Mostrando entradas con la etiqueta 1926. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1926. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de abril de 2026

HEMEROTECA. Crónica de la Semana Santa de Tembleque de 1926, en "El Castellano".

Nos remontamos un siglo hacia atrás en el tiempo, para revivir gracias a la hemeroteca la Semana Santa de Tembleque del año 1926, gracias a una formidable crónica que dejó plasmada en el diario "El Castellano", bajo la firma de "ARCE", el que fuera corresponsal de dicho diario (con muchas otras crónicas) y jefe de telégrafos de Tembleque en aquella época, José Rodríguez de Arce
Es una crónica recuperada de la hemeroteca del diario "El Castellano" por nuestro buen amigo e historiador José García Cano, que recientemente compartió en la página de Facebook del blog, con el siguiente testimonio
:
El diario El Castellano del 05-04-1926, nos contaba como había sido la Semana Santa de Tembleque de hace exactamente un siglo. El cronista afirmó que los cultos de Semana Santa "han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos... todas las autoridades y elementos oficiales". El Jueves Santo por ejemplo, se realizó el Lavatorio a doce hermanos de la Orden Tercera por el párroco de la localidad. el sermón del Mandato, de la Pasión, de las Caídas, de la Soledad y de la Resurrección, los realizó el afamado orado sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Catedral de Toledo.
Al amanecer del Viernes Santo tuvo lugar la procesión de las Caídas, siendo un "bellísimo acto de Fe religiosa", gracias a la organización de todos estos actos por el pueblo de Tembleque. 
Destaca la prensa la procesión del Santo Entierro en la que se exhibió el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción. También el cronista de la noticia (el cual firmaba como Arce), tuvo tiempo para elevar una pequeña queja que él mismo sufrió, ya que al terminar los oficios del Jueves Santo comentó que causaba un deplorable efecto que solo se adjudicaran hachas a las personas que pertenecían a alguna hermandad o cofradía, dejando sin ella a todos los demás.
Además al cronista le había dado un blandón (vela gruesa de cera) el teniente de alcalde de Tembleque, el señor Villajos, pero al poco tiempo un vecino se le acercó y le dijo que entregase la cera, lo cual fue obedecido por el cronista de El Castellano. Posteriormente éste transmitió a los allí presentes que lo sucedido había sido una descortesía imperdonable y que no procedía, pues él simplemente quería procesionar con el blandón y dar más solemnidad y realce a la Semana Santa temblequeña.
En fin, tampoco faltaban hace cien años los problemas organizativos y de protocolo que son innatos a estos acontecimientos y que finalmente y gracias a la buena disposición de los vecinos se siguen solucionando para darle -como decía Arce- más brillo y esplendor a la Semana Santa de nuestra localidad vecina de Tembleque.
A continuación, compartimos con mejor calidad el pdf del diario completo de aquel 5 de abril de 1926, estando la crónica de la Semana Santa de Tembleque en la página 2, de las 6 que contenían aquel ejemplar:
Para facilitar la lectura íntegra, la transcribimos a continuación, palabra a palabra, pues no tiene desperdicio:
Desde Tembleque.
La Semana Santa.
Los cultos de Semana Santa, según es tradición en este pueblo, han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos, dando ejemplo de gran espíritu religioso y ciudadano, todas las autoridades y elementos oficiales, atentamente invitados por besalamano de la Cofradía.
El Jueves Santo, a las tres de la tarde, se verificó la ceremonia del Lavatorio, que efectuó nuestro párroco, lavando y besando humildemente los pies a los doce hermanos de la Orden Tercera, de estirpe antiquísima en este pueblo y régimen severo.
El sermón del Mandato, así como los de Pasión, Las Caídas, Soledad y Resurrección, han estado este año a cargo del afamado orador sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Santa Iglesia Catedral Primada, que, en todos sus temas, dedicados a glosar los sagrados incidente de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y sacar de ellos provechosas enseñanzas para la Humanidad, combatiendo sus vicios colectivos, supo conmover al auditorio numerosísimo, con su dicción pura, su profundidad de ideas y pesnsamientos bellos y elocuentísimos.
La procesión llamada de Las Caídas, se verificó, como es costumbre, al amanecer del día del Viernes Santo, y constituye un bellísimo acto de fe religiosa de este buen pueblo de Tembleque, que pone en su organización todo su entusiasmo. En ella, y después de un púlpito portátil, el orador sagrado, señor González Mateos, va relatando, con magia de su elocuencia, los trágicos episodios del camino hacia el Calvario, mientras la artística imagen del Mártir cae, "realmente", abrumada por el peso de la Cruz, ante su Excelsa Madre, ante la Verónica y... ante la multitud que, emocionada por la belleza del momento artístico, cae también de rodillas llena de fervor y de fe... Parece, en efecto, una evocación artística del Sacro Drama, esta manifestación tradicional de un pueblo en torno de sus imágenes más queridas, y en la luminosa mañana abrileña, llena de poesía campestre y apenas dorada por el primer rayo de sol...
Solemnísima, este día la ceremonia de la adoración de la Santa Cruz por todas las autoridades y elemento oficial, que, al par que van besando el Divino Símbolo, depositan humildemente su óbolo.
Por la noche se verificó la procesión del Santo Entierro, en que se exhibe el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción.
En resumen, lector: una serie de magnos actos religiosos muy dignos de verse, que atraen innumerables forasteros durante estos días y que pone el nombre de Tembleque en muy alto concepto de religiosidad, tradición arte.
Y ahora (no todo han de ser alabanzas), voy a permitirme ocuparme en esta crónica de un lamentable incidente ocurrido al que suscribe al organizarse la procesión del Santo Entierro; y lo hago desde estas columnas, porque siendo EL CASTELLANO el periódico aquí más leído, aspiro a que se ponga remedio, al ser conocido el hecho por el pueblo, a ese prurito de economía, tacañería más bien, que parece imperar en las Hermandades o Cofradías, y que ha hecho caer a la del Sepulcro en una imperdonable descortesía hacia mí. Hacia mí, que me he pasado la mitad de mi vida vistiendo (¡cuántas veces a petición interesada!) de papel de... periódicos la vanidad ag(j)ena, piadosa y desinteresadamente...
Al terminar los divinos oficios de Jueves Santo, hubo de comentarse en la Sacristía, entre las autoridades y elemento oficial, el deplorable efecto que hasta estéticamente debía producir en las procesiones (tal que la del traslado del Santísimo al Monumento, que acababa de celebrarse) el hecho de adjudicar hacha solamente a aquellas personas que pertenecían a alguna Hermandad o Cofradía, dejando sin ella a los restantes; natural que todos fuesen alumbrando para mayor realce de la comitiva.
Reconocida fué por el señor Villajos, primer teniente de alcalde, que en ausencia del señor Torres ha presidido todos los actos, la justicia de la observación, y queriendo por lo visto enmendar la deplorable costumbre, nos facilitó al organizarse la del Santo Entierro un blandón, perteneciente, como era natural, a la Cofradía del Sepulcro.
Momentos después, en la iglesia aún, y cuando comenzaba a ponerse en marcha la comitiva, se me acercó un individuo requiriéndome para "que le entregara la cera, porque no era hermano". Por prudencia, y por no dar un espectáculo, me limité a entregarle el hacha y nada más.
Después sí; al finalizar el acto y a presencia del señor Villajos, hice ver a dicho hermano que por mi parte en nada habíame extralimitado, puesto que el blandón me había sido facilitado por orden del señor teniente de alcalde, y protesté, como es natural, con toda mi energía, de lo que califiqué de descortesía imperdonable. y como quiera que el citado individuo alegó que había cumplido orden del presidente de la Hermandad, yo, renovando desde aquí el calificativo, deseo exponer las consideraciones que el lamentable incidente me sugiere y que brindo con el mejor deseo, en primer lugar a nuestro digno párroco, como supremo director de todas ellas, y después, a los presidentes y presidentas de las Hermandades de Jesús, Sepulcro, Soledad, Sagrados Corazones, etc., etc., si es posible, evitar estos incidentes.
Claro es que yo parto del criterio de que cuando se nos invita a estos actos oficialmente por conducto de la Alcaldía, o personalmente la Hermandad, es porque se creerá que nuestra presencia allí presta a los cultos aquel solemne realce que, tanto y tan bien predica con el ejemplo, en favor de la educación religiosa de los pueblos; que la Iglesia archivo de cortesía y buena educación tanto se preocupa en fomentar; y que las autoridades y elemento oficial correspondemos siempre a tales cortesías, con entusiasmo y "en todos los órdenes" por lo menos en Tembleque.
Y ahora pregunto: ¿Tan faltas de elementos se encuentran las Hermandades de una docena de hachas para facilitarlas a dichas autoridades y evitar de este modo que unas lleven los blandones rojos, otra amarillos, otras blancos y otras ninguno? No creo que fuera cosa del otro jueves, hi habrían de arruinarse porque en la procesión de Las Caídas, por ejemplo fuese la Hermandad de Jesús quien facilitase a los invitados oficiales sus hachas rojas; la del Sepulcro en la del Santo Entierro las suyas; la de los Sagrados Corazones igual y en fin que todas ellas tuviesen con autoridades y elementos oficiales tales cortesías.
Y sobre todo, señores, si no es posible o no se quiere llegar a esta solución, que no se nos invite. Todo menos hacer el ridículo.
ARCE
Tembleque, 4 Abril 1926.

martes, 27 de enero de 2026

I Centenario del nombramiento del General Miguel Primo de Rivera como Hijo Adoptivo de Tembleque. 27 de enero de 1926.

Hoy 27 de enero de 2026, se cumplen cien años (27-1-1926), del nombramiento como Hijo Adoptivo de Tembleque del General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, el Dictador que gobernó España entre 1923 y 1930, año de su fallecimiento, antes de la II República y de la Guerra Civil.
En Tembleque, que tengamos constancia, únicamente teníamos referencia de un Hijo Adoptivo, por méritos propios hacia nuestro pueblo, como lo fue en 1917 el Dr. Don Enrique García de Ancos, que estuvo ejerciendo de médico en
Fuente. Web Biografías y vidas.

Tembleque entre los años 1879 y 1889, como explicamos en
este reportaje del blog, donde ya comentamos que en realidad no había sido el único, pues teníamos también constancia del nombramiento de Miguel Primo de Rivera, aunque con una notable diferencia, ya que el Dr. Enrique García de Ancos, se lo había ganado por méritos propios gracias a su labor en Tembleque, y en el caso que hoy nos ocupa, fue una petición por parte del Gobernador Civil de la Provincia, algo que era muy habitual en todos los pueblos de España. Se trataba de un gesto hacia la persona que estaba gobernando el país, independientemente de si hizo algún mérito concreto en alguna de esas localidades; en muchos casos se les ponía su nombre a alguna calle, o también se les nombraba Hijo adoptivo o predilecto.
Fuente: Blog curiosidades jerezanas.
De hecho, en Tembleque, fue en una sesión plenaria extraordinaria, con fecha 27 de enero de 1926 cuando se le nombró Hijo Adoptivo, pero leyendo el grueso del acta, hay un párrafo donde además de Hijo Adoptivo, también se menciona Hijo Predilecto. En principio podríamos pensar en un error del secretario, pues los nombramientos de Hijos Adoptivos o Predilectos dependen únicamente de si el personaje en cuestión nació en esa localidad o no. Es decir, Miguel Primo de Rivera, natural de Jerez de la Frontera, sería "adoptivo", al igual que el Dr. Enrique García de Ancos, natural de Madrid.
El caso es que consultando información sobre otros títulos similares del General Primo de Rivera, observamos que en algunas otras localidades también se le nombró a la vez como Hijo Adoptivo y Predilecto, quizás por dar más valor simbólico y mostrar su cercanía con la persona que en esos momentos gobernaba como Dictador en España. Tenemos varios ejemplos de estos "dobles" nombramientos en Mataró, o en Hoyo del Manzanares. Todos esos títulos los recibió durante su dictadura, de 1923 a 1930. Luego, tras su fallecimiento y la llegada de la II República, o incluso a mediados o finales del siglo XX, o principios del siglo XXI, en muchos casos se le retiró dicho título.
Centrándonos en el nombramiento que se le hizo hace un siglo en Tembleque, y retrocediendo 100 años en la historia, comprobamos que el alcalde en 1926 era Don Dionisio de Torres y López-Pintado.
Lo más destacable durante aquellos años, era que se estaba construyendo el actual colegio de Tembleque, el C.E.I.P Antonia González, antaño directamente "Grupo Escolar", entre 1924 y 1927, por lo que en el momento del nombramiento, enero de 1926, las obras estarían a medias. De hecho, en los folletos turísticos siempre se ha destacado que el colegio de Tembleque se construyó durante la Dictadura de Primo de Rivera.
A continuación transcribimos literalmente (con alguna falta de ortografía, como poner el apellido Rivera con "b") el acta oficial del Pleno Extraordinario que se conserva en el archivo antiguo del Ayuntamiento de Tembleque. Observamos que el nombramiento se aprobó por unanimidad, y el alcalde expresó unas palabras de gratitud hacia el Dictador.
Lo que aún no sabemos, es si a día de hoy, 100 años después, este nombramiento sigue vigente o no.
En algunos lugares de España, tras su muerte, revocaron ese nombramiento. Lo que sí es cierto, y es parte de nuestra historia, es que hoy se cumple el I Centenario del nombramiento de Miguel Primo de Rivera como Hijo Adoptivo de Tembleque. 27 de enero de 1926:

En la villa de Tembleque a veintisiete de enero de mil novecientos veinte y seis. A las once de la mañana y bajo la presidencia del Sr. Alcalde D. Dionisio de Torres y López Pintado, se reunieron en el salón de sesiones de la Casa Consistorial los Sres. expresados al margen, que constituyen el Ayuntamiento pleno de esta villa, con asistencia de mi el secretario, para celebrar la sesión extraordinaria, para hoy convocada.

Diose lectura al acta de la última sesión celebrada, la cual fue aprobada por unanimidad y autorizada.

 Así mismo, fue dada lectura a la papeleta de convocatoria, en la que se consigna que el objeto de la sesión era tratar referente al nombramiento de hijo adoptivo de esta villa, al Excmo. Sr. D. Miguel Primo Ribera y Orbaneja, según deseos del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia.
Acto seguido fue leída una moción del Sr. Alcalde en la que manifiesta: que entiende medio apropiado, para satisfacer la deuda de gratitud que este pueblo como todos, tienen contraída con el Excmo. General D. Miguel Primo de Ribera, que con patriotismo insuperable, biene desarrollando desde el Gobierno una labor tan fructífera y acertada, que no tardará mucho tiempo en ocupar nuestra querida patria merced a ella el puesto de honor en el concierto del mundo que le corresponde por sus condiciones y su historia. El nombramiento de tan invicto caudillo de hijo adoptivo y predilecto de esta villa de Tembleque.
El Ayuntamiento por unanimidad, hallando fielmente interpretados sus deseos en la proposición del Sr. Alcalde acordó aprobarlo y congratularse de un acuerdo tan honroso y de justicia, como así mismo que se libre certificación para su remisión al Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia, quien a su vez hará llegar a manos de su Excelencia.

No pudiendo tratar de otros asuntos, el Sr. Presidente levantó la sesión de que yo como Secretario certifico:
Firmas.

Para completar más este artículo, compartimos también el acta manuscrita por el secretario de Tembleque en 1926, Arturo Moralejo, por quien quiera leerlo desde su documento original.
Agradecimientos también a nuestro buen amigo e historiador José García Cano, por la ayuda a la hora de elaborar este artículo.
Fuente: wikipedia.

lunes, 7 de marzo de 2022

1926. La temblequeña Amelia Carramolino Barreda, la última alumna de Santiago Ramón y Cajal.

Vamos a rendir homenaje en este artículo, aprovechando el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, a una de nuestras paisanas que más ha destacado en la historia de Tembleque, como vamos a explicar a continuación:  Amelia Carramolino Barreda
En 2020, al poco de comenzar la pandemia, estuve leyendo un interesantísimo reportaje sobre las últimas alumnas de Santiago Ramón y Cajal, donde se explicaba, que este famoso científico español, quizás el más importante de nuestro país, estuvo ejerciendo durante 28 años como profesor en la Facultad de Medicina (en Valencia, Barcelona y Madrid) hasta su jubilación en 1922, a los 70 años de edad.
El autor de este reportaje, "sensio" (Juan Pedro Fernández Romero), que os invito a visitar para ampliar información, mantiene una orla de la promoción de estudiantes licenciados en la Facultad de Medicina de Madrid entre 1920 y 1926, la antepenúltima en la que participó como profesor.
Revisando con atención esta orla, se comprueba que se licenciaron 210 alumnos, de los cuales 206 fueron hombres y únicamente hubo cuatro mujeres.
Pues bien, una de esas cuatro mujeres, fue precisamente de Tembleque, Dª Amelia Carramolino Barreda, que junto a sus compañeras de la Facultad, María del Carmen Miedes Lajusticia, (Madrid), Carmen María Alonso Nart, (Oviedo) y Ticiana Iturri Landajo (Vizcaya), fueron las cuatro últimas alumnas de Santiago Ramón y Cajal en la promoción de 1920-1926.
En las fotografías de la orla, extraídas del reportaje anteriormente citado, aparecen a ambos lados de sus tres profesores, uno de ellos el Doctor Ramón y Cajal.
Tal y como explica el autor del reportaje, Juan Pedro Fernández Romero, (que me facilitó más información adicional de documentos de hemeroteca sobre Amelia) en una sociedad tan machista como lo era en aquella época, era dificilísimo que cuatro alumnas pudieran estudiar una carrera en la que los hombres eran inmensa mayoría. Debió ser una tarea titánica. Se podría presumir que las mujeres, en todo caso, se podrían especializar en pediatría, aunque finalmente, en el caso de nuestra paisana Amelia, que opositó tanto para el Cuerpo Médico Escolar del Estado, en 1942, como para una de las 50 plazas (de más de 150) de Médicos de aguas mineromedicinales, e inspectores de Balnearios, en especialidad de Digestivo y Reumatismo, en 1945, aunque luego se comprueba que no consta en la relación de aprobados, finalmente parece ser que ejerció la medicina general.
Sea como fuere, el autor ahonda en la vida de estas cuatro únicas mujeres, que se codearon con sus 206 compañeros de la Facultad de Medicina.
En el reportaje, amplía bastante información sobre las tres compañeras de Amelia, además de introducirnos magistralmente en la sociedad de la época, en plena Dictadura de Miguel Primo de Rivera, viviendo posteriormente un intento de Golpe de Estado, y a los cinco años de su licenciatura, en 1931, se instauró la II República en España, donde se consiguió al fin el voto para las mujeres, gracias a Clara Campoamor, del Partido Radical.
Por todo ello, perfectamente explicado en el artículo o demás publicaciones sobre la historia de España, valga este reportaje como reconocimiento a una de nuestras mujeres de Tembleque que más lejos llegó en el ámbito profesional, y más en aquella época tan lejana, con el honor de haber sido una de las últimas alumnas del prestigioso médico y científico español, Premio Nóbel de Medicina Santiago Ramón y Cajal.
Y es que precisamente, aunque el autor original del reportaje consiguió información adicional sobre nuestra paisana, en forma de documentos del BOE sobre sus oposiciones y una esquela familiar de su padre (cuyos documentos originales en pdf podéis descargar en esta carpeta de Google Drive) yo también me puse a investigar paralelamente, con ayuda de numerosos vecinos, parientes lejanos, extrabajadores (tenía muchas tierras de labor en Tembleque) y el archivo del Ayuntamiento, donde pude obtener más datos para completar su biografía.
Amelia Carramolino Barreda (1900-1981), nació en Tembleque, el día 16 de febrero de 1900, y murió el 27 de noviembre de 1981, también en Tembleque, en su domicilio de la Calle Hospital 23. Está enterrada en el Panteón familiar (por parte de sus tíos, familia de su madre) "Hermanos José y Tomás Cereceda" del cementerio de Tembleque.
Hija de Juan Manuel Carramolino de la Plata (que también era médico-cirujano) y de Primitiva Barreda. Sus abuelos, por línea paterna fueron Juan Manuel Carramolino (Tembleque) y Francisca de la Plata (Madridejos), y por línea materna, Basilio Barreda y Manuela López, ambos de Tembleque. 
Como dato curioso, especialmente para aquella época, os explico que el padre de Amelia, Juan Manuel, en el momento de inscribir en 1900 el nacimiento de Amelia, tenía 44 años, y su mujer, Primitiva, 25 años. Una diferencia de edad de casi 20 años en aquel matrimonio, que no era nada habitual.
Amelia tuvo dos hermanas, también muy ligadas al mundo de la medicina: María de Guadalupe, (farmacéutica) que aún vivía en el momento de la muerte de Amelia, en 1981, María del Rosario (Odontóloga) y un hermano, Luis, que fue Coronel militar en marina, y parece ser que ninguno de los cuatro tuvo descendencia a lo largo de su vida. Quedan, eso sí, parientes por parte de sus tíos, en la línea de su madre (familia Barreda y Cereceda).
Gracias a nuestro vecino Paco, que fue uno de los trabajadores de la familia Carramolino en el campo, podemos compartir una fotografía de los cuatro hermanos Carramolino, en los años 30 y 40 del siglo XX, colocados de la mayor (Guadalupe) al menor (Luis Francisco). Como curiosidad, según me han explicado, estos cuatro hermanos fallecieron en orden inverso a su edad, es decir, primero falleció el menor, Luis Francisco, luego Rosario, Amelia, y por último la mayor, Guadalupe.
Comparto la esquela del padre de Amelia, Juan Manuel Carramolino de la Plata, Doctor en Medicina y Caballero de la Orden Civil de Beneficencia, que aparece publicada en el diario gráfico AHORA, de Madrid, en 1932.
Amelia estudió en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, los cursos 1918/1919 y 1919/1920. Adjunto fotografía de la fachada actual del edificio, en la calle Amaniel, esquina a la de los Reyes.
Se conserva su expediente escolar en el archivo PARES, aunque con acceso restringido.
Como he explicado anteriormente, tras su paso por la facultad de Medicina, donde se licenció en 1926, opositó tanto para el Cuerpo Médico Escolar del Estado, en 1942, donde a Amelia, para dichas oposiciones, se le pidió la Partida de nacimiento, certificado de depuración y servicio social, como también para una de las 50 plazas (de más de 150) de Médicos de aguas mineromedicinales, e inspectores de Balnearios, en especialidad de Digestivo y Reumatismo, en 1945. Adjunto  información pública sobre ambas oposiciones, aunque parece ser que no consta como aprobadas en ninguna de ellas. De hecho, en el caso de las oposiciones para Balnearios, únicamente aparece una mujer, que finalmente resultó ser la primera mujer directora de Balnearios de España: Dña Jimena Fernández de la Vega. 
Amelia vivía en Madrid, donde ejerció finalmente la medicina general, según me han comunicado varios vecinos y familiares, y venía a Tembleque por temporadas, verano, Semana Santa, etc... En Tembleque vivó sus últimos años en la calle Hospital 23.
Detalle del Panteón familiar.
La familia Carramolino tenía muchas propiedades y terrenos de labor agrícola en Tembleque
, y su apellido, a pesar de no haber tenido descendencia directa, sigue estando muy presente en nuestro pueblo, especialmente a la hora de hablar de terrenos agrícolas. Es lo que siempre se ha llamado "Una Casa grande". De hecho, tuvieron bastantes empleados en el campo, así como en su propio hogar, y gracias a alguno de ellos, es por lo que he podido recabar parte de la información y fotografías aquí publicadas.

Aparecen también varios documentos públicos en el archivo PARES, donde se citan una expropiaciones de fincas rústicas sin indemnización, el 2 de diciembre de 1937.
Amelia y sus hermanas, según me comentan algunos de los vecinos que las recuerdan, no eran muy sociables y salían poco de sus casas, aunque por otra parte, siempre tuvieron un trato muy correcto y dieron trabajo a muchos paisanos del pueblo.
Sirva este artículo de homenaje póstumo hacia ella, la temblequeña Amelia Carramolino Barreda, la última alumna de Santiago Ramón y Cajal.
Las imágenes publicadas en este artículo las dejo alojadas en este álbum de Google Photos.

martes, 25 de abril de 2017

Hemeroteca de Tembleque en 1926 y 1929. Visita de Primo de Rivera, inauguración del hilo telefónico y visita del Rey Alfonso XII

Recientemente, nuestro buen amigo e historiador consaburense Pepe García Cano, compartió con todos nosotros un documento extraído del periódico "La Nación", correspondiente al día 7 de octubre de 1929.
Él mismo nos explica que la fotografía que aparece, corresponde al día 22 de septiembre de 1929, y vemos a varias autoridades en el Ayuntamiento de Tembleque, con motivo de la visita de José Primo de Rivera y Orbaneja (hermano de Miguel Primo de Rivera, Jefe del Gobierno y Presidente del Directorio desde 1923-1930. Por cierto, que Don Miguel Primo de Rivera, había sido nombrado Hijo adoptivo de la Villa de Tembleque, según consta en sesión plenaria con fecha 27 de enero de 1926) dentro de una campaña que estaba realizando el Secretariado Nacional Agrario, del que era presidente. Como veis, la agricultura siempre ha tenido un papel fundamental en nuestro pueblo.

A continuación podemos leer la página correspondiente, (con mayor resolución en este enlace de Google Photos), así como la fotografía que la ilustra, y de la cual quisiera resaltar algunas curiosidades.
 Podemos apreciar que la fotografía está tomada en el salón de Plenos, pues si nos fijamos detalladamente en la lámpara, comprobamos que parece ser la misma que actualmente se conserva. Adjunto fotografía comparando ambas lámparas.
En cuanto a las paredes en ladrillo visto, debemos suponer que son las mismas que ahora, solo que en la actualidad están tapadas con yeso. Es prácticamente imposible saber la identidad de las personas que aparecen en la imagen, pero con toda probabilidad, ahí debe estar el alcalde que tenía Tembleque en 1929, Don Dionisio de López y Torres Pintado, y resto de concejales, o al menos varios de los que a continuación nombro: Heliodoro Ortiz Villajos Villarejo, José Antonio Barreda Contreras, Francisco Urda Minaya, Eduardo Villaseñor, Emilio González Martirio, José María Magán Palacios, Luis Fernández Mazarambroz o Pelayo Gómez Mejías. Como podéis comprobar, apellidos muy temblequeños, sin duda alguna. Datos obtenidos revisando el acta de las sesiones plenarias de aquel año, del archivo del Ayuntamiento. Es posible que el acta concreta de septiembre de 1923, que en una primera búsqueda no encontré, pueda aparecer en próximas búsquedas. 
 De igual modo, no sabemos nada de las mujeres y niños que aparecen en la foto; quizás fueran las esposas y los hijos de los concejales, pero no lo podemos confirmar. 
Continuando en esa misma década del siglo XX, pero un poco antes, otra noticia de ese mismo periódico, "La Nación", nos explicaba que en diciembre de 1926, se inauguró el hilo telefónico que uniría tres pueblos del partido judicial (Consuegra, Madridejos y Urda), con Tembleque. Precisamente la firma de este convenio había tenido lugar en Tembleque, unos años antes, en enero de 1923, según nos explica Pablo Landaluce. Revisando las actas del archivo histórico de Tembleque, no he encontrado el momento de la firma de 1923, aunque en fechas de meses posteriores, aparece alguna información relativa al asunto, como la solicitud, por parte de la Policía Urbana, para arreglar dos habitaciones destinadas a la instalación del teléfono en Tembleque, una para un locutorio, y otra para el cuarto de pilas. O los gastos del viaje del alcalde de Tembleque, D. Federico Mercado Pérez, a Toledo y Madrid, "para gestionar la instalación del teléfono, en unión con los representantes de pueblos limítrofes, y otro llamado por el Gobernador Civil de la provincia, por importe de 130 pesetas".
Adjunto fotografías y texto alusivo, extraído de la página de Facebook "Si eres de Consuegra te interesa saber...".
Un último apunto respecto al año 1929, que ya publiqué en su día como colaborador en el blog VDT, y que recupero para la ocasión.
Se trata de otra visita ilustre y regia a Tembleque, como lo fue la del Rey Alfonso XIII, que según la crónica del diario "El Castellano", fechado el 22 de abril de 1929, el monarca paró en el centro de Tembleque para repostar gasolina en su viaje hacia Madrid. Por aquel entonces, la calle Iglesia era la antigua carretera nacional, que atravesaba el centro del pueblo, y existía un surtidor de gasolina en dicha calle. La crónica íntegra la podéis leer en la imagen adjunta. No tiene desperdicio.
Finalizo este artículo con los apuntes para la hemeroteca de Tembleque, con la crónica de la visita del Rey Alfonso XIII a Tembleque, así como una fotografía del coche del Rey que supuestamente (o alguno muy similar), fue el que paró en nuestro pueblo.
En próximos artículos, y siempre que el tiempo me lo permita, pues es una labor muy minuciosa, procuraré indagar más en las actas del archivo histórico del Ayuntamiento de Tembleque, para extraer más datos y curiosidades sobre la historia de nuestro pueblo.