Vamos a rendir homenaje en este artículo, aprovechando el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, a una de nuestras paisanas que más ha destacado en la historia de Tembleque, como vamos a explicar a continuación: DªAmelia Carramolino Barreda.
En 2020, al poco de comenzar la pandemia, estuve leyendo un interesantísimoreportaje sobre las últimas alumnas de Santiago Ramón y Cajal, donde se explicaba, que este famoso científico español, quizás el más importante de nuestro país, estuvo ejerciendo durante 28 años como profesor en la Facultad de Medicina (en Valencia, Barcelona y Madrid) hasta su jubilación en 1922, a los 70 años de edad.
El autor de este reportaje, "sensio" (Juan Pedro Fernández Romero), que os invito a visitar para ampliar información, mantiene una orla de la promoción de estudiantes licenciados en la Facultad de Medicina de Madrid entre 1920 y 1926, la antepenúltima en la que participó como profesor. Revisando con atención esta orla, se comprueba que se licenciaron 210 alumnos, de los cuales 206 fueron hombres y únicamente hubo cuatro mujeres. Pues bien, una de esas cuatro mujeres, fue precisamente de Tembleque, Dª Amelia Carramolino Barreda, que junto a sus compañeras de la Facultad, María del Carmen Miedes Lajusticia, (Madrid), Carmen María Alonso Nart, (Oviedo) y Ticiana Iturri Landajo (Vizcaya), fueron las cuatro últimas alumnas de Santiago Ramón y Cajal en la promoción de 1920-1926.
En las fotografías de la orla, extraídas del reportaje anteriormente citado, aparecen a ambos lados de sus tres profesores, uno de ellos el Doctor Ramón y Cajal. Tal y como explica el autor del reportaje, Juan Pedro Fernández Romero, (que me facilitó más información adicional de documentos de hemeroteca sobre Amelia) en una sociedad tan machista como lo era en aquella época, era dificilísimo que cuatro alumnas pudieran estudiar una carrera en la que los hombres eran inmensa mayoría. Debió ser una tarea titánica. Se podría presumir que las mujeres, en todo caso, se podrían especializar en pediatría, aunque finalmente, en el caso de nuestra paisana Amelia, que opositó tanto para el Cuerpo Médico Escolar del Estado, en 1942, como para una de las 50 plazas (de más de 150) de Médicos de aguas mineromedicinales, e inspectores de Balnearios, en especialidad de Digestivo y Reumatismo, en 1945, aunque luego se comprueba que no consta en la relación de aprobados, finalmente parece ser que ejerció la medicina general. Sea como fuere, el autor ahonda en la vida de estas cuatro únicas mujeres, que se codearon con sus 206 compañeros de la Facultad de Medicina.
En el reportaje, amplía bastante información sobre las tres compañeras de Amelia, además de introducirnos magistralmente en la sociedad de la época, en plena Dictadura de Miguel Primo de Rivera, viviendo posteriormente un intento de Golpe de Estado, y a los cinco años de su licenciatura, en 1931, se instauró la II República en España, donde se consiguió al fin el voto para las mujeres, gracias a Clara Campoamor, del Partido Radical.
Por todo ello, perfectamente explicado en el artículo o demás publicaciones sobre la historia de España, valga este reportaje como reconocimiento a una de nuestras mujeres de Tembleque que más lejos llegó en el ámbito profesional, y más en aquella época tan lejana, con el honor de haber sido una de las últimas alumnas del prestigioso médico y científico español, Premio Nóbel de Medicina Santiago Ramón y Cajal.
Y es que precisamente, aunque el autor original del reportaje consiguió información adicional sobre nuestra paisana, en forma de documentos del BOE sobre sus oposiciones y una esquela familiar de su padre (cuyos documentos originales en pdf podéis descargar en esta carpeta de Google Drive) yo también me puse a investigar paralelamente, con ayuda de numerosos vecinos, parientes lejanos, extrabajadores (tenía muchas tierras de labor en Tembleque) y el archivo del Ayuntamiento, donde pude obtener más datos para completar su biografía. Amelia Carramolino Barreda (1900-1981), nació en Tembleque, el día 16 de febrero de 1900, y murió el 27 de noviembre de 1981, también en Tembleque, en su domicilio de la Calle Hospital 23. Está enterrada en el Panteón familiar (por parte de sus tíos, familia de su madre) "Hermanos José y Tomás Cereceda" del cementerio de Tembleque.
Hija de Juan Manuel Carramolino de la Plata (que también era médico-cirujano) y de Primitiva Barreda. Sus abuelos, por línea paterna fueron Juan Manuel Carramolino (Tembleque) y Francisca de la Plata (Madridejos), y por línea materna, Basilio Barreda y Manuela López, ambos de Tembleque. Como dato curioso, especialmente para aquella época, os explico que el padre de Amelia, Juan Manuel, en el momento de inscribir en 1900 el nacimiento de Amelia, tenía 44 años, y su mujer, Primitiva, 25 años. Una diferencia de edad de casi 20 años en aquel matrimonio, que no era nada habitual. Amelia tuvo dos hermanas, también muy ligadas al mundo de la medicina: María de Guadalupe, (farmacéutica) que aún vivía en el momento de la muerte de Amelia, en 1981, María del Rosario (Odontóloga) y un hermano, Luis, que fue Coronel militar en marina, y parece ser que ninguno de los cuatro tuvo descendencia a lo largo de su vida. Quedan, eso sí, parientes por parte de sus tíos, en la línea de su madre (familia Barreda y Cereceda).
Gracias a nuestro vecino Paco, que fue uno de los trabajadores de la familia Carramolino en el campo, podemos compartir una fotografía de los cuatro hermanos Carramolino, en los años 30 y 40 del siglo XX, colocados de la mayor (Guadalupe) al menor (Luis Francisco). Como curiosidad, según me han explicado, estos cuatro hermanos fallecieron en orden inverso a su edad, es decir, primero falleció el menor, Luis Francisco, luego Rosario, Amelia, y por último la mayor, Guadalupe.
Como he explicado anteriormente, tras su paso por la facultad de Medicina, donde se licenció en 1926, opositó tanto para el Cuerpo Médico Escolar del Estado, en 1942, donde a Amelia, para dichas oposiciones, se le pidió la Partida de nacimiento, certificado de depuración y servicio social, como también para una de las 50 plazas (de más de 150) de Médicos de aguas mineromedicinales, e inspectores de Balnearios, en especialidad de Digestivo y Reumatismo, en 1945. Adjunto información pública sobre ambas oposiciones, aunque parece ser que no consta como aprobadas en ninguna de ellas. De hecho, en el caso de las oposiciones para Balnearios, únicamente aparece una mujer, que finalmente resultó ser la primera mujer directora de Balnearios de España: Dña Jimena Fernández de la Vega. Amelia vivía en Madrid, donde ejerció finalmente la medicina general, según me han comunicado varios vecinos y familiares, y venía a Tembleque por temporadas, verano, Semana Santa, etc... En Tembleque vivó sus últimos años en la calle Hospital 23.
Detalle del Panteón familiar.
La familia Carramolino tenía muchas propiedades y terrenos de labor agrícola en Tembleque, y su apellido, a pesar de no haber tenido descendencia directa, sigue estando muy presente en nuestro pueblo, especialmente a la hora de hablar de terrenos agrícolas. Es lo que siempre se ha llamado "Una Casa grande". De hecho, tuvieron bastantes empleados en el campo, así como en su propio hogar, y gracias a alguno de ellos, es por lo que he podido recabar parte de la información y fotografías aquí publicadas. Aparecen también varios documentos públicos en el archivo PARES, donde se citan una expropiaciones de fincas rústicas sin indemnización, el 2 de diciembre de 1937. Amelia y sus hermanas, según me comentan algunos de los vecinos que las recuerdan, no eran muy sociables y salían poco de sus casas, aunque por otra parte, siempre tuvieron un trato muy correcto y dieron trabajo a muchos paisanos del pueblo. Sirva este artículo de homenaje póstumo hacia ella, la temblequeña Amelia Carramolino Barreda, la última alumna de Santiago Ramón y Cajal.
Durante toda la actual pandemia del Coronavirus, en este
blog hemos publicado diversos reportajes sobre otras epidemias históricas que
sufrimos también en Tembleque, como
la epidemia de Tercianas, entre 1786 y 1802, o la epidemia
del Cólera, en 1885, reportaje este último que será ampliado en
próximas fechas. Pero lo que aún no había publicado, por falta de tiempo, es un
reportaje relacionado con la epidemia de la mal llamada “gripe española”, también llamada por aquella época “El soldado
de Nápoles”, en alusión a una zarzuela de la época que podréis escuchar al final del reportaje o “La epidemia reinante”, entre otras nomenclaturas, en la prensa de la época, enfocada a cómo
nos afectó en Tembleque, entre los años 1918 y 1920, y que además es la que más
se asemeja a la actual pandemia del Coronavirus.
Este es el reportaje que sin duda alguna me ha llevado más
tiempo preparar, por la cantidad de información que he tenido que recopilar,
procedente principalmente de tres fuentes documentales: el diario toledano “El
Castellano”, las actas municipales del Ayuntamiento de Tembleque y también las
actas de defunciones, guardadas igualmente en el archivo de nuestro
Ayuntamiento, a cuyo personal le agradezco la infinita paciencia que ha tenido
conmigo en estos últimos meses, en primer lugar por permitirme el acceso a
dicha consulta, y también por las incontables horas que he pasado allí
transcribiendo la caligrafía de las actas, una a una, en mis pocos ratos libres
que coincidiesen con horario de apertura de la Casa Consistorial, por no hablar
de la ayuda prestada también a la hora de descifrar algunas palabras casi ininteligibles;
en esto último, también agradecer la ayuda prestada por mi buen amigo y mejor
historiador, Pepe García Cano, en permanente contacto conmigo, para tratar de
aclarar cualquiera de mis múltiples dudas. No obstante, de manera paralela,
Pepe ha escrito varios reportajes impecables, para “La Tribuna de Toledo”,
excepcionalmente documentados, sobre la Gripe Española en Toledo y provincia,
que compartiré también en este reportaje, más específico sobre Tembleque.
Tras esta necesaria introducción, para comprender mejor cómo
he podido elaborar este reportaje de corte histórico, vamos a tratar de entrar de lleno
en cómo se sufrió en Tembleque aquella epidemia, haciendo un seguimiento
cronológico, lo más exhaustivo para hacernos una composición de la manera más aproximada, entre los
años 1918 y 1920.
Por supuesto que tuvimos muchas víctimas mortales. A pesar
de consultar minuciosamente las actas de defunción en Tembleque, no puedo dar
una cifra exacta, pues las causas certificadas de las defunciones, en muchas
ocasiones daban lugar a dudas, aunque tras comprobar, según otros
historiadores, que muchas de esas causas, en las que no ponía específicamente la nomenclatura
“grippe” o “grippal” (en aquella época se solía escribir con dos “p”, por ser
su etimología francesa) , sino simplemente “Neumonía”, “Bronconeumonía”,
“bronquitis” o similares, e incluso muchas de las abundantes meningitis,
estaban relacionadas con aquel virus, sí puedo dar una cifra aproximada que si
sumamos todos estos supuestos, rondaría el centenar de muertos en Tembleque.
Intentando concretar más. Entre los años 1918 y 1920, cuyo de censo en Tembleque era de aproximadamente 3600 habitantes, si
sumamos sólo los casos en los que se especifica la nomenclatura grippe o
grippal y sus derivaciones, serían 31 fallecidos. Si sumamos los casos muy probables con nomenclaturas del
tipo “bronquitis, bronconeumonía, neumonía o similar, habría que sumar otros 56
fallecidos. Y a lo anterior, le podríamos sumar los casos del resto de
meningitis, que suman 22, ya que algunos historiadores coinciden en que muchas
de esas meningitis, a pesar de la corta edad de los pacientes, niños y bebés,
serían provocadas por la misma epidemia. Es decir, que sumando el total de todos los supuestos, en
esos tres fatídicos años, nos saldría un máximo de 109 fallecidos. Por eso pongo que la cifra puede rondar el centenar, porque
no se puede precisar más. Se supone que la inmensa mayoría de todos los
supuestos anteriores, fueron por la epidemia gripal. Además, se aprecian dos picos muy localizados a lo largo de
aquella epidemia.
En el caso de Tembleque, sin duda alguna fueron los meses de
noviembre y diciembre de 1918 los de mayor número de víctimas; un mínimo de 20,
todas ellas de gripe certificada, sin ninguna duda, más otros pocos de esos
casos muy sospechosos. El segundo pico, se puede decir que fue entre enero y
febrero de 1920, con otros 5 fallecidos de manera oficial y otros 6 que casi
con toda probabilidad también lo fueron por la gripe, aunque no se especifique
como tal. El resto de casos, sean de gripe certificada o enfermedades
pulmonares muy sospechosas de serlo, hasta sumar ese centenar de manera
aproximada, se esparcen a lo largo de todo el período, siendo los meses de
verano los de menos casos, sólo algunos sospechosos en 1919 y 1920.
He tratado de hacer una gráfica, para poder apreciar y
ordenar de una manera más clara la evolución de esta pandemia a lo largo de
esos tres años, 1918, 1919 y 1920.
En Tembleque, la primera fallecida oficialmente por Gripe
fue el 25 de junio de 1918, una mujer de 62 años, concretamente por
bronconeumonía grippal, aunque previamente, durante la primavera de aquel año
1918, tal y como se aprecia en la gráfica y en el listado que también voy a
publicar, hubo casos de fallecidos que muy probablemente fueron también por
esta gripe, aunque no se especificara textualmente como tal, sino por otras
enfermedades pulmonares, de las que en años anteriores o posteriores, hubo
muchos menos casos que los que se contabilizaron durante esta epidemia.
Vamos a tratar de intentar formar una cronología de cómo
vivimos en Tembleque aquella epidemia, gracias a los pocos registros que se
mantienen en las actas municipales, y algunas crónicas del diario “El
Castellano”, enfocados más a Toledo y a la provincia en general. Trataré de no
profundizar mucho en Toledo y provincia, ya que para eso al final voy a
compartir varios reportajes más específicos, para a continuación centrarnos lo
máximo posible en Tembleque.
Ya ese verano de 1918, cuando la primera muerte por grippe
llegó a Tembleque, y aunque aún no se hablaba de epidemia generalizada por
nuestra provincia, sí que llegaron al Ayuntamiento de Tembleque las primeras
notificaciones oficiales, por parte del Gobierno Civil de Sanidad.
El alcalde de Tembleque durante toda la epidemia de aquella
fatídica gripe, fue Don José Rincón Molina. Entre los concejales de aquella
época, encontramos nombres como Dionisio Lillo Osuna, que en ocasiones ejercía
también de “alcalde accidental”, al igual que Federico Mercado Pérez, Juan José
Toribio Mora, Manuel Muñoz Álvarez, Fausto Lozano Álamo, Víctor Ariza Caro,
Jerónimo Vizcaíno Ocaña, Francisco Minaya Oliveros, Hermenegildo García Norro Rabadán o Lorenzo Chozas Muñoz, a lo largo de aquellos tres negros años.
Con fecha 10 de julio
de 1918, llegaron a la corporación municipal de Tembleque, así como la de otros
pueblos de Toledo, las siguientes disposiciones por parte del Gobierno Civil,
relacionadas tanto con la grippe como también por el Tifus, otra enfermedad que
hizo estragos durante el mismo período que coincidió con la epidemia de grippe:
Circular Gobierno
Civil de Sanidad, encargando a los Sres Alcaldes, Presidentes de las Juntas
Locales de primera enseñanza, que cuando lo consideren conveniente, y previa
audiencia del Inspector Municipal de Sanidad, decreten la clausura temporal de
las Escuelas, por la invasión de grippe que reina en nuestra nación.
…Haciendo saber a los
Sres alcaldes de esta provincia, que en el plazo más breve posible, establezcan
un servicio de vigilancia, para evitar la entrada de los pueblos de los
pordioseros, gitanos, vagabundos y gente desaseada, en evitación al contagio
del tifus exantemático que reina en Portugal.
…Recomendando a los
Sres Alcaldes de la provincia, para que a su vez lo hagan a los Inspectores
Municipales de Sanidad respectivas, ejerzan la más exquisita vigilancia sobre
cuántos viajeros lleguen del extranjero.
También ese verano de 1918, comenzaba la prensa a hacerse eco de la
proximidad de la epidemia, y de cómo debíamos anticiparnos a su llegada a la
provincia de Toledo, aunque aún ese verano, la incidencia no fue mucha en la
provincia. Leyendo la prensa, se comprende que haya pocas referencias hacia Tembleque, porque hubo otros muchos pueblos de la provincia de Toledo infinitamente más afectados que el nuestro.
Se puede decir, que en Tembleque, el resto del verano y
buena parte del otoño, no tuvimos ningún fallecido y debimos tener pocos
enfermos, ya que en las actas de defunciones, no aparece ningún fallecido hasta
noviembre, y en la prensa, donde comenzaron a informar prácticamente a diario
de los “invadidos” o “invasiones” (así denominaban a los enfermos) y los
fallecidos, Tembleque aparece por primera vez el día 18 de octubre, eso sí, con
la nada despreciable cifra de 42 invasiones.
Apenas una semana después, el 25 de octubre de 1918, se notifica a
la prensa otras 47 invasiones en Tembleque.
Ese mes de octubre, continuaron llegando notificaciones al
Ayuntamiento de Tembleque, por parte del Gobierno Civil, tales como:
Circular del Gobierno
Civil de Sanidad, llamando la atención a los Sres Alcaldes, Inspectores
Municipales de Sanidad, para que los enfermos atacados de grippe sean aislados
inmediatamente, en evitación a su propagación. El Ayuntamiento de Tembleque por
unanimidad acordó complimentarlas. 9-10-1928
Y así llegamos al fatídico mes de noviembre de 1918, donde
ya sí que se sucederían a diario tanto los enfermos como los fallecidos. Prácticamente
todos los fallecidos en Tembleque durante ese mes de noviembre y diciembre, fueron por grippe,
salvo muy pocas excepciones.
Comenzando con el primer fallecido oficial el día 4 de
noviembre, por Bronconeumonía Grippal, que en la prensa se notificaría un par
de días más tarde. De hecho, en otra sesión plenaria, se notificó la obligación
de notificar el estado del pueblo respecto a la epidemia, con las siguientes
palabras textuales:
Circular Sanidad,
mandando a los Sres alcaldes de la provincia, que sin excusa ni pretexto de
ninguna clase, den cuenta todos los días del estado sanitario, expresando en
caso de invasión, el número de atacados, el de defunciones y el de altas, así
como si necesitan medicamentos y desinfectantes. 6-11-1918
La cosa estaba muy seria. No obstante, en la prensa
únicamente se notificaron sólo algunas defunciones en Tembleque, pero la
realidad, consultando las actas del Ayuntamiento, es que fueron muchas más.
Hubo varios días casi consecutivos, en los que llegaron a morir hasta tres
vecinos en un mismo día. Esto sucedió así los días 26 (tres fallecidos) y 29
(otros tres fallecidos) de noviembre; y por supuesto, los días previos y
posteriores, también morían a diario temblequeños por Grippe. De todas las
edades (niños, mediana edad o mayores, sin distinción) y ambos sexos: Bronconeumonía grippal,Bronconeumonía en el curso de una grippe,
pulmonía grippal, peritonitis en el curso de una infección grippal, un ataque
al corazón de forma grippal, infección grippal, grippe generalizada, arteria
cardíaca en el curso de una infección grippal, insuficiencia cardíaca a
consecuencia de una infección grippal, neumonía doble grippal y un largo
etcétera, por no contar las que únicamente ponían “bronconeumonía”, o
“Pulmonía”, sin la palabra grippal, pero que casi con toda probabilidad, la
mayoría también debieron ser muertes por gripe.
Siguiendo con esa fatídica primera ola del mes de noviembre,
en Tembleque, al igual que en la actualidad, también se decidió desinfectar las
calles y casas. Con fecha 13 de noviembre de 1918, se acordó en sesión plenaria
del Ayuntamiento de Tembleque:
… Se acordó por unanimidad nombrar peones de higienización de viviendas
y calles a los vecinos de esta villa Esteban Minaya e Infante, Félix Crespo
Méndez, e Inocencio Arriba Cañadillas, para que en unión de los empleados de
este municipio, lleven a efecto la desinfección y limpieza mandada, con motivo
de la enfermedad reinante, acordándose también se provea este Ayuntamiento de
los aparatos correspondientes, doblando el sueldo a los Serenos y Guardas, para
que sea redoblada la vigilancia.
La prensa seguía informando a diario de los fallecidos o
“invadidos” durante todo ese otoño de 1918. En algunas de esas crónicas, se
llegaron a notificar hasta 47 “invadidos” en Tembleque, a fecha 25 de octubre o
un goteo casi diario de fallecidos también en Tembleque, con fecha 7, 9 y 12 de
noviembre, aunque fueron bastante más.
En diciembre de 1918 también se produjeron muchas víctimas en
Tembleque por la Grippe. De manera oficial 8, pero insisto, fueron algunas más.
El comienzo del año 1919 fue algo más tranquilo, en parte
también porque se siguieron poniendo los medios que se tenían al alcance para
intentar mitigar, en la medida de lo posible, el avance de la enfermedad, con
más desinfecciones en nuestro pueblo.
Para empezar, se seguían suministrando medicamentos a los
enfermos, no sólo de Grippe, sino también de viruela. A fecha 8 de enero de 1919, en las actas municipales se
puede leer:
Cuenta de D. Maximiliano García (farmacéutico de Tembleque), de los
medicamentos suministrados a vecinos pobres enfermos de esta villa, importante
46 pesetas con 25 céntimos.
Uno de los dos médicos de Tembleque en aquella época, era Don José Hoya Montero, que los
seguidores de este blog conoceréis, por ser además uno de los mejores
fotógrafos que dejó imágenes para la historia de Tembleque tomadas en los años
20 del siglo pasado. De hecho, suya es la fotografía de la Plaza Mayor que ilustra este reportaje, que debió tomar en fechas próximas a la de la epidemia de Gripe. Este médico, natural de Béjar (Salamanca), se incorporó a
ejercer en Tembleque en el verano de 1912, con 31 años, y estuvo ejerciendo
hasta el comienzo de la Guerra Civil, por lo que le tocó de lleno la epidemia
de Gripe de 1918.
Precisamente, también quedó reflejado parte de sus servicios
en las sesiones municipales, como en la que se puede leer el mismo día 8 de
enero de 1919:
Cuenta de Don José Hoya Montero y Don Francisco Barba Medina, de los
socorros que con nuestra intervención y por consejo de la Junta Local de
Sanidad, ha suministrado el Sr Alcalde a pobres de solemnidad atacados de la
epidemia grippal y variolosa, cuyo importe es de 277 pts con 75 ctmos.
Seguimos en ese inicio del año 1919, donde encontramos una
interesante referencia, también con fecha 8 de enero, respecto a los materiales
utilizados para las desinfecciones en Tembleque:
Factura Cuenta de Florentino Marín Calvo, de un pulverizador, gastos de
facturación y traerlo de la Estación, cuyo importe es de cien pesetas.
Cuenta de Don Víctor Chozas, de 13 kilos de cloruro de cal y 17
pajuelas de azufre, para desinfección, importante 31 pts con 10 ctmos.
Cuenta de Inocencio Arribas Cañadilla, de los jornales invertidos en
desinfectar las casas de los epidemiados y fumigar en los lazaretos*
establecidos con motivo de la Grippe, cuyo importe es de 115 pts
Cuenta de Don Maximiliano García, de los productos invertidos y
suministrados en la desinfección de casas y enfermos de grippe y viruela, según
se detallan en la misma, importante 80 pesetas.
*Los lazaretos eran los lugares o
recintos donde eran aisladas las personas contagiadas. En el caso de Tembleque,
encontré una referencia de que en la anterior epidemia de cólera, en 1885, se
había acordado preventivamente por la Corporación Municipal, un año antes de que el cólera llegase a Tembleque, que dicho recinto, tras estudiar en primer lugar el "local destinado al albergue de pobres transeúntes", que estaba situado junto a la ermita del Loreto, lindando al cementerio antiguo, al comienzo de las calle Las Cruces, sería finalmente en la
desaparecida ermita de Ntra Sra de Gracia; cito textualmente de las actas municipales de julio de 1884:...que en el caso de la invasión del cólera, se utilice para hospital de los invadidos de esta epidemia, la Ermita de Nuestra Señora de Gracia (llamada también ermita
de San Blas, en la salida del pueblo por la carretera de la estación,
pasado el cuartel de la Guardia Civil. Curiosamente, esta ermita, durante la
posterior Guerra Civil de 1936, también se utilizó como polvorín para guardar
munición), por su mayor capacidad, situación al Norte del pueblo, mayor aislamiento y demás condiciones higiénicas que se requieren...Es posible que también se utilizara esta desaparecida ermita como
lazareto, en la epidemia de Grippe de 1918 a 1920, 33 años después del cólera, aunque no lo puedo confirmar.
Aunque en 1919, la incidencia de casos en Tembleque no fue
tan alta como a finales de 1918, se encuentran más referencias en las actas
municipales, como la fechada el día 19 de febrero de 1919, donde se informaba
oficialmente de la aparición de cinco nuevos casos, y la orden de aislarlos
inmediatamente. Se notaba el temor, ya que también se suspendieron de nuevo las
clases en las escuelas de Tembleque:
Comunicación del Sr. Inspector Municipal de Sanidad de esta Villa, en
la que nos participa se han presentado cinco casos de grippe y uno de viruela.
El Ayuntamiento por unanimidad acordó, se proceda inmediatamente al
aislamiento de todas, y que se establezca una vigilancia rigurosa en los
domicilios de los atacados, acordándose también sean suspendidas las clases
temporalmente y hasta nueva orden en las Escuelas públicas de niños, en
evitación de su contagio y propagación de mencionadas epidemias.
Y es que también la viruela hizo estragos en Tembleque, a la
vez que la Grippe. De hecho, la última referencia sobre esta epidemia la
encontramos el día 11 de junio de 1919, con nombre y apellidos de algunos de
los enfermos:
Cuenta del Depositario Municipal D. Juan Manuel Álvarez por orden del
Sr Alcalde, por los socorros suministrados durante treinta y seis días a razón
de tres pts cada uno al vecino de esta Villa Fausto Gómez, por padecer la
enfermedad de la viruela y por haber estado completamente aislado, así como
también otros socorros facilitados a los enfermos Teodoro Benito, Catalino
Flores, Roso Pérez, Laureana de la Torre, y ancianos Manuel Martín, Martina
García y otros necesitados, cuyo importe es de ciento cuarenta y tres pesetas
con setenta y cinco céntimos.
El resto del año 1919 fue bastante más tranquilo. Hubo
varios fallecidos, tanto de manera oficial (2 en marzo), como de manera digamos
“no oficial”, donde continuamos teniendo dos o tres fallecidos todos los meses,
desde enero a mayo; un verano relativamente tranquilo (salvo dos fallecidos en
agosto) y un otoño, al fin, sin víctimas mortales. Desconocemos, eso sí, el número de
enfermos durante aquellos meses ni la gravedad de los mismos.
Aunque en Tembleque, aún nos esperaría una segunda ola o
pico, desde finales de 1919 y a principios de 1920, tal y como se puede
observar en la gráfica de este reportaje.
De esta segunda ola
ya no encontré referencias ni en las actas municipales ni en la prensa regional
de la época, cuyos artículos al respecto también habían disminuido
progresivamente desde mediados de 1919. Únicamente gracias a las actas de defunciones
del Ayuntamiento de Tembleque, podemos afirmar que en nuestro pueblo se produjo
esa segunda ola que nos dejaría aproximadamente una veintena de muertos, si
sumamos todos los casos oficiales y no oficiales (recordemos, con la
nomenclatura “grippal” o sin ella en las causas de defunción, pero igualmente
con mucha probabilidad de que fueran en realidad casos de gripe), con un
fallecido oficialmente en diciembre de 1919 (y otros dos de manera no oficial),
a los que hay que sumar 10 fallecidos en enero de 1920 (cinco oficiales y cinco
no oficiales), otros dos en febrero y otros seis en marzo. Luego hubo un goteo
de víctimas “no oficiales” en la primavera y verano de 1920, y parece que ya en otoño de 1920,
se podría decir que la epidemia de gripe en Tembleque había llegado
definitivamente a su fin, a pesar de encontrar un fallecido más, de manera no
oficial, en diciembre de ese mismo año.
Esta sería la crónica de la Gripe española en Tembleque, de la manera más detallada o aproximada que he podido relatar, tras estudiar minuciosamente, en una labor que me ha llevado incontables horas, durante bastantes meses, las más de mil páginas de actas municipales de aquellos años, así como las actas de defunciones del Ayuntamiento de Tembleque, al igual que todos los números (unos 500 ejemplares de 4 páginas cada uno) del diario "El Castellano", desde 1918 hasta 1920. Además ha tenido que ser una labor completamente manual por mi parte, ya que a pesar de estar digitalizado dicho diario, muchas palabras no las reconocía el lector digital ocr de los pdf,s, por lo que opté por repasar todos los ejemplares de manera manual, para procurar no perder ninguna información que me pudiera aportar pistas relativas a Tembleque.
A continuación, comparto una relación de los casos de defunciones en Tembleque con motivo de la Gripe, tanto de manera oficial, como todos los casos igualmente relacionados con enfermedades pulmonares, que según varios historiadores, coinciden en que en la mayor parte de dichos casos, también lo eran por esta epidemia. He optado por obviar los nombres y apellidos completos, dejando únicamente las iniciales, el sexo, edad, (resaltando también los casos infantiles) fecha y causa de cada defunción, para hacernos una idea aún más aproximada de todos los casos de fallecimientos que tuvimos en Tembleque. Tenéis acceso a la descarga de este pdf desde Google Drive:
La verdad es que ponen los pelos de punta consultar todas estas cifras; aparte de los casos de grippe, me llama poderosamente la atención la gran cantidad de niños y bebés fallecidos, por múltiples causas.
Haciendo un breve resumen, sumando todos los fallecidos (por cualquier causa) en Tembleque de los años 1918, 1919 y 1920, fueron 349 personas. De ellas, 159, es decir, casi la mitad, fueron niños (la mayoría de corta edad, incluso días o meses).
Si nos centramos únicamente en fallecidos por gripe o probable gripe, del total de 349 fallecidos en esos tres años, un mínimo de 87 personas (31 de ellas menores de edad) serían por gripe o enfermedades pulmonares (muy probable gripe). Realmente me atrevo a decir, tal y como he comentado al principio del reportaje, que la cifra real seguramente se aproxime al centenar de fallecidos directamente por aquella gripe, ya que en el listado no he contado las meningitis que no se especifican oficialmente como gripe, de las cuales, muchas de ellas, según algunos historiadores, también estarían igualmente relacionadas con la epidemia de gripe.
Aparte de las ya tristemente famosas "Bronconeumonías grippales" o nomenclaturas muy similares, prácticamente todas ellas relacionadas con esta epidemia, el resto de causas oficiales de defunciones, tanto de adultos como de niños, eran de lo más variadas, según constan en las actas del Ayuntamiento. Por poner algunos ejemplos: Debilidad congénita, reblandecimiento cerebral, axfisia por sumersión en el agua (esto era relativamente habitual en caídas a pozos), diarrea verde, otros muchos casos de atrepsia (desnutrición), raquitismo, cirrosis, gastroenteritis, fiebre tifoidea, viruela, sarampión, alcoholismo, ataques epilépticos, peritonitis, dentición, fracturas múltiples en el cráneo y magullamiento general, muchísimas meningitis, más de 40 (algunas por la gripe y otras quizás no) y curiosamente, tan sólo he encontrado un par de casos de cáncer a lo largo de estos tres años, uno de estómago y otro cefálico.
Esto ha sido todo lo relativo a Tembleque en cuanto a la epidemia de Gripe Española. Pero para completar mejor este extenso reportaje, me dispongo a compartir varias publicaciones al respecto de amigos e historiadores de nuestra zona.
Comenzamos con nuestro mejor historiador, el consaburense Pepe García Cano, que durante varias semanas estuvo escribiendo 7 artículos consecutivos en el diario "La Tribuna de Toledo", titulados:
También en ese mismo diario de "La Tribuna de Toledo", el reportero y profesor Alfonso de Mingo, nos introdujo igualmente en una detallada crónica titulada genéricamente "Toledo y la gripe española de 1918". La podéis leer o descargar desde este enlace de Google Drive.
Nos desplazamos a la vecina localidad de Turleque, donde nuestro buen amigo e historiador, Pedro Fernández Peinado, también publicó un ameno reportaje doble, sobre las tercianas (recordad que también hay un reportaje sobre tercianas en Tembleque, en este enlace del blog) y la incidencia en Turleque de la gripe de 1918, titulado: "Tercianas y gripe española en Turleque". Enlace de descarga.
Antes de finalizar este reportaje, comparto a continuación esteálbum fotográfico, que recoge multitud de recortes de prensa de la época, del diario "El Castellano", así como varios extractos tanto de las actas de defunciones como de las actas municipales del Ayuntamiento de Tembleque, de 1918, 1919 y 1920:
Es un audio de casi una hora de duración, con la particularidad que se editó con motivo del centenario de la gripe española, y fue emitido en la radio el día 9 de agosto de 2018, es decir, un par de años antes que la actual pandemia del Coronavirus, por lo que no está influido para nada por los acontecimientos actuales. De hecho, a lo largo del reportaje, que incluye entrevistas a médicos, vecinos o epidemiólogos, se habla de la remota posibilidad de que esto vuelva a repetirse, como lamentablemente hemos podido comprobar en la actualidad. Este reportaje sonoro es un documento excepcional, para poder comprender cómo se originó y afectó esta mal llamada "gripe española" a lo largo de todo el mundo, haciendo especial hincapié en España. Además, tal y como anuncié al principio del reportaje, al final de este vídeo, podéis escuchar la famosa zarzuela de "El soldado de Nápoles", que también se utilizó en la época para nombrar a esta epidemia de 1918, algo que también se explica en el audio.
Doy por finalizado este extenso reportaje; sin duda, el que más tiempo y dedicación me ha llevado de todos los publicados en este blog, desde hace más de 10 años.
He querido aportar mi granito de arena, para poder contar con este estudio relacionado con la gripe española de 1918 en Tembleque, pues creo que no existía hasta ahora ninguna otra publicación al respecto.
Agradecimientos a todo el personal del Ayuntamiento de Tembleque, por todas las facilidades que siempre me han brindado a la hora de buscar información en sus archivos, y por la infinita paciencia que han tenido conmigo, por las incontables horas que he tenido que pasar en sus oficinas, en mis ya de por sí pocos ratos libres, para poder ir descifrando, una a una, todas las actas municipales y de defunciones, con datos imprescindibles para la elaboración de este amplio estudio o reportaje histórico. También, cómo no, a mi buen amigo y mejor historiador, Pepe García Cano, siempre dispuesto a echarme una mano para aclararme cualquier duda, ya sea en el aspecto etimológico, caligráfico o contextual.
Ójala este reportaje quede guardado en la hemeroteca, y que no haya motivo aparente para tener que consultarlo en el futuro, señal inequívoca de que hayamos dado por finalizada definitivamente la actual pandemia del Coronavirus. De hecho, sin el actual Covid, difícilmente me hubiera decidido a investigar de una manera tan minuciosa sobre la gripe española en Tembleque.