Mostrando entradas con la etiqueta Santuario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santuario. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2026

II Ruta guiada por el Santuario del Smo. Cristo del Valle y su entorno. Con José García Cano y Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado. 12-4-2026

El domingo 12 de abril de 2026, pudimos disfrutar de la II Ruta guiada por el Santuario del Smo. Cristo del Valle y su entorno, con José García Cano y Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, los dos mejores historiadores y conocedores del Cristo del Valle y del Priorato de San Juan. El año pasado se realizó la
primera ruta, aunque en aquella ocasión, José García Cano no pudo asistir a última hora, y fue Pedro quien hizo la ruta completa. En ambos casos totalmente gratuita y sin necesidad de inscripción previa, organizada por Pedro y Pepe de manera totalmente altruista.
Recordemos que ambos tienen publicados varios libros sobre el Cristo del Valle, como "El Santuario del Smo. Cristo del Valle visto por un peregrino", de Pedro, disponible digitalmente en este enlace del blog, o más recientemente el titulado "Historia del Santísimo Cristo del Valle", de José García Cano, disponible en formato físico, y donde también se incluye buena parte del inventario del Santuario del Cristo del Valle en 1774, en este caso sí disponible digitalmente en este enlace del blog.
A pesar de las previsiones meteorológicas desfavorables, finalmente resultó ser una mañana espléndida, sin lluvia y con una temperatura muy agradable, por lo que la ruta resultó ser todo un éxito, y los que asistimos, nos llevamos una auténtica lección de historia, de una manera muy amena, didáctica y divulgativa.
No se trataba de comentar solamente el origen o la historia del Cristo del Valle de manera genérica, que más o menos todos conocemos, (ampliada en los dos libros citados al principio), sino que se profundizó en muchos más aspectos, como en todos los parajes del entorno, a varios kilómetros a la redonda, con anécdotas, curiosidades, mitos y leyendas, que hizo que la jornada se alargara durante toda la mañana del domingo, desde las 9 de la mañana hasta casi las 14h, que se pasaron en un suspiro, por las muchas anécdotas que nos iban narrando Pedro y Pepe durante el recorrido.
Aproximadamente medio centenar de vecinos, principalmente de Tembleque, Turleque y Consuegra, amantes de la historia, fuimos los que tuvimos el placer de vivir esta auténtica jornada de convivencia. También se unió nuestro buen amigo e historiador de El Romeral, José Antonio Fraguas, y entre todos, fuimos aportando y compartiendo más anécdotas, curiosidades y preguntas, todas respondidas.
Comentar que esta ruta tuvo dos partes, en primer lugar, la visita al entorno, donde recorrimos a pie unos 4 kilómetros, para finalizar ya en el interior de la ermita, el Santuario del Smo. Cristo del Valle, con todos los vecinos y numerosos miembros de la Hermandad del Cristo del Valle, a los que se les agradeció públicamente su predisposición para poder llevar a cabo esta Ruta en el interior y exterior del recinto.
Esperando ya con ganas una tercera ruta, quizás el año que viene, vamos a compartir un pequeño vídeo y fotografías tomadas durante esta II Ruta, simplemente por dejar testimonio gráfico.
A modo de curiosidad, compartimos una imagen generada con IA, por cortesía de Pedro, de cómo pudo ser la construcción de la ermita que todos conocemos. Debió ser en su día, finales del siglo XVIII, una escena bastante similar:
Así como un mapa antiguo facilitado por Pedro, con parte de los caminos limítrofes en el entorno del Cristo del Valle.
Finalizamos como es habitual con el siguiente
álbum fotográfico, también con aportaciones de nuestro paisano Jesús, además de las de un servidor, dando la más sincera enhorabuena tanto José García Cano, Pepe, como a Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, y agradeciendo a todos los asistentes y a la Hermandad del Smo. Cristo del Valle, pues gracias a todos ellos se ha podido realizar con éxito esta auténtica ruta histórica.
Un servidor, con Pedro Antonio Fernández Fdez-Peinado, 
José García Cano y José Antonio Fraguas.
Llaves originales de distintas dependencias del
Santuario del Smo. Cristo del Valle.

martes, 19 de septiembre de 2023

El Cristo del Valle de Tembleque. Una devoción manchega en el Santuario de la Patona de Motril. Reportaje publicado en "El Faro Motril", por el periodista e historiador Pablo Castilla.

El pasado mes de diciembre, el periodista e historiador Pablo Castilla, desde Granada, que escribe para
"El Faro Motril", se puso en contacto con un servidor, pues estaba buscando información sobre el Cristo del Valle, para una investigación histórica, relacionada con la Imagen del Cristo del Valle también en Motril y otros lugares, algo que ya comentamos en este mismo blog, en el artículo titulado "Misterios sobre el origen del Cristo del Valle", y en su labor se topó con este blog. Rápidamente le puse en contacto con nuestro amigo e historiador Pedro Antonio Fernández Peinado, cronista oficial de Turleque, que es sin duda la persona que más sabe sobre la historia del Cristo del Valle.
Varias meses después, en julio, Pablo Castilla publicó un extraordinario reportaje en El Faro Motril, que me gustaría compartir a continuación, con permiso de su autor, para que quede así constancia gráfica también en este blog, además de en su publicación original, en este enlace de El Faro Motril

EL CRISTO DEL VALLE DE TEMBLEQUE. UNA DEVOCIÓN MANCHEGA EN EL SANTUARIO DE LA PATRONA DE MOTRIL.

Cercanas ya las fechas de nuestras fiestas patronales, EL FARO da a conocer hoy un artículo de investigación histórica del que es autor el motrileño Pablo Castilla Domínguez en el que se pone de manifiesto una antigua devoción perdida. Se trata del Cristo del Valle Tembleque, advocación instada en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza por una familia motrileña en el año de 1702 y al que se va a erigir una capilla cuyo costo y ornamentos van a ser asumidos por los donantes. Por desgracia, la guerra civil va a extinguir todo rastro de ella, aspecto que hoy, afortunadamente, sale a la luz para reivindicar el honroso gesto de Francisco de Villanueva para con la ermita y todos los motrileños.

EL CRISTO DEL VALLE DE TEMBLEQUE.

UNA DEVOCIÓN MANCHEGA EN EL SANTUARIO DE LA PATRONA DE MOTRIL. 

Cuando accedemos al interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Motril, descubrimos en su estructura características de toda edificación religiosa del momento de su construcción –1641–: una es la simetría. Efectivamente, si trazamos una línea imaginaria desde la puerta que da a las Explanadas hasta su altar mayor vemos cómo cada mitad es reflejo de la que tiene enfrente. Este equilibrio solo es roto por una pequeña capilla situada en el lado de la epístola –el de la derecha mirando al altar–. Un hecho que apunta a que sea un añadido al edificio original, idea que se refuerza al ver su exterior en fotografías de comienzos de siglo XX, donde claramente se descubre su diferencia constructiva con el resto de la ermita (imagen 1). La pregunta, entonces, se hace inevitable: ¿Cuál es el origen de esa capilla?

«Imagen 1. Trasera del Santuario. La capilla se señala con un óvalo (Alberto Martín)»

Para responder esta cuestión debemos retroceder a julio de 1702. En esa fecha el arzobispo Martín de Ascargorta (imagen 2), gran promotor de las artes en su tiempo, recibió una petición del motrileño Francisco de Villanueva solicitando licencia para «hacer una capilla en dicho Santuario, la cual he de hacer a mi costa, sacándola de cimientos, que tenga su arco y puerta principal inmediato al arco principal de la media naranja del dicho Santuario hacia el lado del mar». 

 «Imagen 2. Retrato del arzobispo Martín de Ascargorta (José Risueño)» 

El matrimonio formado por Francisco de Villanueva y por Ana García, por tanto, promovió la obra de esta capilla, de la que no cabe duda de su identidad por la detallada ubicación. Propietarios de varias parcelas de caña de azúcar en la vega, ambos formaban parte de ese estamento mejor posicionado que solía patrocinar una capilla destinada al entierro propio y de su familia. De ahí que, en la misma petición, solicitasen al arzobispo que en ella «hemos de tener nuestro entierro yo y D. ª Ana García, mi mujer, y los demás nuestros sucesores y herederos». Este sería, por tanto, el motivo de esta construcción, realizada en el Cerro porque, en palabras suyas, «de muchos años a esta parte tengo particular devoción a la gloriosa imagen de Ntra. Sra. de la Cabeza, que tiene su santuario extramuros de dicha Ciudad de Motril, a cuya gloriosa imagen y santuario referido he dado y doy las limosnas que puedo de mi hacienda y caudal».

Según la misma petición al arzobispo Ascargorta, Francisco de Villanueva también se encargaría de su decoración: «Luego que esté fenecida y acabada ha de ser asimismo de mi cuenta el ornamentarla de todo lo necesario para que esté con la mayor decencia que sea posible». Y en el centro de toda esa ornamentación presidiría la nueva capilla una imagen concreta: «He de colocar en dicha capilla la gloriosa y milagrosa imagen del Santísimo Cristo del Valle de Tembleque, que lo tengo retratado en las casas de mi morada con la mayor decencia que puedo».

Documentos de la Sección de Consejos del Archivo Histórico Nacional. «Imagen 3. Grabado del Cristo del Valle.» 
La nueva capilla edificada por Francisco de Villanueva y Ana García, y que enriquecería el santuario de la Virgen de la Cabeza, se dedicaría al Santísimo Cristo del Valle –también llamado en otros documentos «de la Palma»–, que se venera en la población manchega de Tembleque, en la provincia de Toledo, entonces perteneciente al Priorato de San Juan. Una advocación bastante desconocida por nuestra región granadina –lo cual redunda más si cabe en su interés– y que pertenece a ese grupo de pinturas de Cristo crucificado que desde una población específica extendieron su devoción y presencia mediante reproducciones por toda la geografía española, propiciado por milagros y prodigios acontecidos entre sus fieles.

La tradición sitúa el origen del Cristo del Valle, según la fuente que consultemos, en junio o julio de 1688. Dos peregrinos que pedían limosna solicitaron hospedaje en una casa ubicada en el paraje donde hoy se alza el santuario del Cristo, a unos quince kilómetros de Tembleque. Allí les ofrecieron para su refugio un silo subterráneo, que es una edificación común en aquella comarca para almacenar los alimentos. En agradecimiento por la caridad recibida se comprometieron a pintar a Cristo crucificado. Para hacerlo se valdrían de unos pigmentos que ellos mismos llevaban, y como soporte utilizarían la pared del habitáculo en el que habían sido alojados.

«Imagen 4. Cuadro del Cristo del Valle en la Iglesia de Cúllar Vega (foto del autor)» 
 A la mañana siguiente, cuando los hospederos asomaron al lugar, descubrieron allí «una pintura tan bella que los robó los afectos. […] Era la Imagen de Cristo en el divino Madero, tan tierno, que parecía que estaba allí vivo y muerto. Junto a la divina Cruz estaba el retrato bello del Archivo de la gracia, de la Reina de los Cielos, de la Madre de Jesús, de la de todos Consuelo. […] Mirando al Hijo y llorando con muestras de sentimiento», en palabras del romance sobre el origen y milagros del Cristo del Valle.

En torno a esta imagen originaria –que, lamentablemente, no se conserva– desde bien pronto comenzaron a multiplicarse los milagros, propiciándose así la afluencia de un número cada vez mayor de devotos que terminarían erigiendo su actual Santuario. Estos fieles, a su vez, conforme retornaban a sus lugares de origen, se encargaron de extender la fama y la devoción del Cristo del Valle, llevando muchas veces consigo estampas y reproducciones de la pintura original que no tardó en ser enriquecida con la presencia al otro lado de la cruz de los dos peregrinos, y de la colocación al pie de la misma de la cruz de ocho puntas emblema de la Orden de San Juan de Jerusalén, en cuyo territorio se alzaba el santuario (imagen 3). Estos mismos elementos son los que encontramos en la copia que hemos podido identificar en el lateral izquierdo del altar mayor de la parroquial de Cúllar Vega, en el cinturón de Granada (imagen 4). Un cuadro que, hasta ahora, ningún feligrés asociaba a esta secular advocación, y que supone un ejemplo más de la extensión de esta devoción en nuestra diócesis.

«Imagen 5. Altar del Cristo del Valle en Cubel (SIPCA)» 
Una observación detallada de este ejemplar revela que se encuentra recortado en su parte inferior, pues solo aparece la mitad superior de la cruz de San Juan. En el fragmento que le falta poseería, con toda seguridad, otro elemento que se añadió a todas las reproducciones: una cartela que señalaba la advocación. Por ejemplo, la del que había en Baena –hoy inexistente– decía: «Verdadero retrato de la milagrosa imagen del Santo Cristo de Santiago de la Palma del Valle de Tembleque, pintado por dos peregrinos desconocidos el día 25 de junio viernes del año 1688. El Excmo. Señor Cardenal Nuncio

ha concedido cien días de indulgencia a todas las personas que rezaren un Padrenuestro y un Avemaría por la exaltación de nuestra santa fe católica delante de este Divino Señor». En Cubel (Zaragoza) se conserva otro, este sí, con una inscripción similar (imagen 5).

Volviendo al que nos ocupa, por la documentación consultada desconocemos si el hecho de que Francisco de Villanueva poseyera una de estas copias se debió a que el mismo matrimonio peregrinara a Tembleque, o a que les fuese regalado por algún devoto que lo visitara. De lo que no cabe duda, en base al testimonio del motrileño, es que para el año 1702 –solo catorce años después del origen de la advocación– ya poseían el venerado simulacro en el oratorio de su morada.

La respuesta arzobispal a la petición se firmaría el 17 de julio de 1702. Ascargorta concedía su licencia para todo lo que Villanueva solicitaba: la edificación de la nueva capilla añadida a la fábrica originaria del Santuario, su ornato, su consagración al Cristo del Valle de Tembleque y el carácter de sepultura para el matrimonio.

 «Imagen 6. Interior del Santuario en 1937. La capilla se señala con un óvalo (Torres Molina)» 
Hasta ahora no podemos dar fechas exactas del inicio y de la finalización de las obras, si bien con toda seguridad la capilla ya estaba finalizada en el año 1706. En 1708 Francisco de Villanueva se refiere a ella en su testamento como ya acabada al indicar que «…mi cuerpo vaya […] sepultado en la capilla y entierro que doña Ana García, mi mujer, y yo, con licencia del Ilustrísimo Señor Arzobispo de Granada, labramos en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, extramuros de esta dicha Ciudad, donde colocamos al Santo Cristo del Valle de Tembleque».

La siguiente pregunta lógica que podemos hacernos es por el aspecto de la capilla. En los textos hasta ahora referidos no encontramos ninguna descripción, más allá de que el matrimonio se comprometía a «ornamentarla de todo lo necesario» y de que en ella «colocamos al Santo Cristo del Valle de Tembleque». Para encontrar una respuesta hemos de esperar a 1722. En ese año Ana García, ya viuda, pide la celebración de unas misas «en la Capilla que el dicho Francisco de Villanueva y la otorgante hicieron y labraron en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, extramuros de esta dicha ciudad, donde está colocado una pintura copia del Santo Cristo del Valle de Tembleque, que la tiene adornada de todos los ornamentos precisos y necesarios, e hicieron un tabernáculo pequeño donde está depositado el Santísimo Sacramento». La referencia, aparte de indicarnos que el matrimonio dotó la capilla de ornamentos –expresión con la que podemos entender tanto las vestiduras como los vasos sagrados–, también señala la existencia de un pequeño retablo al hablarnos de un sagrario donde se reservaba el Santísimo. Retablo que cobijaría la «pintura copia» –pintura, no grabado– del Santo Cristo del Valle de Tembleque.

Un texto de 1891 nos ofrece una descripción más detallada al hablarnos del «altar del Sagrario» del Santuario en estos términos: «El Retablo tallado y dorado. Un Santo Cristo en lienzo embutido en el mismo retablo, con puerta de cristales. A los lados San Antonio Abad y San Diego de Alcalá. Una cruz de metal dorado. Cuatro candeleros de metal dorado. Dos sacras marco dorado. Un cuadro grande de lienzo con la Virgen del Regalo. Otro ídem con un Santo Cristo. Una baranda de madera, torneada».

Con este texto, a pesar de su carácter telegráfico, podemos hacer una reconstrucción de cómo sería aquella capilla. Un retablo «tallado y dorado» se alzaría ocupando todo su testero; en su centro una «puerta de cristales» protegería el principal elemento devocional: el «Santo Cristo en lienzo», nuestro Cristo de Tembleque; su hornacina estaría flanqueada por las imágenes de San Antonio Abad y San Diego de Alcalá, proporcionadas con el tamaño del cuadro; la parte baja del retablo la ocuparía una mesa de altar con todo lo necesario para celebrar en ella la Santa Misa; dos cuadros grandes flanquearían el retablo, seguramente ubicados en las secciones transversales al testero principal –esto es, sobre las aberturas que comunican con el crucero y con el coro, uno enfrente del otro–; en el suelo, ante el altar, se hallarían los enterramientos de Francisco de Villanueva y Ana García, debiendo alguna losa inscrita identificarlos de algún modo; por último, una baranda de madera se encargaría de cerrar todo el espacio.

Lamentablemente hoy día no conservamos nada de este patrimonio, único en su especie en nuestra comarca, tanto por la devoción que albergaba como por su origen. La destrucción anticristiana de julio de 1936 arrasó por completo el Santuario de la Virgen, acabándose en horas con un patrimonio artístico del que no podemos llegar a hacernos una idea. También con esta capilla (imagen 6). Con los años nuestro Cerro resurgió para custodiar a la Patrona de Motril, si bien desprovisto de la magnificencia con que la devoción de generaciones de motrileños y motrileñas lo había enriquecido. El espacio que otrora ocupara el Cristo de Tembleque ahora lo ocupa una Dolorosa, salvada de la barbarie junto con la Virgen de la Cabeza (imagen 7). Nada queda en esa capilla que recuerde la advocación que motivara la construcción de ese espacio.

«Imagen 7. La capilla en la actualidad (foto del autor)» 
Aunque todavía existe algo que evita el olvido y que nos ofrece una fecha cierta para la capilla: un copón que, por medio de la inscripción que circunda su base, sigue testimoniando la presencia en nuestra costa granadina de una importante advocación manchega: «ESTE COPÓN LO YZO POR SU DEVOZIÓN FRAN.CO VILLANUEBA Y D.A ANA GARZ.A SU MUGER P.RA LA CAPI.A DEL SS.MO XP.TO DE TEMBLEQUE Q.E FUNDARON P.R SU DEV.N EN LA YG.A DE N.A S.A DE LA CABEZA DE MOTRIL A.O DE 1706».

* * *

Agradecemos la información amablemente facilitada por Pedro Casas, administrador del blog «Todo Tembleque», y por Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, cronista oficial de la villa de Turleque (Toledo), así como la consulta de documentación histórica por este último para la elaboración de este artículo.

Desde este blog Todo Tembleque, ya sólo me queda dar mi más sincera enhorabuena al autor de este reportaje, Pablo Castilla Domínguez, por su gran labor de investigación, y permitirme publicarlo también en este blog, para que quede alojado en la hemeroteca.
Aquí os dejo una captura extraída desde el artículo publicado en El Faro de Motril. Pinchar para ampliar:

viernes, 4 de noviembre de 2022

La cueva-despensa original del Smo. Cristo del Valle.

Ahondamos un poco más en la fascinante historia del Santuario del Cristo del Valle, que como bien sabéis, su origen, según nos describía en 1769 Domingo Aguirre, es el siguiente:
...El día de San Juan Bautista de 1688, llegaron al paraje de esta ermita, y en un silo que servía de quintería a las labores de un vecino de Tembleque llamado Francisco Rodríguez Palmero dos hombres, en traje de pobres peregrinos, que el uno parecía de edad de 40 años, y el otro de 33, poco más o menos, los cuales en el poste que hay en medio del silo, con polvos y pinceles que traían prevenidos, pintaron la Imagen de Ntro. Señor Jesucristo Crucificado, y al pie de la Cruz su Stma. Madre. (Previamente, habían pedido los peregrinos un poco de aceite para alumbrar, a lo que le había dicho el dueño del silo que ya no quedaba nada en las vasijas. Tras insistir los peregrinos en que volviera a mirar, el dueño del silo comprobó para su sorpresa, que todas las vasijas de aceite milagrosamente estaban de nuevo llenas de aceite). Hecho este se ausentaron sin que persona alguna de los que estaban en el silo lo advirtiere...
Y a partir de ese momento, comenzaron a sucederse los milagros, muchos de ellos descritos en este Romancero y las peregrinaciones al lugar.
Más de 330 años han pasado desde el origen del Cristo del Valle, y en este artículo, os vamos a mostrar el interior de de la cueva-despensa original del Cristo del Valle, muy probablemente construida a la vez que la propia ermita, aprovechando que recientemente, esta cueva fue limpiada y acondicionada, para poder volver a ser visitable hoy en día, ya que en las últimas décadas, la maleza y escombros que con el paso del tiempo se estuvieron acumulando en su interior, impedían su acceso.
Para ello, contamos con un formidable vídeo, grabado por nuestra paisana Victoria Conde, durante la última Romería de septiembre de 2022, además de algunas fotografías de la propia Victoria, o también de Salvador Peces de S, aprovechando dicha visita, y siempre con permiso de la Junta de la Hermandad del Cristo del Valle.
Interior de la cueva, en los años 90 del siglo XX.
Y es que tras la reciente limpieza de esta cueva-despensa, por parte de la Hermandad del Cristo del Valle, únicamente se ha mostrado al público en dos contadas ocasiones, para preservarla lo máximo posible.
De hecho, me gustaría rescatar una excepcional fotografía tomada de en los años 90 del siglo pasado, donde vemos a nuestro vecino José, posando en su interior, y se aprecia parte de la broza y suciedad que ahora han sido retiradas. Es un documento gráfico realmente excepcional.
También contamos con algunas fotografías del antes y después de las escaleras de acceso al interior, desde el patio de la ermita, facilitadas por la propia Hermandad del Cristo del Valle, para que podamos compararlas.
Pero, antes de esta limpieza, ¿Cómo era esta cueva-despensa en sus orígenes? ¿Cual era su finalidad?
Para responder a estas preguntas, contamos con nuestro buen amigo y mejor historiador, Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, cronista oficial de la Villa de Turleque, y seguramente el mejor conocedor de la historia y origen del Cristo del Valle, que recientemente ha publicado un excepcional trabajo sobre esta cueva-despensa. También aportaremos documentos históricos, rescatados por otro gran historiador, como lo es José García Cano, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo por Consuegra. Gran experto en la historia del Priorato de San Juan, que es precisamente donde nos ubicamos.
Comenzamos con un ameno resumen descriptivo a nivel general, de estas típicas construcciones manchegas, por Pedro Peinado (le nombraremos así en lo sucesivo, por abreviar):
Cuevas, así es como denominamos en la Mancha a las construcciones subterráneas que han servido funcionalmente como despensa, facilitando el almacenamiento y la conservación de alimentos. Muchas de ellas han desaparecido o están en desuso, pero no cabe duda que han jugado un papel fundamental hasta bien entrado el siglo XX
El acceso a las mismas se lleva a cabo a través de una inclinada escalera que nos introduce en un espacio abovedado, distribuido en galerías simples o con oquedades abiertas en los muros que albergan tinajas para la conservación del vino, aceite, vinagre… Dependiendo de las necesidades del propietario, las dimensiones y la profundidad varían notablemente entre las distintas cuevas. Podemos encontrar plantas con más de un tramo cruzándose perpendicularmente con la galería principal, conformando plantas en forma de “T”, de cruz, de una sola nave con lunetos que arrancan desde los nichos de las tinajas, con bóvedas fajonadas o con bóvedas tabicadas como las galerías de la casa de tercia de Turleque. En cualquier caso, todas ellas construidas con bóveda de cañón.
Lo primero, sería aclarar que esta cueva-despensa del Cristo del Valle, que lleva ahí desde los orígenes de la ermita, no se trata del silo original donde los peregrinos pintaron al Cristo en 1688, ya que la ermita actual, se construyó, precisamente sobre ese silo. Fue una construcción que duró aproximadamente 10 años, desde la donación del silo, en 1688, hasta aproximadamente 1698, tal y como aparece en el escudo de la puerta principal. Por eso está construida a un nivel inferior del resto del recinto, ya que los silos son subterráneos. Es decir, que el silo original ya no existe como tal, al construirse encima la ermita, y la cueva que os vamos a mostrar, era en realidad la despensa anexa a la ermita, y que seguramente se construyó a la vez, o si acaso muy poco después, para ser utilizada por toda la gente que vivía ahí, o en la zona, ya que este Santuario, en sus orígenes y durante muchísimos años, hasta poco antes de las desamortizaciones del siglo XIX, era un lugar no sólo muy frecuentado por peregrinos, sino que tenía mucha población viviendo todo el año alrededor de este gran Santuario del Priorato de San Juan, donde se ofrecían Misas diarias, y las labores agrícolas, ganaderas y de comercio, eran el día a día de toda la zona, en medio del valle del Algodor. Todo ello con sus correspondientes cuentas de beneficios y gastos perfectamente documentadas, como en cualquier población.
Tras la reciente limpieza de su interior, por parte de la Hermandad, se instaló de manera simbólica un pequeño altar, para recordar el origen del Santuario, aunque desde la Hermandad se quiere aclarar que el lugar escogido para ese altar no es el lugar exacto donde aparecieron las pinturas de los peregrinos, que estaban en el silo original, ya inexistente, como hemos explicado anteriormente, al construirse sobre él la ermita, aunque debió ser en un lugar muy cercano, a muy pocos metros. Las vasijas que hoy decoran el interior, tampoco son las que había originalmente, de Colmenar de Oreja y de Mota del Cuervo, ya que las de ahora han sido donadas por varios vecinos.
En cuanto a la construcción, nos apunta Pedro Peinado, que es una construcción típica de la época de la Orden de San Juan. De hecho, en Turleque existe la Casa de la Tercia, construida en la misma época, y también con una cueva muy similar a la del Cristo del Valle, construido en mampostería con similares bóvedas y disposición general.
La descripción que hace Pedro Peinado de la cueva del Cristo del Valle es la siguiente:
El conjunto, construido en mampostería, posee aparentemente buena estabilidad estructural y gran capacidad de resistencia. Consta de varios tramos de galerías que se cruzan perpendicularmente con la principal. Según se accede, las primeras galerías carecen de huecos para albergar tinajas, apreciándose en las bóvedas de cañón las marcas de tablazón de las cimbras. Las siguientes galerías están habilitadas para alojar tinajas. Los nichos están coronados con arcos de medio punto de ladrillo y los espacios cuadrangulares resultantes de la fabricación de las cavidades están rematados con bóvedas de arista y nervios del mismo material, con el fin de dirigir las fuerzas hacia puntos más resistentes. El ladrillo, económico y práctico, también es empleado en el remate de los arcos, utilizando el aparejo de panderete.
Plano de la Casa Tercia de Turleque
Pero, ¿cómo se fraguó la construcción de esta cueva o despensa, desde sus orígenes?
Una vez más, nos quedamos con la teoría del historiador Pedro Peinado, por ser la que más veracidad puede tener, por los datos objetivos que nos aporta en su descripción:
Desde el día de san Juan Bautista de 1688, cientos de personas se dirigían a un austero silo en medio de la Cañada de Urda buscando consuelo en las pinturas que allí dejaron unos misteriosos peregrinos. Dos meses después, el 25 de agosto de 1688, se firmaba la escritura de donación de la santa quintería a favor de la orden de San Juan.
 La afluencia constante de peregrinos hacía necesaria la construcción de un santuario, un lugar digno para el culto de las imágenes milagrosas. La orden era consciente de ello y que aquel fenómeno traería consigo un aumento exponencial de su patrimonio.
 Desde un punto de vista pragmático, el planteamiento que tuvo que hacer el gran prior a la hora de ejecutar este ambicioso proyecto fue, en primer lugar, dotar de los servicios necesarios a visitantes, capellanes, sirvientes y obreros. Para ello, el maestro mayor de obras probablemente comenzó por el acondicionamiento de la capilla, la construcción de la cueva-despensa y, con la tierra de esta, como era costumbre, fabricar los tapiales de otras dependencias (cocinas, hospital, cuartos…). Una vez acabada esta primera fase, comenzarían las obras del templo.
 Previniendo que las obras de una iglesia de estas características tendrían una duración considerable dificultando el tránsito de personas y el desarrollo normal del culto, es muy probable que habilitaran un acceso a la capilla en su cara norte, desde el patio, permitiendo así el curso correcto de ambas actividades.
 Una vez concluida la ermita o en el momento que consideraran oportuno, se unirían ambas (iglesia y capilla) formando un único conjunto artístico. A falta de documentos que puedan sacarnos de dudas, cabe la posibilidad de que la primera fase comenzara entre 1689 y 1690. En los años sucesivos, a medida que fue aumentando el nivel de ingresos del santuario, se irían ampliando y construyendo nuevas dependencias, además de contribuir a las obras del templo, núcleo principal del complejo.
¿Y qué albergaba en su interior esta despensa en sus orígenes? (En la fotografía adjunta, restos de algunas vasijas y demás objetos encontrados tras la limpieza de la despensa).
Aquí contamos con el inventario de bienes del Cristo del Valle en 1774, rescatado por el historiador José García Cano. Tras su estudio minucioso, ya que es un documento muy extenso, su homólogo, Pedro Peinado, y también un servidor, estamos convencidos que la cueva que os mostramos en este reportaje es la que en dicho inventario, con fecha 4 de febrero de 1774 (1) se describe como "CUEVA DESPENSA MAYOR":
«El cuarto despensa mayor llamado la de abajo, situada a la mano izquierda de la entrada en esta casa, por su puerta principal, la primera que se encuentra y tiene su cerradura, llave y aldabilla bastante fuerte.»
 Y el resumen de lo que albergaba en su interior, al menos en aquel año 1774, sería el siguiente:
1) Pesos y medidas: romanas y pesos 
2) Herramientas: martillo de orejas, picos de hierro(2)
3) Herramientas para carne: cuchillos de diferentes tamaños y un tajo de madera de álamo negro(3) 
4) Herramientas para el ganado: una olla para derretir la pez para el empego del ganado(4) , un hierro con el emblema sanjuanista para marcar el empego 
5) Herramientas para el manejo del aceite: un embudo de latón, una libra, una panilla y media panilla(5) 
6) Una troje para almacenar sal 
7) Tinajas: dos de Colmenar(6) para aceite con capacidad de 20 arrobas(7) , una de La Mota(8) de 16 arrobas litros. Una de la Mota, de 16 arrobas para la hierba del cuajo del queso. Una para pimientos en vinagre(9) de El Toboso, de 20 arrobas(10) . Una tinaja pequeña de Alcorcón, de 4 arrobas y otra mediana de La Mota, de 8 arrobas, ambas para vinagre. Media tinaja para hacer la sal de agua(11) 
8) Elementos para almacenar agua: 46 cantaros(12) de barro de La Mota 
9) Otros utensilios: rayos de madera de encina para reparar ruedas de carro y peinazos para la tahona(13)
Leyenda:
1 Tomado del inventario existente en el AGP, sección Infante don Gabriel, fondo Secretaría, legajo 581-fin.
2 Empleados en hacer rayones en las muelas de los molinos de agua 
3 Zoquete con patas para cortar carne, estaba fabricado con madera de olmo común (Ulmus minor Mill) 
4 Marcar el ganado 
5 Medidas para el aceite 
6 Colmenar de Oreja (Madrid) 
7 La arroba de aceite equivale a 12,5 litros 
8 La Mota del Cuervo (Cuenca) 
9 El vinagre es un excelente conservante 
10 La arroba de vino y vinagre equivale a 16 litros 
11 Preparar la salmuera para el salado del queso 
12 Un cántaro equivale a 16 litros de agua 
13 Molino de sangre

Acceso a la cueva desde
el patio interior.
En el trabajo completo de Pedro Peinado, que compartiré en este reportaje, encontraréis mucha más información detallada, así como la manera de llevar agua potable a la zona, ya que no siempre contó con pozos, teniendo que acarrear el agua desde otras zonas cercanas, entre otras curiosidades.
A continuación vamos a hacer un particular recorrido por el interior de esta cueva-despensa, gracias al vídeo que grabó durante la última Romería nuestra paisana Victoria Conde, y con permiso de la Junta de la Hermandad del Cristo del Valle. También se incluyen en este reportajevarias fotografías tomadas ese mismo día.
Compartimos a continuación, desde este enlace de Google Drive, con opción de descarga, el excelente trabajo publicado por el historiador Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, para ampliar información sobre esta cueva-despensa:
Para complementar mucho mejor esta información, rescatamos el inventario del Santísimo Cristo del Valle, fechado en 1774, en un trabajo perfectamente editado por el historiador Consaburense José García Cano, desde este enlace de Google Drive. Recordar también que el propio José García Cano, junto con Pedro Peinado, nos ofrecieron unas jornadas divulgativas excepcionales en 2018, con motivo de la Conmemoración del 330 aniversario de las peregrinaciones al Cristo del Valle, cuyos vídeos podéis ver de manera íntegra en este artículo del blog.
Tenéis un amplio reportaje al respecto de este inventario de 1774, en este reportaje del blog.
Antes de finalizar, me gustaría recuperar un vídeo del recuerdo, que no es inédito, pues ya lo publiqué hace años en este blog, aunque es probable que muchos no lo conozcan. Se trata de un reportaje sobre el Cristo del Valle, grabado en 1987 por el temblequeño Emilio Moraleda, y que incluye además una interesantísima entrevista al presidente de la Hermandad en aquella época, Manuel Oliveros, que además, nos habla (a partir del minuto 14) de la existencia y dimensiones de esta cueva-despensa, o silo, como a veces se nombra, en aquellos momentos, en los cuales el acceso era muy complicado.
Para completar más este reportaje, finalizo adjunto en el siguiente álbum online, más fotografías tanto actuales como antiguas, del interior y exterior de esta cueva-despensa, en el Cristo del Valle, agradeciendo la colaboración en primer lugar, de la Hermandad del Cristo del Valle, por la labor que han hecho para que ahora todos, con su permiso, podamos contemplar esta parte de la historia. También a los historiadores, Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, de Turleque, y José García Cano, de Consuegra, por su impecable labor de investigación. A Victoria Conde, que grabó y fotografió el interior de la cueva, y consiguió el consentimiento por parte de la Hermandad para iniciar la edición de este reportaje, a nuestro vecino José, por prestarme la fotografía antigua de los años 90  así como a Salvador Peces de S., por algunas de las fotografías del altar interior que aparecen en este reportaje, que espero que haya sido del agrado de los lectores.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Los Coros y Danzas de Tembleque actuaron en Daimiel. 8-9-2019

Nuestro Grupo de Coros y Danzas en Tembleque, "Alegría de Tiembles", volvió a desplazarse en uno de sus habituales intercambios culturales con otros Grupos y Asociaciones folclóricas.
En esta ocasión, la cita fue en la localidad ciudarealeña de Daimiel, tras sus Fiestas Patronales, el pasado día 8 de septiembre de 2019, junto con la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces (enlace a su post de Facebook).
Fue la V Muestra de Folklore "Romería de septiembre", en el Santuario de Nuestra Sra. de las Cruces.
Debido a la lluvia, ambos Grupos actuaron en el interior del Santuario o ermita de la Virgen de las Cruces, donde el Grupo de Tembleque, cantó el Mayo a su Virgen, además de realizar simultáneamente una Ofrenda.
El Grupo de Daimiel, también realizó su Ofrenda y bailó frente a su Virgen de las Cruces, además de hacerlo también en el recién restaurado patio de la ermita.
Un amplio resumen de ambas actuaciones las podéis ver a continuación, gracias al vídeo facilitado por nuestra paisana Misi, de los Coros y Danzas "Alegría de Tiembles":
Fue una lástima que debido a la lluvia, no se pudo bailar todo lo que llevaban preparado, pero me consta que para todos fue una muy grata experiencia, por lo que una vez más, sólo me queda volver a felicitarles, por continuar llevando el nombre de nuestro pueblo a todos los intercambios culturales de los que estamos siendo testigos a través de este blog.