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miércoles, 8 de abril de 2026

HEMEROTECA. Crónica de la Semana Santa de Tembleque de 1926, en "El Castellano".

Nos remontamos un siglo hacia atrás en el tiempo, para revivir gracias a la hemeroteca la Semana Santa de Tembleque del año 1926, gracias a una formidable crónica que dejó plasmada en el diario "El Castellano", bajo la firma de "ARCE", el que fuera corresponsal de dicho diario (con muchas otras crónicas) y jefe de telégrafos de Tembleque en aquella época, José Rodríguez de Arce
Es una crónica recuperada de la hemeroteca del diario "El Castellano" por nuestro buen amigo e historiador José García Cano, que recientemente compartió en la página de Facebook del blog, con el siguiente testimonio
:
El diario El Castellano del 05-04-1926, nos contaba como había sido la Semana Santa de Tembleque de hace exactamente un siglo. El cronista afirmó que los cultos de Semana Santa "han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos... todas las autoridades y elementos oficiales". El Jueves Santo por ejemplo, se realizó el Lavatorio a doce hermanos de la Orden Tercera por el párroco de la localidad. el sermón del Mandato, de la Pasión, de las Caídas, de la Soledad y de la Resurrección, los realizó el afamado orado sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Catedral de Toledo.
Al amanecer del Viernes Santo tuvo lugar la procesión de las Caídas, siendo un "bellísimo acto de Fe religiosa", gracias a la organización de todos estos actos por el pueblo de Tembleque. 
Destaca la prensa la procesión del Santo Entierro en la que se exhibió el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción. También el cronista de la noticia (el cual firmaba como Arce), tuvo tiempo para elevar una pequeña queja que él mismo sufrió, ya que al terminar los oficios del Jueves Santo comentó que causaba un deplorable efecto que solo se adjudicaran hachas a las personas que pertenecían a alguna hermandad o cofradía, dejando sin ella a todos los demás.
Además al cronista le había dado un blandón (vela gruesa de cera) el teniente de alcalde de Tembleque, el señor Villajos, pero al poco tiempo un vecino se le acercó y le dijo que entregase la cera, lo cual fue obedecido por el cronista de El Castellano. Posteriormente éste transmitió a los allí presentes que lo sucedido había sido una descortesía imperdonable y que no procedía, pues él simplemente quería procesionar con el blandón y dar más solemnidad y realce a la Semana Santa temblequeña.
En fin, tampoco faltaban hace cien años los problemas organizativos y de protocolo que son innatos a estos acontecimientos y que finalmente y gracias a la buena disposición de los vecinos se siguen solucionando para darle -como decía Arce- más brillo y esplendor a la Semana Santa de nuestra localidad vecina de Tembleque.
A continuación, compartimos con mejor calidad el pdf del diario completo de aquel 5 de abril de 1926, estando la crónica de la Semana Santa de Tembleque en la página 2, de las 6 que contenían aquel ejemplar:
Para facilitar la lectura íntegra, la transcribimos a continuación, palabra a palabra, pues no tiene desperdicio:
Desde Tembleque.
La Semana Santa.
Los cultos de Semana Santa, según es tradición en este pueblo, han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos, dando ejemplo de gran espíritu religioso y ciudadano, todas las autoridades y elementos oficiales, atentamente invitados por besalamano de la Cofradía.
El Jueves Santo, a las tres de la tarde, se verificó la ceremonia del Lavatorio, que efectuó nuestro párroco, lavando y besando humildemente los pies a los doce hermanos de la Orden Tercera, de estirpe antiquísima en este pueblo y régimen severo.
El sermón del Mandato, así como los de Pasión, Las Caídas, Soledad y Resurrección, han estado este año a cargo del afamado orador sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Santa Iglesia Catedral Primada, que, en todos sus temas, dedicados a glosar los sagrados incidente de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y sacar de ellos provechosas enseñanzas para la Humanidad, combatiendo sus vicios colectivos, supo conmover al auditorio numerosísimo, con su dicción pura, su profundidad de ideas y pesnsamientos bellos y elocuentísimos.
La procesión llamada de Las Caídas, se verificó, como es costumbre, al amanecer del día del Viernes Santo, y constituye un bellísimo acto de fe religiosa de este buen pueblo de Tembleque, que pone en su organización todo su entusiasmo. En ella, y después de un púlpito portátil, el orador sagrado, señor González Mateos, va relatando, con magia de su elocuencia, los trágicos episodios del camino hacia el Calvario, mientras la artística imagen del Mártir cae, "realmente", abrumada por el peso de la Cruz, ante su Excelsa Madre, ante la Verónica y... ante la multitud que, emocionada por la belleza del momento artístico, cae también de rodillas llena de fervor y de fe... Parece, en efecto, una evocación artística del Sacro Drama, esta manifestación tradicional de un pueblo en torno de sus imágenes más queridas, y en la luminosa mañana abrileña, llena de poesía campestre y apenas dorada por el primer rayo de sol...
Solemnísima, este día la ceremonia de la adoración de la Santa Cruz por todas las autoridades y elemento oficial, que, al par que van besando el Divino Símbolo, depositan humildemente su óbolo.
Por la noche se verificó la procesión del Santo Entierro, en que se exhibe el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción.
En resumen, lector: una serie de magnos actos religiosos muy dignos de verse, que atraen innumerables forasteros durante estos días y que pone el nombre de Tembleque en muy alto concepto de religiosidad, tradición arte.
Y ahora (no todo han de ser alabanzas), voy a permitirme ocuparme en esta crónica de un lamentable incidente ocurrido al que suscribe al organizarse la procesión del Santo Entierro; y lo hago desde estas columnas, porque siendo EL CASTELLANO el periódico aquí más leído, aspiro a que se ponga remedio, al ser conocido el hecho por el pueblo, a ese prurito de economía, tacañería más bien, que parece imperar en las Hermandades o Cofradías, y que ha hecho caer a la del Sepulcro en una imperdonable descortesía hacia mí. Hacia mí, que me he pasado la mitad de mi vida vistiendo (¡cuántas veces a petición interesada!) de papel de... periódicos la vanidad ag(j)ena, piadosa y desinteresadamente...
Al terminar los divinos oficios de Jueves Santo, hubo de comentarse en la Sacristía, entre las autoridades y elemento oficial, el deplorable efecto que hasta estéticamente debía producir en las procesiones (tal que la del traslado del Santísimo al Monumento, que acababa de celebrarse) el hecho de adjudicar hacha solamente a aquellas personas que pertenecían a alguna Hermandad o Cofradía, dejando sin ella a los restantes; natural que todos fuesen alumbrando para mayor realce de la comitiva.
Reconocida fué por el señor Villajos, primer teniente de alcalde, que en ausencia del señor Torres ha presidido todos los actos, la justicia de la observación, y queriendo por lo visto enmendar la deplorable costumbre, nos facilitó al organizarse la del Santo Entierro un blandón, perteneciente, como era natural, a la Cofradía del Sepulcro.
Momentos después, en la iglesia aún, y cuando comenzaba a ponerse en marcha la comitiva, se me acercó un individuo requiriéndome para "que le entregara la cera, porque no era hermano". Por prudencia, y por no dar un espectáculo, me limité a entregarle el hacha y nada más.
Después sí; al finalizar el acto y a presencia del señor Villajos, hice ver a dicho hermano que por mi parte en nada habíame extralimitado, puesto que el blandón me había sido facilitado por orden del señor teniente de alcalde, y protesté, como es natural, con toda mi energía, de lo que califiqué de descortesía imperdonable. y como quiera que el citado individuo alegó que había cumplido orden del presidente de la Hermandad, yo, renovando desde aquí el calificativo, deseo exponer las consideraciones que el lamentable incidente me sugiere y que brindo con el mejor deseo, en primer lugar a nuestro digno párroco, como supremo director de todas ellas, y después, a los presidentes y presidentas de las Hermandades de Jesús, Sepulcro, Soledad, Sagrados Corazones, etc., etc., si es posible, evitar estos incidentes.
Claro es que yo parto del criterio de que cuando se nos invita a estos actos oficialmente por conducto de la Alcaldía, o personalmente la Hermandad, es porque se creerá que nuestra presencia allí presta a los cultos aquel solemne realce que, tanto y tan bien predica con el ejemplo, en favor de la educación religiosa de los pueblos; que la Iglesia archivo de cortesía y buena educación tanto se preocupa en fomentar; y que las autoridades y elemento oficial correspondemos siempre a tales cortesías, con entusiasmo y "en todos los órdenes" por lo menos en Tembleque.
Y ahora pregunto: ¿Tan faltas de elementos se encuentran las Hermandades de una docena de hachas para facilitarlas a dichas autoridades y evitar de este modo que unas lleven los blandones rojos, otra amarillos, otras blancos y otras ninguno? No creo que fuera cosa del otro jueves, hi habrían de arruinarse porque en la procesión de Las Caídas, por ejemplo fuese la Hermandad de Jesús quien facilitase a los invitados oficiales sus hachas rojas; la del Sepulcro en la del Santo Entierro las suyas; la de los Sagrados Corazones igual y en fin que todas ellas tuviesen con autoridades y elementos oficiales tales cortesías.
Y sobre todo, señores, si no es posible o no se quiere llegar a esta solución, que no se nos invite. Todo menos hacer el ridículo.
ARCE
Tembleque, 4 Abril 1926.

martes, 25 de mayo de 2021

La gripe española en Tembleque. 1918-1920. Cronología detallada de los hechos.

Durante toda la actual pandemia del Coronavirus, en este blog hemos publicado diversos reportajes sobre otras epidemias históricas que sufrimos también en Tembleque, como la epidemia de Tercianas, entre 1786 y 1802, o la epidemia del Cólera, en 1885, reportaje este último que será ampliado en próximas fechas. Pero lo que aún no había publicado, por falta de tiempo, es un reportaje relacionado con la epidemia de la mal llamada “gripe española”,  también llamada por aquella época “El soldado de Nápoles”, en alusión a una zarzuela de la época que podréis escuchar al final del reportaje o “La epidemia reinante”, entre otras nomenclaturas, en la prensa de la época, enfocada a cómo nos afectó en Tembleque, entre los años 1918 y 1920, y que además es la que más se asemeja a la actual pandemia del Coronavirus.

Este es el reportaje que sin duda alguna me ha llevado más tiempo preparar, por la cantidad de información que he tenido que recopilar, procedente principalmente de tres fuentes documentales: el diario toledano “El Castellano”, las actas municipales del Ayuntamiento de Tembleque y también las actas de defunciones, guardadas igualmente en el archivo de nuestro Ayuntamiento, a cuyo personal le agradezco la infinita paciencia que ha tenido conmigo en estos últimos meses, en primer lugar por permitirme el acceso a dicha consulta, y también por las incontables horas que he pasado allí transcribiendo la caligrafía de las actas, una a una, en mis pocos ratos libres que coincidiesen con horario de apertura de la Casa Consistorial, por no hablar de la ayuda prestada también a la hora de descifrar algunas palabras casi ininteligibles; en esto último, también agradecer la ayuda prestada por mi buen amigo y mejor historiador, Pepe García Cano, en permanente contacto conmigo, para tratar de aclarar cualquiera de mis múltiples dudas. No obstante, de manera paralela, Pepe ha escrito varios reportajes impecables, para “La Tribuna de Toledo”, excepcionalmente documentados, sobre la Gripe Española en Toledo y provincia, que compartiré también en este reportaje, más específico sobre Tembleque.

 Tras esta necesaria introducción, para comprender mejor cómo he podido elaborar este reportaje de corte histórico, vamos a tratar de entrar de lleno en cómo se sufrió en Tembleque aquella epidemia, haciendo un seguimiento cronológico, lo más exhaustivo para hacernos una composición de la manera más aproximada, entre los años 1918 y 1920.

Por supuesto que tuvimos muchas víctimas mortales. A pesar de consultar minuciosamente las actas de defunción en Tembleque, no puedo dar una cifra exacta, pues las causas certificadas de las defunciones, en muchas ocasiones daban lugar a dudas, aunque tras comprobar, según otros historiadores, que muchas de esas causas, en las que  no ponía específicamente la nomenclatura “grippe” o “grippal” (en aquella época se solía escribir con dos “p”, por ser su etimología francesa) , sino simplemente “Neumonía”, “Bronconeumonía”, “bronquitis” o similares, e incluso muchas de las abundantes meningitis, estaban relacionadas con aquel virus, sí puedo dar una cifra aproximada que si sumamos todos estos supuestos, rondaría el centenar de muertos en Tembleque.

Intentando concretar más. Entre los años 1918 y 1920, cuyo de censo en Tembleque era de aproximadamente 3600 habitantes, si sumamos sólo los casos en los que se especifica la nomenclatura grippe o grippal y sus derivaciones, serían 31 fallecidos. Si sumamos los casos muy probables con nomenclaturas del tipo “bronquitis, bronconeumonía, neumonía o similar, habría que sumar otros 56 fallecidos. Y a lo anterior, le podríamos sumar los casos del resto de meningitis, que suman 22, ya que algunos historiadores coinciden en que muchas de esas meningitis, a pesar de la corta edad de los pacientes, niños y bebés, serían provocadas por la misma epidemia. Es decir, que sumando el total de todos los supuestos, en esos tres fatídicos años, nos saldría un máximo de 109 fallecidos. Por eso pongo que la cifra puede rondar el centenar, porque no se puede precisar más. Se supone que la inmensa mayoría de todos los supuestos anteriores, fueron por la epidemia gripal. Además, se aprecian dos picos muy localizados a lo largo de aquella epidemia.

En el caso de Tembleque, sin duda alguna fueron los meses de noviembre y diciembre de 1918 los de mayor número de víctimas; un mínimo de 20, todas ellas de gripe certificada, sin ninguna duda, más otros pocos de esos casos muy sospechosos. El segundo pico, se puede decir que fue entre enero y febrero de 1920, con otros 5 fallecidos de manera oficial y otros 6 que casi con toda probabilidad también lo fueron por la gripe, aunque no se especifique como tal. El resto de casos, sean de gripe certificada o enfermedades pulmonares muy sospechosas de serlo, hasta sumar ese centenar de manera aproximada, se esparcen a lo largo de todo el período, siendo los meses de verano los de menos casos, sólo algunos sospechosos en 1919 y 1920.

He tratado de hacer una gráfica, para poder apreciar y ordenar de una manera más clara la evolución de esta pandemia a lo largo de esos tres años, 1918, 1919 y 1920.

En Tembleque, la primera fallecida oficialmente por Gripe fue el 25 de junio de 1918, una mujer de 62 años, concretamente por bronconeumonía grippal, aunque previamente, durante la primavera de aquel año 1918, tal y como se aprecia en la gráfica y en el listado que también voy a publicar, hubo casos de fallecidos que muy probablemente fueron también por esta gripe, aunque no se especificara textualmente como tal, sino por otras enfermedades pulmonares, de las que en años anteriores o posteriores, hubo muchos menos casos que los que se contabilizaron durante esta epidemia.

Vamos a tratar de intentar formar una cronología de cómo vivimos en Tembleque aquella epidemia, gracias a los pocos registros que se mantienen en las actas municipales, y algunas crónicas del diario “El Castellano”, enfocados más a Toledo y a la provincia en general. Trataré de no profundizar mucho en Toledo y provincia, ya que para eso al final voy a compartir varios reportajes más específicos, para a continuación centrarnos lo máximo posible en Tembleque.

Ya ese verano de 1918, cuando la primera muerte por grippe llegó a Tembleque, y aunque aún no se hablaba de epidemia generalizada por nuestra provincia, sí que llegaron al Ayuntamiento de Tembleque las primeras notificaciones oficiales, por parte del Gobierno Civil de Sanidad.

El alcalde de Tembleque durante toda la epidemia de aquella fatídica gripe, fue Don José Rincón Molina. Entre los concejales de aquella época, encontramos nombres como Dionisio Lillo Osuna, que en ocasiones ejercía también de “alcalde accidental”, al igual que Federico Mercado Pérez, Juan José Toribio Mora, Manuel Muñoz Álvarez, Fausto Lozano Álamo, Víctor Ariza Caro, Jerónimo Vizcaíno Ocaña, Francisco Minaya Oliveros, Hermenegildo García Norro Rabadán o Lorenzo Chozas Muñoz, a lo largo de aquellos tres negros años.

 Con fecha 10 de julio de 1918, llegaron a la corporación municipal de Tembleque, así como la de otros pueblos de Toledo, las siguientes disposiciones por parte del Gobierno Civil, relacionadas tanto con la grippe como también por el Tifus, otra enfermedad que hizo estragos durante el mismo período que coincidió con la epidemia de grippe:

Circular Gobierno Civil de Sanidad, encargando a los Sres Alcaldes, Presidentes de las Juntas Locales de primera enseñanza, que cuando lo consideren conveniente, y previa audiencia del Inspector Municipal de Sanidad, decreten la clausura temporal de las Escuelas, por la invasión de grippe que reina en nuestra nación.

…Haciendo saber a los Sres alcaldes de esta provincia, que en el plazo más breve posible, establezcan un servicio de vigilancia, para evitar la entrada de los pueblos de los pordioseros, gitanos, vagabundos y gente desaseada, en evitación al contagio del tifus exantemático que reina en Portugal.

…Recomendando a los Sres Alcaldes de la provincia, para que a su vez lo hagan a los Inspectores Municipales de Sanidad respectivas, ejerzan la más exquisita vigilancia sobre cuántos viajeros lleguen del extranjero.

También ese verano de 1918, comenzaba la prensa a hacerse eco de la proximidad de la epidemia, y de cómo debíamos anticiparnos a su llegada a la provincia de Toledo, aunque aún ese verano, la incidencia no fue mucha en la provincia. Leyendo la prensa, se comprende que haya pocas referencias hacia Tembleque, porque hubo otros muchos pueblos de la provincia de Toledo infinitamente más afectados que el nuestro.

Se puede decir, que en Tembleque, el resto del verano y buena parte del otoño, no tuvimos ningún fallecido y debimos tener pocos enfermos, ya que en las actas de defunciones, no aparece ningún fallecido hasta noviembre, y en la prensa, donde comenzaron a informar prácticamente a diario de los “invadidos” o “invasiones” (así denominaban a los enfermos) y los fallecidos, Tembleque aparece por primera vez el día 18 de octubre, eso sí, con la nada despreciable cifra de 42 invasiones.

Apenas una semana después, el 25 de octubre de 1918, se notifica a la prensa otras 47 invasiones en Tembleque.

Ese mes de octubre, continuaron llegando notificaciones al Ayuntamiento de Tembleque, por parte del Gobierno Civil, tales como:

Circular del Gobierno Civil de Sanidad, llamando la atención a los Sres Alcaldes, Inspectores Municipales de Sanidad, para que los enfermos atacados de grippe sean aislados inmediatamente, en evitación a su propagación. El Ayuntamiento de Tembleque por unanimidad acordó complimentarlas. 9-10-1928

Y así llegamos al fatídico mes de noviembre de 1918, donde ya sí que se sucederían a diario tanto los enfermos como los fallecidos. Prácticamente todos los fallecidos en Tembleque durante ese mes de noviembre y diciembre, fueron por grippe, salvo muy pocas excepciones.

Comenzando con el primer fallecido oficial el día 4 de noviembre, por Bronconeumonía Grippal, que en la prensa se notificaría un par de días más tarde. De hecho, en otra sesión plenaria, se notificó la obligación de notificar el estado del pueblo respecto a la epidemia, con las siguientes palabras textuales:

Circular Sanidad, mandando a los Sres alcaldes de la provincia, que sin excusa ni pretexto de ninguna clase, den cuenta todos los días del estado sanitario, expresando en caso de invasión, el número de atacados, el de defunciones y el de altas, así como si necesitan medicamentos y desinfectantes. 6-11-1918

La cosa estaba muy seria. No obstante, en la prensa únicamente se notificaron sólo algunas defunciones en Tembleque, pero la realidad, consultando las actas del Ayuntamiento, es que fueron muchas más. Hubo varios días casi consecutivos, en los que llegaron a morir hasta tres vecinos en un mismo día. Esto sucedió así los días 26 (tres fallecidos) y 29 (otros tres fallecidos) de noviembre; y por supuesto, los días previos y posteriores, también morían a diario temblequeños por Grippe. De todas las edades (niños, mediana edad o mayores, sin distinción) y ambos sexos: Bronconeumonía grippal,  Bronconeumonía en el curso de una grippe, pulmonía grippal, peritonitis en el curso de una infección grippal, un ataque al corazón de forma grippal, infección grippal, grippe generalizada, arteria cardíaca en el curso de una infección grippal, insuficiencia cardíaca a consecuencia de una infección grippal, neumonía doble grippal y un largo etcétera, por no contar las que únicamente ponían “bronconeumonía”, o “Pulmonía”, sin la palabra grippal, pero que casi con toda probabilidad, la mayoría también debieron ser muertes por gripe.

Siguiendo con esa fatídica primera ola del mes de noviembre, en Tembleque, al igual que en la actualidad, también se decidió desinfectar las calles y casas. Con fecha 13 de noviembre de 1918, se acordó en sesión plenaria del Ayuntamiento de Tembleque:

… Se acordó por unanimidad nombrar peones de higienización de viviendas y calles a los vecinos de esta villa Esteban Minaya e Infante, Félix Crespo Méndez, e Inocencio Arriba Cañadillas, para que en unión de los empleados de este municipio, lleven a efecto la desinfección y limpieza mandada, con motivo de la enfermedad reinante, acordándose también se provea este Ayuntamiento de los aparatos correspondientes, doblando el sueldo a los Serenos y Guardas, para que sea redoblada la vigilancia.

La prensa seguía informando a diario de los fallecidos o “invadidos” durante todo ese otoño de 1918. En algunas de esas crónicas, se llegaron a notificar hasta 47 “invadidos” en Tembleque, a fecha 25 de octubre o un goteo casi diario de fallecidos también en Tembleque, con fecha 7, 9 y 12 de noviembre, aunque fueron bastante más.

En diciembre de 1918 también se produjeron muchas víctimas en Tembleque por la Grippe. De manera oficial 8, pero insisto, fueron algunas más.

El comienzo del año 1919 fue algo más tranquilo, en parte también porque se siguieron poniendo los medios que se tenían al alcance para intentar mitigar, en la medida de lo posible, el avance de la enfermedad, con más desinfecciones en nuestro pueblo.

Para empezar, se seguían suministrando medicamentos a los enfermos, no sólo de Grippe, sino también de viruela. A fecha 8 de enero de 1919, en las actas municipales se puede leer:

Cuenta de D. Maximiliano García (farmacéutico de Tembleque), de los medicamentos suministrados a vecinos pobres enfermos de esta villa, importante 46 pesetas con 25 céntimos.

Uno de los dos médicos de Tembleque en aquella época, era Don José Hoya Montero, que los seguidores de este blog conoceréis, por ser además uno de los mejores fotógrafos que dejó imágenes para la historia de Tembleque tomadas en los años 20 del siglo pasado. De hecho, suya es la fotografía de la Plaza Mayor que ilustra este reportaje, que debió tomar en fechas próximas a la de la epidemia de Gripe. Este médico, natural de Béjar (Salamanca), se incorporó a ejercer en Tembleque en el verano de 1912, con 31 años, y estuvo ejerciendo hasta el comienzo de la Guerra Civil, por lo que le tocó de lleno la epidemia de Gripe de 1918.

Precisamente, también quedó reflejado parte de sus servicios en las sesiones municipales, como en la que se puede leer el mismo día 8 de enero de 1919:

Cuenta de Don José Hoya Montero y Don Francisco Barba Medina, de los socorros que con nuestra intervención y por consejo de la Junta Local de Sanidad, ha suministrado el Sr Alcalde a pobres de solemnidad atacados de la epidemia grippal y variolosa, cuyo importe es de 277 pts con 75 ctmos.

Seguimos en ese inicio del año 1919, donde encontramos una interesante referencia, también con fecha 8 de enero, respecto a los materiales utilizados para las desinfecciones en Tembleque:

Factura Cuenta de Florentino Marín Calvo, de un pulverizador, gastos de facturación y traerlo de la Estación, cuyo importe es de cien pesetas.

Cuenta de Don Víctor Chozas, de 13 kilos de cloruro de cal y 17 pajuelas de azufre, para desinfección, importante 31 pts con 10 ctmos.

Cuenta de Inocencio Arribas Cañadilla, de los jornales invertidos en desinfectar las casas de los epidemiados y fumigar en los lazaretos* establecidos con motivo de la Grippe, cuyo importe es de 115 pts

Cuenta de Don Maximiliano García, de los productos invertidos y suministrados en la desinfección de casas y enfermos de grippe y viruela, según se detallan en la misma, importante 80 pesetas.

*Los lazaretos eran los lugares o recintos donde eran aisladas las personas contagiadas. En el caso de Tembleque, encontré una referencia de que en la anterior epidemia de cólera, en 1885, se había acordado preventivamente por la Corporación Municipal, un año antes de que el cólera llegase a Tembleque, que dicho recinto, tras estudiar en primer lugar el "local destinado al albergue de pobres transeúntes", que estaba situado junto a la ermita del Loreto, lindando al cementerio antiguo, al comienzo de las calle Las Cruces, sería finalmente en la desaparecida ermita de Ntra Sra de Gracia; cito textualmente de las actas municipales de julio de 1884:...que en el caso de la invasión del cólera, se utilice para hospital de los invadidos de esta epidemia, la Ermita de Nuestra Señora de Gracia (llamada también ermita de San Blas, en la salida del pueblo por la carretera de la estación, pasado el cuartel de la Guardia Civil. Curiosamente, esta ermita, durante la posterior Guerra Civil de 1936, también se utilizó como polvorín para guardar munición), por su mayor capacidad, situación al Norte del pueblo, mayor aislamiento y demás condiciones higiénicas que se requieren... Es posible que también se utilizara esta desaparecida ermita como lazareto, en la epidemia de Grippe de 1918 a 1920, 33 años después del cólera, aunque no lo puedo confirmar.

Aunque en 1919, la incidencia de casos en Tembleque no fue tan alta como a finales de 1918, se encuentran más referencias en las actas municipales, como la fechada el día 19 de febrero de 1919, donde se informaba oficialmente de la aparición de cinco nuevos casos, y la orden de aislarlos inmediatamente. Se notaba el temor, ya que también se suspendieron de nuevo las clases en las escuelas de Tembleque:

Comunicación del Sr. Inspector Municipal de Sanidad de esta Villa, en la que nos participa se han presentado cinco casos de grippe y uno de viruela.

El Ayuntamiento por unanimidad acordó, se proceda inmediatamente al aislamiento de todas, y que se establezca una vigilancia rigurosa en los domicilios de los atacados, acordándose también sean suspendidas las clases temporalmente y hasta nueva orden en las Escuelas públicas de niños, en evitación de su contagio y propagación de mencionadas epidemias.

Y es que también la viruela hizo estragos en Tembleque, a la vez que la Grippe. De hecho, la última referencia sobre esta epidemia la encontramos el día 11 de junio de 1919, con nombre y apellidos de algunos de los enfermos:

Cuenta del Depositario Municipal D. Juan Manuel Álvarez por orden del Sr Alcalde, por los socorros suministrados durante treinta y seis días a razón de tres pts cada uno al vecino de esta Villa Fausto Gómez, por padecer la enfermedad de la viruela y por haber estado completamente aislado, así como también otros socorros facilitados a los enfermos Teodoro Benito, Catalino Flores, Roso Pérez, Laureana de la Torre, y ancianos Manuel Martín, Martina García y otros necesitados, cuyo importe es de ciento cuarenta y tres pesetas con setenta y cinco céntimos.

El resto del año 1919 fue bastante más tranquilo. Hubo varios fallecidos, tanto de manera oficial (2 en marzo), como de manera digamos “no oficial”, donde continuamos teniendo dos o tres fallecidos todos los meses, desde enero a mayo; un verano relativamente tranquilo (salvo dos fallecidos en agosto) y un otoño, al fin, sin víctimas mortales. Desconocemos, eso sí, el número de enfermos durante aquellos meses ni la gravedad de los mismos.

Aunque en Tembleque, aún nos esperaría una segunda ola o pico, desde finales de 1919 y a principios de 1920, tal y como se puede observar en la gráfica de este reportaje.

De esta segunda ola ya no encontré referencias ni en las actas municipales ni en la prensa regional de la época, cuyos artículos al respecto también habían disminuido progresivamente desde mediados de 1919. Únicamente gracias a las actas de defunciones del Ayuntamiento de Tembleque, podemos afirmar que en nuestro pueblo se produjo esa segunda ola que nos dejaría aproximadamente una veintena de muertos, si sumamos todos los casos oficiales y no oficiales (recordemos, con la nomenclatura “grippal” o sin ella en las causas de defunción, pero igualmente con mucha probabilidad de que fueran en realidad casos de gripe), con un fallecido oficialmente en diciembre de 1919 (y otros dos de manera no oficial), a los que hay que sumar 10 fallecidos en enero de 1920 (cinco oficiales y cinco no oficiales), otros dos en febrero y otros seis en marzo. Luego hubo un goteo de víctimas “no oficiales” en la primavera y verano de 1920, y parece que ya en otoño de 1920, se podría decir que la epidemia de gripe en Tembleque había llegado definitivamente a su fin, a pesar de encontrar un fallecido más, de manera no oficial, en diciembre de ese mismo año.

Esta sería la crónica de la Gripe española en Tembleque, de la manera más detallada o aproximada que he podido relatar, tras estudiar minuciosamente, en una labor que me ha llevado incontables horas, durante bastantes meses, las más de mil páginas de actas municipales de aquellos años, así como las actas de defunciones del Ayuntamiento de Tembleque, al igual que todos los números (unos 500 ejemplares de 4 páginas cada uno) del diario "El Castellano", desde 1918 hasta 1920. Además ha tenido que ser una labor completamente manual por mi parte, ya que a pesar de estar digitalizado dicho diario, muchas palabras no las reconocía el lector digital ocr de los pdf,s, por lo que opté por repasar todos los ejemplares de manera manual, para procurar no perder ninguna información que me pudiera aportar pistas relativas a Tembleque.

A continuación, comparto una relación de los casos de defunciones en Tembleque con motivo de la Gripe, tanto de manera oficial, como todos los casos igualmente relacionados con enfermedades pulmonares, que según varios historiadores, coinciden en que en la mayor parte de dichos casos, también lo eran por esta epidemia. He optado por obviar los nombres y apellidos completos, dejando únicamente las iniciales, el sexo, edad, (resaltando también los casos infantiles) fecha y causa de cada defunción, para hacernos una idea aún más aproximada de todos los casos de fallecimientos que tuvimos en Tembleque. Tenéis acceso a la descarga de este pdf desde Google Drive:

La verdad es que ponen los pelos de punta consultar todas estas cifras; aparte de los casos de grippe, me llama poderosamente la atención la gran cantidad de niños y bebés fallecidos, por múltiples causas.
Haciendo un breve resumen, sumando todos los fallecidos (por cualquier causa) en Tembleque de los años 1918, 1919 y 1920, fueron 349 personas. De ellas, 159, es decir, casi la mitad, fueron niños (la mayoría de corta edad, incluso días o meses). 
Si nos centramos únicamente en fallecidos por gripe o probable gripe, del total de 349 fallecidos en esos tres años, un mínimo de 87 personas  (31 de ellas menores de edad) serían por gripe o enfermedades pulmonares (muy probable gripe). Realmente me atrevo a decir, tal y como he comentado al principio del reportaje, que la cifra real seguramente se aproxime al centenar de fallecidos directamente por aquella gripe, ya que en el listado no he contado las meningitis que no se especifican oficialmente como gripe, de las cuales, muchas de ellas, según algunos historiadores, también estarían igualmente relacionadas con la epidemia de gripe.
Aparte de las ya tristemente famosas "Bronconeumonías grippales" o nomenclaturas muy similares, prácticamente todas ellas relacionadas con esta epidemia, el resto de causas oficiales de defunciones, tanto de adultos como de niños, eran de lo más variadas, según constan en las actas del Ayuntamiento. Por poner algunos ejemplos: Debilidad congénita, reblandecimiento cerebral, axfisia por sumersión en el agua (esto era relativamente habitual en caídas a pozos), diarrea verde, otros muchos casos de atrepsia (desnutrición), raquitismo, cirrosis, gastroenteritis, fiebre tifoidea, viruela, sarampión, alcoholismo, ataques epilépticos, peritonitis, dentición, fracturas múltiples en el cráneo y magullamiento general, muchísimas meningitis, más de 40 (algunas por la gripe y otras quizás no) y curiosamente, tan sólo he encontrado un par de casos de cáncer a lo largo de estos tres años, uno de estómago y otro cefálico. 
Esto ha sido todo lo relativo a Tembleque en cuanto a la epidemia de Gripe Española. Pero para completar mejor este extenso reportaje, me dispongo a compartir varias publicaciones al respecto de amigos e historiadores de nuestra zona.
Comenzamos con nuestro mejor historiador, el consaburense Pepe García Cano, que durante varias semanas estuvo escribiendo 7 artículos consecutivos en el diario "La Tribuna de Toledo", titulados:
"La gripe de 1918 en Toledo y provincia", que podéis leer a continuación, o descargar desde este enlace de Google Drive.
También en ese mismo diario de "La Tribuna de Toledo", el reportero y profesor Alfonso de Mingo, nos introdujo igualmente en una detallada crónica titulada genéricamente "Toledo y la gripe española de 1918". La podéis leer o descargar desde este enlace de Google Drive.
Nos desplazamos a la vecina localidad de Turleque, donde nuestro buen amigo e historiador, Pedro Fernández Peinado, también publicó un ameno reportaje doble, sobre las tercianas (recordad que también hay un reportaje sobre tercianas en Tembleque, en este enlace del blog) y la incidencia en Turleque de la gripe de 1918, titulado: "Tercianas y gripe española en Turleque". Enlace de descarga.
Antes de finalizar este reportaje, comparto a continuación este álbum fotográfico, que recoge multitud de recortes de prensa de la época, del diario "El Castellano", así como varios extractos tanto de las actas de defunciones como de las actas municipales del Ayuntamiento de Tembleque, de 1918, 1919 y 1920:
Para finalizar, quisiera compartir en forma de vídeo, un reportaje genérico sobre la gripe española, emitido por el programa "Documentos", de RNE, titulado "La pandemia de 1918. La llamaron gripe española".
 Es un audio de casi una hora de duración, con la particularidad que se editó con motivo del centenario de la gripe española, y fue emitido en la radio el día 9 de agosto de 2018, es decir, un par de años antes que la actual pandemia del Coronavirus, por lo que no está influido para nada por los acontecimientos actuales. De hecho, a lo largo del reportaje, que incluye entrevistas a médicos, vecinos o epidemiólogos, se habla de la remota posibilidad de que esto vuelva a repetirse, como lamentablemente hemos podido comprobar en la actualidad. Este reportaje sonoro es un documento excepcional, para poder comprender cómo se originó y afectó esta mal llamada "gripe española" a lo largo de todo el mundo, haciendo especial hincapié en España. Además, tal y como anuncié al principio del reportaje, al final de este vídeo, podéis escuchar la famosa zarzuela de "El soldado de Nápoles", que también se utilizó en la época para nombrar a esta epidemia de 1918, algo que también se explica en el audio.
Doy por finalizado este extenso reportaje; sin duda, el que más tiempo y dedicación me ha llevado de todos los publicados en este blog, desde hace más de 10 años.
He querido aportar mi granito de arena, para poder contar con este estudio relacionado con la gripe española de 1918 en Tembleque, pues creo que no existía hasta ahora ninguna otra publicación al respecto.
Agradecimientos a todo el personal del Ayuntamiento de Tembleque, por todas las facilidades que siempre me han brindado a la hora de buscar información en sus archivos, y por la infinita paciencia que han tenido conmigo, por las incontables horas que he tenido que pasar en sus oficinas, en mis ya de por sí pocos ratos libres, para poder ir descifrando, una a una, todas las actas municipales y de defunciones, con datos imprescindibles para la elaboración de este amplio estudio o reportaje histórico. También, cómo no, a mi buen amigo y mejor historiador, Pepe García Cano, siempre dispuesto a echarme una mano para aclararme cualquier duda, ya sea en el aspecto etimológico, caligráfico o contextual.
Ójala este reportaje quede guardado en la hemeroteca, y que no haya motivo aparente para tener que consultarlo en el futuro, señal inequívoca de que hayamos dado por finalizada definitivamente la actual pandemia del Coronavirus. De hecho, sin el actual Covid, difícilmente me hubiera decidido a investigar de una manera tan minuciosa sobre la gripe española en Tembleque.

lunes, 8 de febrero de 2021

HEMEROTECA. El Carnaval benéfico de Tembleque en 1904

En vísperas de los que hubieran sido los Carnavales 2021, que como todos sabemos, han sido suspendidos por la pandemia del Coronavirus, o más bien sustituidos por un Carnaval virtual,  recuperamos un artículo de Hemeroteca del diario "El Castellano", en febrero de 1904, hace ahora 117 años, donde se narra, en varios números distintos de ese mes de febrero, cómo en Tembleque se estaban preparando y posteriormente se llevaron a cabo, unos Carnavales benéficos en los Salones del Ayuntamiento, para las obras de la Ermita de la Virgen de Gracia (La antigua ermita de San Blas) y el Hospital Municipal, que parece ser que estaba situado en la actual Calle Hospital nº13, donde hasta hace pocos años estuvo situada la guardería infantil y la oficina de Correos, enfrente del Cine Muñoz.

 En la publicación del día 13 de febrero de 1904, se anuncia lo siguiente:
Tembleque- El alcalde de dicha localidad prepara grandes fiestas que tendrán lugar en los salones del Ayuntamiento durante el próximo Carnaval, con objeto de allegar recursos para una obra benéfica. El vecindario parece estar dispuesto a secundar con entusiasmo la iniciativa del Sr. Alcalde.

 Pues bien, una semana más tarde, en la publicación de "El Castellano" con fecha 20 de febrero de 1904, se explican cómo resultaron los Carnavales, a través de la siguiente crónica:
Tembleque- Coronadas han sido con el más completo éxito y desarrolladas con el mayor orden las hermosas fiestas organizadas por el Alcalde de dicha localidad, con objeto de allegar recursos para ciertas obras piadosas y benéficas. El pueblo ha secundado la noble iniciativa del Sr. Alcalde, el cual ha conseguido, como premio a sus desvelos, una buena cantidad con la cual se empezarán en breve las obras de reparación de la Ermita de Nuestra Señora de Gracia, y se mejorará el estado del Hospital Municipal de dicha Villa. Alabamos la conducta del Sr. Alcalde y exhortamos al pueblo a que siga secundando sus iniciativas y planes, siempre que tengan tan buen objeto como el presente, sobre todo en lo concerniente a patentizar la probada fe que el vecindario tiene en la Virgen de Gracia, a la cual tanto han demostrado amar los habitantes del citado Tembleque.

 Estas dos crónicas, seguramente estuvieron firmadas por Elías López y Rodríguez, posiblemente vecino de Tembleque, ya que consultando la hemeroteca de El Castellano, en otras crónicas que a priori no tienen nada que ver con nuestro pueblo, el autor las firma desde Tembleque, como así también hizo para terminar las crónicas de aquellos Carnavales en nuestro pueblo, con un poema firmado por el mismo autor, el día 18 de febrero de 1904, y titulado "Vaya si te conozco":

  Allá en los pasados días 
por una calle al pasar, 
vi a mi lado gritar:
¡No me conoces, Elías!
  Miré y al instante vi
un solemne mamarracho,
que, vestido de muchacho,
iba jugando al higuí
  Si presentas un ser
distinto del que tú crees,
¿Cómo que adivine quieres?...
¿Cómo te he de conocer?
  Si tu estatura es de hombre
y llevas traje de niño.
Con su mismo desaliño,
pero me callas tu nombre...
  Si en esa faz se dibuja,
con realidad que me pasma
mezcla de trasgo y fantasma,
parte de duende y de bruja...
  ¿Cómo, dime, he de saber
lo que oculta tu locura
bajo esa indigna figura?...
¿Cómo te he de conocer?
  Pero si, ya lo adivino:
aunque en traje de muchacho,
debes ser... un gran borracho,
que tienes manchas de vino.

martes, 22 de septiembre de 2020

"Una Romería notable". Por Pedro Antonio Fernández Peinado. Vídeo "Llegada al Cristo del Valle". Septiembre 2020

En vísperas de la que hubiera sido la Romería del Cristo del Valle de septiembre, que al igual que la de mayo, en este año 2020 ha quedado suspendida por la pandemia del Covid19, nuestro buen amigo y gran historiador, vecino de Turleque, Pedro Fernández Peinado, ha escrito una entrañable crónica titulada "Una Romería Notable". 
En ella, nos introduce magistralmente en el camino y llegada de los peregrinos al Santuario del Cristo del Valle, para completar a su vez con una crónica periodística escrita en el diario "El Castellano", con fecha 3 de octubre de 1918, sobre la Romería de septiembre de aquel año, que por cierto, estábamos también en plena pandemia por la mal llamada "Gripe Española", aunque en aquellos precisos momentos, los vecinos eran ajenos a los males de dicha pandemia, pues la Romería se celebró con multitud de fieles, como siempre ha sido en circunstancias normales.
Este trabajo lo comparto a continuación en formato pdf, por cortesía del Pedro, a través del siguiente enlace de Google Drive.
Para completar esta espléndida crónica, (adjunto versión original del diario "El Castellano", fielmente transcrita por Pedro) y también de la mano de nuestro amigo, compartimos un vídeo titulado "Llegada al Cristo del Valle", con introducción del propio autor, y la recreación de la llegada de un peregrino al Cristo del Valle, en los orígenes de su centenaria historia.
 Es un extracto del vídeo de Frey Quirós 2020, que desde la Asociación Etnográfica "Amigos del Carro", se editó desde Turleque, donde un servidor también estuvo colaborando en la grabación y edición de dicho vídeo.
Es un placer poder compartir una vez más, esta parte de nuestra historia, tan ligada a nuestra zona: Tembleque, Turleque, Villanueva de Bogas o Mora, entre otros pueblos vecinos, unidos todos ellos por el Santísimo Cristo del Valle, gracias a nuestro amigo Pedro Fernández Peinado.

miércoles, 19 de junio de 2019

HEMEROTECA. "El Castellano". Junio 1928. El Corpus y descripción de pueblos de Toledo.

Hoy os traigo una interesantísima publicación para la hemeroteca del blog.
Se trata de un número especial del periódico de principios del siglo XX "El Castellano", con motivo del Corpus de Toledo en 1928. Lo excepcional de este número, es que contiene amplias descripciones con fotografías de muchísimos pueblos de Toledo y su historia, en el año 1928, como Tembleque, (extraigo dicha imagen para este post del blog) pero también de:
Talavera de la Reina, Mora, Ocaña, El Toboso, Villacañas, Torrijos, Alcaudete de la Jara, La Guardia, Calera, Méntrida, Escalona del Alberche, Puebla de Montalbán, Ajofrín, Madridejos, Los Yébenes, Corral de Almaguer, Villanueva de Alcardete, Lagartera, Fuensalida, Oropesa, Los Navalmorales, Quintanar de la Orden, Illescas, Polán, Sonseca, Orgaz, Las Ventas con Peña Aguilera, La Mata y San Pablo de los Montes. Por supuesto, en páginas interiores, varias decenas de artículos dedicados a Toledo en general, con el Corpus también de protagonista. Un reportaje realmente amplio y muy detallado.
En el caso de Tembleque, he encontrado algún pequeño error en los datos históricos, como el año de recuperación del castillo de Consuegra por el héroe de las Navas, el Rey Alfonso VIII, que se alude al día de San Mateo del 21 de septiembre de 1777, cuando en realidad fue en 1177, o la ciudad de la firma donde Carlos V, en 1522, concedió a Tembleque el título de "Fieles y Leales", que según esta publicación fue en Wormo, cuando el nombre correcto es Worms (Alemania). Por lo que no puedo asegurar que en el resto de pueblos haya algún que otro dato erróneo. Sea como fuere, me parece una publicación extraordinaria, por su contenido en general.
Esta digitalización, está hecha a base de fotocopias en blanco y negro de la publicación original, que le fueron prestadas a un servidor por parte de nuestra vecina Mª Mar Muñoz, que en los años 80 pudo fotocopiarlo cuando formaba parte de una Escuela Taller de Tembleque, y desde entonces guarda las hojas fotocopiadas. Yo simplemente las volví a escanear para su posterior digitalización, que es la que voy a compartir, ya que la web original de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, tuvo una copia digitalizada, pero a baja resolución, lo que dificultaba la lectura del texto.
Tenéis acceso a su visionado online en este enlace de issuu.com, o también os lo podéis descargar a través de este otro enlace de Google Drive.
La publicación original, como os he comentado anteriormente, fue digitalizada en su día por la Biblioteca de Castilla-La Mancha, aunque a una resolución inferior, lo que dificultaba mucho la lectura de textos. No obstante, contiene más páginas con publicidad de la época, que también tiene su interés, por lo que para completar este artículo, os dejo igualmente enlace de descarga en Google Drive, o su visionado online en issuu.com. También varía el orden de los artículos de cada pueblo respecto a la digitalización de las fotocopias.
 Algunas de sus páginas de publicidad, así como la portada, están a color. A fecha de publicación de este post, no logro encontrar en la web de la hemeroteca de la Biblioteca de Castilla-La Mancha la publicación original, que me descargué hace unos años en pdf, así que la he vuelto a subir a estos dos servidores citados en este párrafo.
Edito este reportaje para añadir un excepcional vídeo, donde vemos unas imágenes (las primeras en movimiento) del Corpus de Toledo en aquel año 1928, por parte de unos periodistas franceses. Vídeo publicado por la página web del Ayuntamiento de Toledo.

martes, 25 de abril de 2017

Hemeroteca de Tembleque en 1926 y 1929. Visita de Primo de Rivera, inauguración del hilo telefónico y visita del Rey Alfonso XII

Recientemente, nuestro buen amigo e historiador consaburense Pepe García Cano, compartió con todos nosotros un documento extraído del periódico "La Nación", correspondiente al día 7 de octubre de 1929.
Él mismo nos explica que la fotografía que aparece, corresponde al día 22 de septiembre de 1929, y vemos a varias autoridades en el Ayuntamiento de Tembleque, con motivo de la visita de José Primo de Rivera y Orbaneja (hermano de Miguel Primo de Rivera, Jefe del Gobierno y Presidente del Directorio desde 1923-1930. Por cierto, que Don Miguel Primo de Rivera, había sido nombrado Hijo adoptivo de la Villa de Tembleque, según consta en sesión plenaria con fecha 27 de enero de 1926) dentro de una campaña que estaba realizando el Secretariado Nacional Agrario, del que era presidente. Como veis, la agricultura siempre ha tenido un papel fundamental en nuestro pueblo.

A continuación podemos leer la página correspondiente, (con mayor resolución en este enlace de Google Photos), así como la fotografía que la ilustra, y de la cual quisiera resaltar algunas curiosidades.
 Podemos apreciar que la fotografía está tomada en el salón de Plenos, pues si nos fijamos detalladamente en la lámpara, comprobamos que parece ser la misma que actualmente se conserva. Adjunto fotografía comparando ambas lámparas.
En cuanto a las paredes en ladrillo visto, debemos suponer que son las mismas que ahora, solo que en la actualidad están tapadas con yeso. Es prácticamente imposible saber la identidad de las personas que aparecen en la imagen, pero con toda probabilidad, ahí debe estar el alcalde que tenía Tembleque en 1929, Don Dionisio de López y Torres Pintado, y resto de concejales, o al menos varios de los que a continuación nombro: Heliodoro Ortiz Villajos Villarejo, José Antonio Barreda Contreras, Francisco Urda Minaya, Eduardo Villaseñor, Emilio González Martirio, José María Magán Palacios, Luis Fernández Mazarambroz o Pelayo Gómez Mejías. Como podéis comprobar, apellidos muy temblequeños, sin duda alguna. Datos obtenidos revisando el acta de las sesiones plenarias de aquel año, del archivo del Ayuntamiento. Es posible que el acta concreta de septiembre de 1923, que en una primera búsqueda no encontré, pueda aparecer en próximas búsquedas. 
 De igual modo, no sabemos nada de las mujeres y niños que aparecen en la foto; quizás fueran las esposas y los hijos de los concejales, pero no lo podemos confirmar. 
Continuando en esa misma década del siglo XX, pero un poco antes, otra noticia de ese mismo periódico, "La Nación", nos explicaba que en diciembre de 1926, se inauguró el hilo telefónico que uniría tres pueblos del partido judicial (Consuegra, Madridejos y Urda), con Tembleque. Precisamente la firma de este convenio había tenido lugar en Tembleque, unos años antes, en enero de 1923, según nos explica Pablo Landaluce. Revisando las actas del archivo histórico de Tembleque, no he encontrado el momento de la firma de 1923, aunque en fechas de meses posteriores, aparece alguna información relativa al asunto, como la solicitud, por parte de la Policía Urbana, para arreglar dos habitaciones destinadas a la instalación del teléfono en Tembleque, una para un locutorio, y otra para el cuarto de pilas. O los gastos del viaje del alcalde de Tembleque, D. Federico Mercado Pérez, a Toledo y Madrid, "para gestionar la instalación del teléfono, en unión con los representantes de pueblos limítrofes, y otro llamado por el Gobernador Civil de la provincia, por importe de 130 pesetas".
Adjunto fotografías y texto alusivo, extraído de la página de Facebook "Si eres de Consuegra te interesa saber...".
Un último apunto respecto al año 1929, que ya publiqué en su día como colaborador en el blog VDT, y que recupero para la ocasión.
Se trata de otra visita ilustre y regia a Tembleque, como lo fue la del Rey Alfonso XIII, que según la crónica del diario "El Castellano", fechado el 22 de abril de 1929, el monarca paró en el centro de Tembleque para repostar gasolina en su viaje hacia Madrid. Por aquel entonces, la calle Iglesia era la antigua carretera nacional, que atravesaba el centro del pueblo, y existía un surtidor de gasolina en dicha calle. La crónica íntegra la podéis leer en la imagen adjunta. No tiene desperdicio.
Finalizo este artículo con los apuntes para la hemeroteca de Tembleque, con la crónica de la visita del Rey Alfonso XIII a Tembleque, así como una fotografía del coche del Rey que supuestamente (o alguno muy similar), fue el que paró en nuestro pueblo.
En próximos artículos, y siempre que el tiempo me lo permita, pues es una labor muy minuciosa, procuraré indagar más en las actas del archivo histórico del Ayuntamiento de Tembleque, para extraer más datos y curiosidades sobre la historia de nuestro pueblo.

lunes, 4 de junio de 2012

Fotos antiguas de Tembleque en los años 20 (VIII)

Continuamos con esta octava entrega de Fotos antiguas de Tembleque en los años 20. Nos trasladamos a la calle Convento, antiguamente la Calle Real, pues formaba parte del camino o carretera principal de Madrid a Andalucía, para contemplar cómo era hace casi un siglo el edificio más emblemático que tenemos en Tembleque: El palacio de Fernández-Alejo, popularmente llamado La Casa de las Torres, con tres formidables fotografías que en su día hizo Don José Hoya, como el resto de las imágenes de anteriores entregas o las que aún quedan por publicar. Como bien sabemos, este palacio fue construido en 1753 por Antonio Fernández-Alejo, gracias a la fortuna que en su día se trajo de América. Destaca, aparte de su imponente fachada principal con sus dos míticas torres, sus amplias y numerosas estancias y galerías,  los materiales nobles con maderas traídas de América para su construcción y el grandioso patio interior, con su pozo de brocal en el centro del mismo, y que podemos observar adornado, además de vislumbrar a algunas de las personas que vivían en el palacio aún por los años 20, en la última de las fotografías inéditas que conseguimos rescatar para la elaboración de este reportaje.
 Me gustaría rememorar una vez más aquella crónica del diario "El Castellano", fechada en 1927, donde se describía espléndidamente este palacio con motivo del banquete organizado por sus dueños tras la inauguración del Grupo Escolar de Tembleque, que ya publiqué en este blog y en su día en VDT, con aquel reportaje sobre el interior de La Casa de las Torres, y aprovechando que la crónica está escrita en la misma época que estas formidables fotografías, y que además su lectura resulta muy amena:

EL BANQUETE.


Lector: figúrate en lo más amplio de nuestra calle Real, festoneada por las copudas acacias aún en todo su verdor y pompa que, tamizando la luz, cubren de verde esmeralda los viejos sillares, los artísticos hierros de sus balconaje; la magnífica portada, verdadero encaje de granito; las dos airosas torres cuadrangulares rematadas en agudas trazas, enmarcando la austera casona pregonera de rancias noblezas…


Ábrense los grandes portones para recibir a tan ilustres personalidades… El patio enorme, cuadrado, de portales amplios y galerías corridas en su torno. En el centro el pozo de brocal en ochavas rematado por artístico hierro soporte de la garrucha. En uno de los portales, panzudos secos repletos de grano ponen su nota típica de casa labradora.


El Señor Suárez Somonte no puede ocultar su alegría; avanza con juvenil viveza hacia la portadilla del corral, lleno de luz cegadora penetra en todas las dependencias. Cobertizos en que yacen hoy en depósito las típicas galeras, los carros de labor. Las cuadras donde buen número de mulas comen pacíficamente su pienso; aspira con deleite el vaho cálido y agrio del ambiente… Y sus ojos de tonos de acero certeros y firmes, se velan por la emoción.


La escalera regia, en cuyo frontis campea el escudo de los Alejo. ¡Qué prodigio de galerías! ¡Qué sala la colindante al oratorio! ¡Qué muebles aquellos, escasos para tan amplios recintos, en que campean señoriales pregonando toda una historia de grandezas!...¡Y qué curiosa la colección de óleos sobre las transformaciones por cruzamientos de la raza humana!

Y en tan señorial ambiente, lector amigo, que sus ilustres dueños, el ingeniero agrónomo don Víctor Fernández Alejo y su respetable y bella esposa doña Purificación Sabater de F. Alejo, pusieron galantemente a disposición de nuestro alcalde, se verificó el banquete ofrecido por el Ayuntamiento a sus ilustres huéspedes de unas horas, banquete íntimo que bien en contra de los deseos del señor Torres hubo que limitar a concejales, autoridades civil y militar judicial y eclesiásticas, maestros nacionales, prensa y forasteros venidos con representación oficial o acompañantes de las altas autoridades.

…El alcalde (de Tembleque) termina dando las gracias más rendidas a los dueños de la casa, los respetables señores de Fernández Alejo, por la amable hospitalidad que nos han prestado.
Seguidamente el señor Suárez Somonte dio las gracias al alcalde por la espléndida acogida que le ha dispensado el pueblo de Tembleque; a los señores dueños de esta mansión, señores y labradores, que tantos recuerdos ha evocado en mi alma –dice- porque yo, señores, que soy de los que se enorgullecen de su humilde origen, cuando visitaba esos corrales llenos de aperos de labor y aspiraba el bravío perfume que el campo pone en todos sus elementos de trabajo, evocaba mi infancia, mis primeros años, hasta los catorce, en que, hijo de labradores, he roto alguna vez la escarcha de la barbechera para que los sementeros arrojaran el bendito grano.
¡Brindo por Tembleque labrador, por su Ayuntamiento y por su alcalde, y sobre todo por la prosperidad de los dueños de esta casa tan acogedora y tan cortés!...


Y por último, el señor Fernández Alejo, en oportunísimo momento y en breves frases llenas de sincera emoción, pone a disposición de todos su casa, sus servicios personales y toda su alma en cuanto sirva para realzar a su querido pueblo. (Grandes aplausos).

Corresponsal de “EL CASTELLANO”. ARCE. Tembleque 9 de Octubre de 1927.

Pocos años después de tomarse estas fotografías y la escritura de la formidable crónica, en la Guerra Civil de 1936, este emblemático edificio fue saqueado, perdiendo muchas de sus pinturas y muebles que adornaban el palacio. Posteriormente fue utilizado, entre otros usos, como cuartel de la Guardia Civil, y en 1979, fue declarado Monumento Histórico Artístico. Tuvo algunas restauraciones donde se eliminaron las cuadras y patios posteriores, dejando el edificio tal cual hoy en día podemos observarlo, y un gran parque en la parte trasera. En próximos reportajes os mostraré imágenes tomadas durante algunas de estas restauraciones, por cortesía de Emobar y Jose Luis Gómez Fernández-Mazarambroz, descendiente de esta ilustre familia  de los Fernández-Alejo.
Algunas escenas cinematográficas se han rodado en este palacio, las últimas fueron correspondientes a la película de Emilio Aragón "Pájaros de papel" y en un capítulo de la serie de televisión "Águila Roja". Me despido con dichas imágenes hasta una nueva entrega de estos reportajes de carácter histórico.