Villarrubia Martínez (veterinario).

-9 de mayo. Título: “El aire desde distintos puntos de vista”, impartida por Manuela Rodríguez Álamo (maestra nacional).

-13 de mayo. Título: “Seguros de enfermedad y accidentes; su implantación local”, impartida por Maximiliano García Gallego (farmacéutico).

-16 de mayo. Título: “Desarrollo del ahorro postal en España”, impartida por José Puig Membrillera (administrador de Correos).
-23 de mayo. Título: “La escuela y la sociedad”, impartida por José Martínez España (maestro nacional).

-30 de mayo. Título: “Misión de la mujer en la familia y hogar doméstico”, impartida por Ángela Muñoz Valera (maestra nacional).

-3 de junio. Título: “El Radio; su descubrimiento, sus propiedades físicas, químicas y fisiológicas”, impartida por José Hoya Montero (médico).

-6 de junio. Título: “Cómo se adquieren las infecciones y medios de evitarlas”, impartida por Francisco Barba Medina (médico).

-20 de junio. Título: “El sol, la luna y los eclipses”, impartida por Alberto Fernández García (maestro nacional).

-27 de junio. Título: “La religión, fundamento de toda sociedad”, impartida por Jesús Granero Esteso (párroco de Tembleque). Segunda intervención: “Resumen y clausura del curso de conferencias”, impartida por el alcalde Dionisio de Torres López-Pintado.

Las conferencias fueron realizadas en el Teatro Rodelgo y eran abiertas a todo el público. La prensa aplaudió esta feliz idea que se desarrolló en Tembleque, y se prometió dar cumplida cuenta de las mismas a medida que se fueran realizando. El cronista que enviaba estas noticias desde Tembleque a Toledo, concretamente a la redacción del diario El Castellano, era precisamente el jefe de Telégrafos de la localidad, José Rodríguez de Arce, quien firmaba todas sus crónicas y columnas con el apelativo de “Arce”.

Interesante sin duda esta noticia centenaria que nos sorprende por el ánimo y entusiasmo que había entre las gentes de Tembleque por aprender, fomentar la cultura y tratar temas tan variopintos (y a la vez interesantes) como los que se tocaron en aquellas charlas. 

Diario El Castellano de 03-marzo-1926.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Marcha Carreteril "El Camino de Escobedo". Consuegra-Urda. 10-11-2024. Asociación Cultural "Los Amigos del Carro", de Turleque.

El pasado día 10 de noviembre, la Asociación Cultural
"Los Amigos del Carro", de la vecina localidad de Turleque, organizaron una ruta histórica-cultural, con motivo del Año Jubilar Del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Urda.
La Marcha Carreteril "El Camino de Escobedo" fue el nombre de este evento, un peregrinaje a pie, con varias mulas y carros de apoyo, desde Consuegra hasta Urda, amenizado con las explicaciones de los historiadores Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, de Turleque, y José García Cano, de Consuegra, dos buenos amigos y mejores historiadores, especialistas en la zona del Campo de San Juan.
Salieron temprano, en principio a las 7 de la mañana desde Turleque, para cargar los carros, rumbo a Consuegra, pues fue allí, desde la zona de la Plaza de toros de Consuegra, donde partiría a pie todo el grupo. Iban haciendo varias paradas explicativas, destacando la presa romana de Consuegra, gracias a las explicaciones de José García Cano, además de hablar del Priorato de San Juan, El convento del Sacro Convento de Santa María del Monte, etc...
Una vez en Urda, allí asistieron a la Misa del Peregrino; fueron recibidos por el alcalde y el párroco de Urda, que a su vez fueron obsequiados con un pasaporte simbólico de Francisco de Escobedo, que reproducimos también en este artículo.
Siendo así, el grupo, de aproximadamente 50 personas, además de obtener la indulgencia, pasaron un gran día de convivencia, con vecinos que acudieron desde pueblos vecinos como Turleque, Consuegra, Urda, Mora, Toledo, Mora, Orgaz... Un servidor, desde Tembleque, finalmente no pudo asistir, pero contamos con multitud de imágenes para ilustrar este artículo, gracias a la colaboración de Melody y de Pedro, y dejar así constancia de esta denominada Marcha Carreteril "El Camino de Escobedo".
El propio José García Cano, en un artículo que publicó poco antes en
"La Tribuna de Toledo", nos explica mucho mejor quien fue el Gran Prior de la Orden de San Juan: Francisco de Escobedo, que precisamente fue quien inició las obras del Santuario del Cristo del Valle de Tembleque, en 1688:
...La actividad que propone esta asociación, conjuga historia, religiosidad, un ameno paseo y el conocimiento del terreno y de la comarca, ya que como indicábamos, este domingo 10 realizarán una marcha carreteril denominada "El camino de Escobedo" tomando el nombre del que fuera gran prior de la Orden de San Juan Francisco de Escobedo (Martos, 1625-Consuegra, 1688), importante personaje de nuestra historia que también colaboró en la construcción del conocido santuario del Santísimo Cristo del Valle de Tembleque. Como curiosidad este gran prior fue enterrado en el hoy desaparecido convento sanjuanista de Santa María del Monte, que se ubicaba junto a la sierra de los Morrones, en término de Urda. Este convento fue uno de los más importantes centros de formación de priores que tuvo la Orden de San Juan en España (junto al de Salamanca) siendo igualmente un espacio hospitalario y de peregrinaje, donde se atendía a todas las personas que recalaban en esta comarca camino de Ciudad Real o bien con destino a Toledo. Como dice una crónica del s. XVIII en este hospital a los viajeros y caminantes "se les sirve dos comidas decentes proporcionándoseles el tránsito y a los enfermos la curación en su hospital". 
Uno de los objetivos de esta marcha, es recordar las antiguas vías y caminos transitados por los peregrinos y por las carretas que recorrían nuestra provincia, y que recalaban en santuarios e iglesias conocidos por toda España, por la devoción y fama que tenían desde hace siglos. Uno de ellos es la meta de esta marcha: el santuario del Santo Cristo de la Vera Cruz de Urda, también conocido como el Nazareno de la Cruz a Cuestas, una imagen muy singular y milagrosa que se ubica dentro de una barca dorada, un detalle muy especial y único en la imaginería de nuestros pueblos toledanos. No podemos olvidar que las antiguas caravanas de carretas que circulaban por la Cañada de Urda, eran muy habituales en su tránsito unas veces motivado por cuestiones laborales y otras por motivación religiosa, para visitar o bien al Cristo del Valle o bien al Cristo de Urda. Cuando estos carreteros cruzaban los pueblos y aldeas, era todo un acontecimiento recibirles, ya que muchos de ellos necesitaban o bien descansar o bien herrar sus mulas, reparar las carretas o simplemente tomarse un vino en alguna de las fondas y tabernas que había en esas localidades. Era muy importante aquella llegada de los carreteros porque ellos traían nuevas noticias, sucesos e historias que podían ir transmitiendo de lugar en lugar, en unos años en los que la comunicación no era tan fluida y habitual como ahora y donde cualquier caminante podía ponernos al día sobre lo sucedido en otras ciudades o en la propia corte. Otro objetivo importante para todos los participantes, será ofrecer a todos los devotos del Cristo de Urda, la posibilidad de llegar caminando en peregrinación hasta su basílica y así obtener la gracia jubilar en este importante lugar de peregrinaje...
(seguir leyendo, desde La Tribuna de Toledo).
Entregando el pasaporte simbólico al párroco y alcalde de Urda.
Rescato también la invitación de Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, que publicó en la página de Facebook de Los Amigos del Carro, con el pasaporte simbólico para asistir a esta peregrinación:
Goethe dijo que «Europa se hizo peregrinando a Compostela». 
Desde tiempos remotos las personas han sido atraídas por los lugares santos
, escenarios físicos donde se puede encontrar esperanza, recompensa y redención. Nuestra comarca no es ajena a este fenómeno, pues tenemos buenos ejemplos de ello: el Santuario del Smo. Cristo del Valle y la Basílica del Smo. Cristo de Urda, visitados por cientos de personas procedentes de distintas villas y ciudades con diferentes actitudes religiosas o espirituales. Las personas van y vienen, y al regresar a sus hogares ya no son las mismas; tampoco los pueblos por donde pasan. Turleque se encuentra en el punto intermedio, parada obligada de caminantes y del Gran Prior Fernando Francisco de Escobedo en sus idas y venidas al Cristo del Valle y al Sacro Convento de Santa María del Monte allá por 1688.
 Aprovechando que es Año Jubilar queremos poner en valor la figura de este Gran Prior haciendo una ruta que hemos denominado «Camino de Escobedo» a modo de peregrinación.
 Adjunto ponemos a vuestra disposición un Pasaporte que podéis imprimir y que os permitirá identificaros para acompañarnos en esta marcha carreteril y obtener la Urdetana. 
Ultreia
Compartimos a continuación un breve vídeo, con todo el grupo en plena peregrinación:
Crónica del periodista Turlequeño y Consaburense Julio García Ortiz, para el diario ABC:
El resto de fotografías, facilitadas desde la organización, al igual que el vídeo anterior, las dejo alojadas en
este álbum online, dando la enhorabuena a nuestros paisanos de la Asociación Cultural "Los Amigos del Carro", de Turleque, por la organización de este y de otros muchos eventos culturales e históricos a lo largo del año.
Desde la Asociación Cultural "Los Amigos del Carro", agradecen la colaboración de los Excmos. Ayuntamientos de Turleque, Consuegra y Urda. A la Real Archicofradía de la Vera Cruz y a la Parroquia de Urda.