Es una crónica recuperada de la hemeroteca del diario "El Castellano" por nuestro buen amigo e historiador José García Cano, que recientemente compartió en la página de Facebook del blog, con el siguiente testimonio:
El diario El Castellano del 05-04-1926, nos contaba como había sido la Semana Santa de Tembleque de hace exactamente un siglo. El cronista afirmó que los cultos de Semana Santa "han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos... todas las autoridades y elementos oficiales". El Jueves Santo por ejemplo, se realizó el Lavatorio a doce hermanos de la Orden Tercera por el párroco de la localidad. el sermón del Mandato, de la Pasión, de las Caídas, de la Soledad y de la Resurrección, los realizó el afamado orado sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Catedral de Toledo.Al amanecer del Viernes Santo tuvo lugar la procesión de las Caídas, siendo un "bellísimo acto de Fe religiosa", gracias a la organización de todos estos actos por el pueblo de Tembleque.
Destaca la prensa la procesión del Santo Entierro en la que se exhibió el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción.
También el cronista de la noticia (el cual firmaba como Arce), tuvo tiempo para elevar una pequeña queja que él mismo sufrió, ya que al terminar los oficios del Jueves Santo comentó que causaba un deplorable efecto que solo se adjudicaran hachas a las personas que pertenecían a alguna hermandad o cofradía, dejando sin ella a todos los demás.
Además al cronista le había dado un blandón (vela gruesa de cera) el teniente de alcalde de Tembleque, el señor Villajos, pero al poco tiempo un vecino se le acercó y le dijo que entregase la cera, lo cual fue obedecido por el cronista de El Castellano. Posteriormente éste transmitió a los allí presentes que lo sucedido había sido una descortesía imperdonable y que no procedía, pues él simplemente quería procesional con el blandón y dar más solemnidad y realce a la Semana Santa temblequeña.
En fin, tampoco faltaban hace cien años los problemas organizativos y de protocolo que son innatos a estos acontecimientos y que finalmente y gracias a la buena disposición de los vecinos se siguen solucionando para darle -como decía Arce- más brillo y esplendor a la Semana Santa de nuestra localidad vecina de Tembleque.
A continuación, compartimos con mejor calidad el pdf del diario completo de aquel 5 de abril de 1926, estando la crónica de la Semana Santa de Tembleque en la página 2, de las 6 que contenían aquel ejemplar:
Para facilitar la lectura íntegra, la transcribimos a continuación, palabra a palabra, pues no tiene desperdicio:
Desde Tembleque.
La Semana Santa.
Los cultos de Semana Santa, según es tradición en este pueblo, han revestido extraordinaria lucidez, asistiendo a todos ellos, dando ejemplo de gran espíritu religioso y ciudadano, todas las autoridades y elementos oficiales, atentamente invitados por besalamano de la Cofradía.
El Jueves Santo, a las tres de la tarde, se verificó la ceremonia del Lavatorio, que efectuó nuestro párroco, lavando y besando humildemente los pies a los doce hermanos de la Orden Tercera, de estirpe antiquísima en este pueblo y régimen severo.
El sermón del Mandato, así como los de Pasión, Las Caídas, Soledad y Resurrección, han estado este año a cargo del afamado orador sagrado don Juan González Mateos, canónigo de la Santa Iglesia Catedral Primada, que, en todos sus temas, dedicados a glosar los sagrados incidente de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y sacar de ellos provechosas enseñanzas para la Humanidad, combatiendo sus vicios colectivos, supo conmover al auditorio numerosísimo, con su dicción pura, su profundidad de ideas y pesnsamientos bellos y elocuentísimos.
La procesión llamada de Las Caídas, se verificó, como es costumbre, al amanecer del día del Viernes Santo, y constituye un bellísimo acto de fe religiosa de este buen pueblo de Tembleque, que pone en su organización todo su entusiasmo. En ella, y después de un púlpito portátil, el orador sagrado, señor González Mateos, va relatando, con magia de su elocuencia, los trágicos episodios del camino hacia el Calvario, mientras la artística imagen del Mártir cae, "realmente", abrumada por el peso de la Cruz, ante su Excelsa Madre, ante la Verónica y... ante la multitud que, emocionada por la belleza del momento artístico, cae también de rodillas llena de fervor y de fe... Parece, en efecto, una evocación artística del Sacro Drama, esta manifestación tradicional de un pueblo en torno de sus imágenes más queridas, y en la luminosa mañana abrileña, llena de poesía campestre y apenas dorada por el primer rayo de sol...
Solemnísima, este día la ceremonia de la adoración de la Santa Cruz por todas las autoridades y elemento oficial, que, al par que van besando el Divino Símbolo, depositan humildemente su óbolo.
Por la noche se verificó la procesión del Santo Entierro, en que se exhibe el artístico Sepulcro, joya escultórica de gran valor y a la que asistió todo Tembleque con gran recogimiento y devoción.
En resumen, lector: una serie de magnos actos religiosos muy dignos de verse, que atraen innumerables forasteros durante estos días y que pone el nombre de Tembleque en muy alto concepto de religiosidad, tradición arte.
Y ahora (no todo han de ser alabanzas), voy a permitirme ocuparme en esta crónica de un lamentable incidente ocurrido al que suscribe al organizarse la procesión del Santo Entierro; y lo hago desde estas columnas, porque siendo EL CASTELLANO el periódico aquí más leído, aspiro a que se ponga remedio, al ser conocido el hecho por el pueblo, a ese prurito de economía, tacañería más bien, que parece imperar en las Hermandades o Cofradías, y que ha hecho caer a la del Sepulcro en una imperdonable descortesía hacia mí. Hacia mí, que me he pasado la mitad de mi vida vistiendo (¡cuántas veces a petición interesada!) de papel de... periódicos la vanidad ag(j)ena, piadosa y desinteresadamente...
Al terminar los divinos oficios de Jueves Santo, hubo de comentarse en la Sacristía, entre las autoridades y elemento oficial, el deplorable efecto que hasta estéticamente debía producir en las procesiones (tal que la del traslado del Santísimo al Monumento, que acababa de celebrarse) el hecho de adjudicar hacha solamente a aquellas personas que pertenecían a alguna Hermandad o Cofradía, dejando sin ella a los restantes; natural que todos fuesen alumbrando para mayor realce de la comitiva.
Reconocida fué por el señor Villajos, primer teniente de alcalde, que en ausencia del señor Torres ha presidido todos los actos, la justicia de la observación, y queriendo por lo visto enmendar la deplorable costumbre, nos facilitó al organizarse la del Santo Entierro un blandón, perteneciente, como era natural, a la Cofradía del Sepulcro.
Momentos después, en la iglesia aún, y cuando comenzaba a ponerse en marcha la comitiva, se me acercó un individuo requiriéndome para "que le entregara la cera, porque no era hermano". Por prudencia, y por no dar un espectáculo, me limité a entregarle el hacha y nada más.
Después sí; al finalizar el acto y a presencia del señor Villajos, hice ver a dicho hermano que por mi parte en nada habíame extralimitado, puesto que el blandón me había sido facilitado por orden del señor teniente de alcalde, y protesté, como es natural, con toda mi energía, de lo que califiqué de descortesía imperdonable. y como quiera que el citado individuo alegó que había cumplido orden del presidente de la Hermandad, yo, renovando desde aquí el calificativo, deseo exponer las consideraciones que el lamentable incidente me sugiere y que brindo con el mejor deseo, en primer lugar a nuestro digno párroco, como supremo director de todas ellas, y después, a los presidentes y presidentas de las Hermandades de Jesús, Sepulcro, Soledad, Sagrados Corazones, etc., etc., si es posible, evitar estos incidentes.
Claro es que yo parto del criterio de que cuando se nos invita a estos actos oficialmente por conducto de la Alcaldía, o personalmente la Hermandad, es porque se creerá que nuestra presencia allí presta a los cultos aquel solemne realce que, tanto y tan bien predica con el ejemplo, en favor de la educación religiosa de los pueblos; que la Iglesia archivo de cortesía y buena educación tanto se preocupa en fomentar; y que las autoridades y elemento oficial correspondemos siempre a tales cortesías, con entusiasmo y "en todos los órdenes" por lo menos en Tembleque.
Y ahora pregunto: ¿Tan faltas de elementos se encuentran las Hermandades de una docena de hachas para facilitarlas a dichas autoridades y evitar de este modo que unas lleven los blandones rojos, otra amarillos, otras blancos y otras ninguno? No creo que fuera cosa del otro jueves, hi habrían de arruinarse porque en la procesión de Las Caídas, por ejemplo fuese la Hermandad de Jesús quien facilitase a los invitados oficiales sus hachas rojas; la del Sepulcro en la del Santo Entierro las suyas; la de los Sagrados Corazones igual y en fin que todas ellas tuviesen con autoridades y elementos oficiales tales cortesías.
Y sobre todo, señores, si no es posible o no se quiere llegar a esta solución, que no se nos invite. Todo menos hacer el ridículo.
ARCE
Tembleuque, 4 Abril 1926.



No hay comentarios:
Publicar un comentario