sábado, 22 de febrero de 2020

CARNAVAL 2020. Pregón del Carnaval.


Un año más, llegó el Carnaval 2020 en Tembleque, con el tradicional Pregón.
En una tarde de lo más agradable, la encargada en esta ocasión de dar el Pregón de Carnaval fue nuestra paisana Isabel Famoso, en nombre de todo Protección Civil de Tembleque, un cuerpo de voluntarios que hacen una labor realmente admirable, de manera totalmente altruista, y que sin duda alguna es más que merecido que este año se encargaran de dar el Pregón de los Carnavales en Tembleque.
Como novedad provisional, debido a las obras de restauración de la Plaza Mayor, se ha instalado un pequeño escenario bajo los arcos principales de la Plaza, y fue allí donde tuvo lugar el Pregón, con el público llenando los aledaños de la Plaza de la Orden, donde previamente se habían concentrado algunas máscaras, acompañadas de la Asociación Musical "Cristo del Valle", para amenizar los momentos previos del Pregón.
En este vídeo podéis ver el pregón de manera íntegra, con la presentación del concejal de Cultura, Miguel de las Heras, y del alcalde de Tembleque, D. Jesús Fernández, y cómo no, el pregón de Isabel Famoso, arropada por varios miembros de Protección Civil. Hubo unos problemas con el sonido de los altavoces, pero aún así, fue un gran pregón.
Todas las fotografías tomadas durante el Pregón, las añado al siguiente álbum de Google Photos:
Foto oficial de la Corporación Municipal junto a la pregonera:

Edito este artículo para añadir un nuevo vídeo del Pregón facilitado por su protagonista, Isabel Famoso, que al contrario que el primer vídeo, éste sí se escucha perfectamente, al estar grabado junto al altavoz.

martes, 18 de febrero de 2020

FOTOTECA. Archivo fotográfico de Catalá-Roca en Tembleque. Años 50. (I)

Iniciamos hoy una nueva sección, donde compartiremos algunas de las mejores fotografías que existen de Tembleque a finales de los años 50, por parte del prestigioso fotógrafo Francesc Catalá-Roca (1922-1998).
Lo primero de todo, me veo en la obligación de compartir la historia de cómo he llegado a localizar y finalmente adquirir, tras varios años de gestiones, estas excepcionales fotografías, que vamos a ir compartiendo poco a poco, para saborearlas mejor, en el blog.
La historia comenzó por mi parte alrededor del año 2013, con una preciosa fotografía que muchos ya conocéis, donde vemos los arcos de entrada a la Plaza Mayor de Tembleque, con el autobús popularmente conocido como "La Rápida" que llevaba a viajeros del pueblo a la estación de tren, (que ya hablaremos más detalladamente en otro próximo reportaje del blog) y unos niños en bicicleta. En aquellos momentos, yo desconocía el autor de dicha fotografía, la cual compré en el portal todocoleccion.net, para escanearla lo mejor posible.
Cuando recibí la fotografía, comprobé que en realidad se trataba de una hoja de un libro, que posteriormente supe que procedía del libro "Castilla La Nueva", de Gaspar Gómez de la Serna (1964), y por la parte trasera venía otra preciosa imagen de la ermita del Santo Niño de La Guardia. (Adjunto imagen escaneada de ambas páginas). El pie de página dice textualmente: "Se eleva como un castillo de naipes esta vieja armazón de Tembleque".
Tengo precisamente una primera edición del libro, en 1964, adquirida hace muy poco, en mis manos, según edito este reportaje. El texto alusivo a Tembleque, en las páginas 489 y 490 dice así:
"...Once kilómetros más al sur (de La Guardia) está Tembleque, con una amplia plaza Mayor y enorme torre parroquial que se adelanta como un alfil en el tablerón manchego que ya empieza: luego pondrá el suyo Madridejos..."
Precisamente por este último motivo, (antes de conocer yo este libro, y al ver también la foto de la ermita del Santo niño de La Guardia), me puse en contacto con mi buen amigo Juan Luis Redajo, que formaba y forma actualmente parte del Proyecto Tupi, para la recuperación y divulgación tanto de fotografías como cualquier otro tema relacionado con su pueblo, La Guardia, para ver si conocía esta fotografía. Así fue cuando tanto él, como su compañera Inés, me explicaron que esta fotografía pertenecía a Catalá-Roca, y que ellos mismos habían contactado tiempo atrás con el arxiu fotogràfic de Barcelona, que es donde guardan los negativos originales de Catalá-Roca, e incluso les enviaron unas miniaturas donde aparecen varias imágenes, tanto de La Guardia como de Tembleque, por si estaban interesados en adquirirlas. Las gestiones no llegaron a más en aquellos momentos, y únicamente pudieron escanear las fotografías publicadas en dicho libro de "Castilla La Nueva". De hecho, Juan Luis Redajo también pudo visitar una exposición fotográfica de Catalá-Roca en Madrid, y publicó este formidable reportaje en su página web, con fotografías del autor en La Guardia, y un vídeo con un pequeño reportaje y entrevista de Francesc Catalá-Roca en TVE, en 1990.
Juan Luis e Inés me enviaron las miniaturas donde aparecen las fotos de Tembleque, que resultaron ser las tres fotos que Catalá-Roca tomó de "La Rápida", con varios segundos de diferencia.
A partir de esta gran pista, decidí ponerme en contacto con el archivo de Barcelona, para intentar averiguar si Catalá-Roca pudiera tener más fotografías de Tembleque, ya que parece ser que el motivo de su visita a nuestro pueblo y a La Guardia, además de otros muchos, fue para la publicación de ese mencionado libro de "Castilla La Nueva", cuya primera edición se publicó en 1964.
Así fue como contacté con la encargada de ese archivo en Barcelona, Nùria Gil, en varios intercambios de emails. Muy amablemente, Nùria pudo localizar las fotografías que tenían catalogadas de Catalá-Roca en Tembleque y alrededores. Al poco tiempo me envió las miniaturas de dichas fotografías, que incluían pueblos como Consuegra, Alcázar de San Juan, Lagartera, La Guardia, Aranjuez o por supuesto Tembleque, aparte de Toledo capital.
En el caso de Tembleque, resultó que tenían catalogadas un total de 18 excepcionales fotografías, más dos en duda, pues sólo se ven unos animales en el campo.
Ante mi interés, me puse en primer lugar en contacto con el Ayuntamiento de Tembleque, por si estuviera interesado en adquirirlas, ya que obviamente tenían un precio de digitalización (entre 15€ y 18€ por imagen) y limpieza, más costes añadidos, etc, que subía el presupuesto. Los derechos de autor lógicamente seguirían siendo del archivo de Catalá-Roca, pero podría exponerlas y guardar copias digitalizadas a alta resolución.
También me puse en contacto con amigos de los pueblos vecinos de Consuegra y La Guardia, por la posibilidad de hacer un pedido único para abaratar los costes. Fueron muchas gestiones que finalmente, aunque todas las partes estaban interesadas, poco a poco cayó en el olvido. Desde el Ayuntamiento de Tembleque y la oficina de turismo, aunque en un principio parecían interesados, luego se echaron para atrás, alegando que ya tenían muchas fotos de la Plaza. No obstante, en otros proyectos similares, algo más asequibles, el Ayuntamiento sí que optó por adquirir algunas fotografías de este tipo, como las publicadas en cuatro entregas, en este mismo blog (ya que en todos los casos, yo mismo fui el encargado de todas las gestiones, a modo particular), en las correspondientes al fotógrafo Gabriel Casas i Galobardes, también del archivo de Barcelona, y que actualmente, tras ser expuestas durante las Fiestas Patronales de 2016 decoran las paredes del salón de Plenos del Ayuntamiento. O también compró, a través de mis gestiones particulares, las fotografías de primeros del siglo XX publicadas en este artículo, en este caso a un coleccionista privado, y que están adornando las paredes de las oficinas superiores del Ayuntamiento.
Pero en el caso que nos ocupa, el precio era más elevado, y por unos u otros motivos, como he comentado anteriormente, las gestiones caerían en el olvido durante varios años.
En aquellos momentos, Nùria Gil, del archivo de Barcelona, me ofreció la posibilidad de adquirir los derechos de exponer las fotografías a través del blog, de una manera similar a la que había hecho con otro prestigioso blog, seguramente conocido por muchos toledanos, como lo es el blog de Toledo Olvidado, de Eduardo Butragueño. En ese caso, el autor del blog, Eduardo, adquirió las fotografías que Catalá-Roca había tomado en Toledo, a mediados de los años 50, igualmente excepcionales, y las publicó en este artículo de su blog, en 2014. En dicho artículo, Eduardo explica de una manera más resumida, prácticamente las mismas gestiones que le llevaron a adquirir esas fotografías, algo casi idéntico a lo que hice yo finalmente, como os voy a explicar.
Cabe destacar que Francesc Catalá-Roca fue un fotógrafo de muchísimo prestigio, y desde que mis gestiones con el archivo de Barcelona, el Ayuntamiento de Tembleque, y otros pueblos vecinos, poco a poco cayeran en el olvido, yo tenía una espinita clavada, sabiendo que esas formidables fotografías, si no me volvía a interesar por ellas, quedarían abandonadas en un cajón del archivo, incluso sin digitalizar, hasta que alguien o alguna otra institución se interesara por ellas, así que pocos años después, decidí volver a contactar con Nùria Gil, del archivo de Barcelona, para preguntarle por un nuevo presupuesto, en caso de adquirirlas yo a modo particular, con opción de publicarlas al menos en este blog.
Dicho y hecho, a pesar de los años transcurridos, aunque eso sí, a través de un contrato con varias condiciones, finalmente opté por comprar las fotografías (las digitalizaciones a alta resolución) de Tembleque. Todas salvo tres, por ser muy similares entre sí, o no mostrar evidencias de ser tomadas en Tembleque. Pero el caso es que finalmente adquirí las copias digitalizadas a alta resolución de 17 fotografías, aunque con la condición de que en el blog, únicamente las podría publicar a 72ppp, una resolución inferior, para evitar copias sin copyright a alta resolución. Aún con esta condición, creo que merecía la pena salvar estas fotografías. Incluso me comentó la posibilidad de que si en un futuro, el Ayuntamiento de Tembleque se volviera a interesar por estas fotografías, para alguna otra exposición, yo mismo les podría ceder las copias originales, y se le podría hacer un contrato o permiso especial, como ya se hizo con las de 1944, de Gabriel Casas i Galobardes.
Tras esta larga introducción explicativa, que he creído necesaria, ahora sí, me dispongo a compartir todas las fotografías que Catalá-Roca hizo en Tembleque.
Aunque las fotografías completas, por contrato, las tengo que publicar a una resolución inferior, aprovechando que mantengo las copias a alta calidad, lo que haré, para disfrute de todos los temblequeños, será extraer algunos pequeños detalles de cada imagen, y ya os digo que tiene muchísimos, y muy buenos, para poder saborear todo su contenido.
Y por "amortizar" un poco toda esta historia, lo haremos a través de varias entregas, que a buen seguro que os van a encantar. Veremos imágenes de los corredores de la Plaza mayor, la puerta de la Iglesia, el acceso principal de la Plaza o la calle Gracia, y en todas ellas con vecinos que aparecen en cada escena, como bien le gustaba a Catalá-Roca dejar plasmada la sociedad de mediados del siglo XX en toda España. Fotos "con defectos", sin retocar, como a él le gustaba.
Además, Catalá-Roca debió visitar Tembleque al menos en dos ocasiones, en 1959 y en 1961, y eso lo podemos comprobar tanto por el archivo de Barcelona, que así las tiene catalogadas, como estudiando minuciosamente cada imagen, como así procuraré hacer.
De este modo, y ya que hemos comenzado hablando de la foto más famosa de Catalá-Roca en Tembleque, donde sale "La Rápida", vamos a comenzar con esas tres fotografías, tomadas en 1961. La pista principal precisamente es que si ahondamos en la imagen, vemos que la Plaza Mayor estaba inmersa en la restauración que tuvo ese mismo año, en 1961. Además, son formatos de imagen distinto al resto de sus fotografías, que fueron tomadas un par de años antes, en 1959.
Pero centrándonos en esa imagen que todos conocemos, lo que podemos ahora comprobar es que el fotógrafo tomó en aquel momento no una, sino tres instantáneas desde la misma posición, donde la escena cambia levemente, ya que si en la primera imagen vemos en primer término al autobús de "La Rápida", y unos niños aparentemente esperando, en la segunda imagen vemos a dos viajeros que acaban de bajar (o que van a subir) al autobús, y en la tercera imagen, La Rápida ya no aparece, pero sí un tractor con su remolque, para completar este formidable trío de instantáneas.
Comentar también que en la publicación original del libro, la foto de La Rápida está parcialmente recortada, pero afortunadamente, al contar con la original, podemos ver más detalles que había en sus márgenes, hasta ahora inéditos, como el Seat Seiscientos, junto a la Plaza de la Orden, o dos niñas pequeñas aparentemente esperando a alguien del autobús, al principio de la calle Romeral.
Hacemos también zoom en los niños y viajeros protagonistas de estas escenas, ¿Quien sabe? Muy posiblemente esos niños aún vivan a día de hoy, pues deben rondar los 70 años de edad. Los viajeros, que tampoco sabemos si son vecinos de Tembleque, de vivir, serían ya bastante más ancianos, pero cabe la posibilidad. Al joven lo vemos con una preciosa cesta de mimbre, y al mayor, con una maleta o paquete envuelto perfectamente rectangular. Por la ropa de todos los protagonistas de la escena, a pesar del traje del señor, debía ser verano, pues los niños van en pantalón corto, petos y camisa de manga corta.
Más detalles, como los carteles pegados en la fachada del bar Vizcaíno, y que gracias a la gran resolución podemos leer: "La Casera, gaseosa insuperable ¡es única!", o Pepsi-Cola, y un cartel parcialmente roto, que parece que anunciaba el Circo París, con fieras y algo más... Bonito cactus, por cierto, el que decora la ventana superior del Vizcaíno.
En cuanto a la imagen de los niños en tirantes, aparentemente esperando, o la niña del fondo, simplemente animo a que por su parecido, algún vecino pudiera saber su identidad. Han pasado casi 60 años, y esos niños no tendrían mucho más de 10 ó 12 años en las imágenes.
El cartel de las obras de restauración, por la columna, no se puede leer de manera íntegra, pero básicamente anuncia dicha restauración. Hasta la matrícula de "La Rápida" se puede leer: ZA778. Sería de Zamora. También se aprecian a varios viajeros en el interior del autobús, alguno mirando a través de la ventana a la cámara del fotógrafo.
En la fotografía del tractor, es una lástima que el fotógrafo diera nitidez solamente al tractor y su remolque, dejando un poco difusa la imagen del vecino en bicicleta, pero bueno, como hemos comentado anteriormente, las fotos de Catalá-Roca tienen imperfecciones, y para nada están retocadas. Captan instantes de la vida misma.
Una curiosa lámpara que cuelga frente a la parte superior de los arcos. Son las farolas de Tembleque en aquella época, algo que volveremos a ver en otras fotografías de Catalá-Roca.
Yo creo que para comenzar esta primera entrega, ya es suficiente por hoy. Más adelante continuaremos disfrutando de más fotografías de Catalá-Roca, cargadas de pequeños detalles.
Las fotografías donde vemos en primera persona a Catalá Roca, para ilustrar esta primera entrega, están extraídas de estas páginas web, donde además tenemos mucha más información sobre él: 
http://carlosespinosaruiz.wixsite.com/imaginaria/post/2017/02/24/francesc-catal%C3%A1-roca
https://www.photolounge.net/blog/todo-tiene-un-inicio
http://www.phe.es/autor/francesc-catala-roca/
https://fotogasteiz.com/blog/francesc-catala-roca-biografia-vida-obra/

jueves, 13 de febrero de 2020

Tembleque, en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.

En este año 2020, conmemoramos el centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós (1843-1920), uno de los más grandes escritores de España, novelista, político y cronista del siglo XIX y principios del XX. Nacido en Canarias, aunque pasó la mayor parte de su vida en Madrid.
Todos los que somos ya de una mediana edad, recordamos con nostalgia aquellos billetes de mil pesetas, del último cuarto del pasado siglo XX, donde su imagen estuvo impresa, extraída de un famoso cuadro de Joaquín Soralla, en 1894.
Su obra más importante fueron "Los Episodios nacionales", una amplia selección de 46 novelas históricas, divididas en cinco series. Las escribió entre 1872 y 1912, y nos narran de una manera absolutamente magistral la historia de España entre 1805 y 1880, mezclando realidad de los acontecimientos históricos con personajes ficticios. Todos los eventos históricos desde la Guerra de la Independencia hasta la Restauración borbónica. 
No voy en este artículo yo ahora a extenderme ni profundizar en la biografía y obra de Galdós, pues para ello ya existen multitud de páginas especializadas, pero sí os voy a recomendar el artículo publicado por el vecino blog de "Historia de Corral de Almaguer", titulado precisamente "Benito Pérez Galdós y Corral de Almaguer", pues fue ahí donde descubrí (confieso que aún no he leído al completo los Episodios Nacionales, aunque estoy en ello), que además de Corral de Almaguer, también Tembleque aparece en varias de sus novelas de los Episodios Nacionales, y no sólo nuestro pueblo, sino otros muchos de nuestro alrededor, como por poner algunos ejemplos: Consuegra, Madridejos, Ocaña, El Romeral, Yepes, Puerto Lápice, Quintanar de la Orden, Bargas, Tomelloso, Daimiel, Illescas y un largo etcétera, ya que parece ser que Galdós conocía bastante bien la Mancha.
Así pues, tras esta breve introducción, me dispongo a compartir las referencias hacia Tembleque que Benito Pérez Galdós dejó escritas para la posteridad en algunas de sus novelas de "Los Episodios nacionales", que por cierto, están disponibles en archive.org, tanto para su lectura online como descarga: (Primera serie, Segunda serie, Tercera Serie, Cuarta Serie y Quinta serie).

En la sexta novela de su segunda serie, "Los cien mil hijos de San Luis", hecho histórico conocido en Francia como "l'expédition d'Espagne", escrita y publicada en 1877  aunque ambientada en 1823, con Fernando VII y la invasión de un ejército francés, en el capítulo XXI, nuestra protagonista, Jenara Baraona inicia un viaje desde Madrid a Sevilla, junto a su doncella y el Conde de Mountguyon, en una silla de postas con caballos del General Bourdesoulle. En su camino, narra brevemente lo que le sucedió en varios lugares por los que pasaba, como Ocaña, Tembleque, Madridejos o Puerto Lápice.
En Tembleque, nos explica que vieron cómo arrojaban a un pilón a varias personas. No sabemos si se trataría del Pozo Palacios, o pudo ser en el pilón de cualquier otro de los numerosos pozos que en aquella época había en Tembleque:

 En los pueblos por donde rápidamente pasaba, vi escenas que me causaron tanta indignación como vergüenza. En Ocaña habían quitado las imágenes que adornaban el ángulo de algunas calles, poniendo en su lugar el retrato de Fernando, entre cirios y ramos de flores, y debajo la piadosa inscripción: «¡Vivan las caenas!». En Tembleque presencié el acto solemne de arrojar al pilón donde bebían las mulas, a dos o tres liberales y otros tantos milicianos. En Madridejos tuve miedo, porque una turba que invadía el camino cantando coplas tan disparatadas como obscenas quiso detenerme, fundada en que el mayoral había tocado con su látigo el estandarte realista que llevaba un fraile. Necesité mostrar mucha serenidad y aun derramar algún dinero para que no me causasen daño; pero no pude seguir hasta que no llegaron a aquel ilustrado pueblo las avanzadas de la caballería francesa. En Puerto Lápice se rompió una ballesta de mi coche, ocasionándome una detención de dos días.

En su siguiente novela, la sexta de su segunda serie, titulada "El terror de 1824", escrita y publicada también en 1877, y ambientada en la España de Fernando VII en 1824, dando así continuación a la novela anterior, en su capítulo II, uno de los protagonias, "Pujitos", preso, al que trasladaban en un carro de una larga comitiva, cerca de Madrid, entabla conversación con Don Patricio, viejo conocido, y nuevamente nos cuenta las calamidades que sufrieron por los pueblos del camino de Andalucía por donde pasaron, y la verdad es que en Tembleque las pasaron canutas...

—Esto que tengo en el arca del estómago es fechoría de un francés a quien vea yo comido de perros. Lo de la cabeza es una pedrada, y lo del brazo un mordisco. En los pueblos por donde hemos pasado nos han recibido lindamente, señor. Como los curas salían diciendo que estábamos todos condenados y que ya nos tenían hecha la cama de rescoldo en el infierno, no había para nosotros más que palos, amenazas y pedradas. En Santa Cruz de Mudela nos dieron una rociada buena. El general y yo salimos descalabrados, y gracias a que los carros echaron a andar; que si no, allí nos quedamos como San Esteban. En Tembleque nos quisieron matar, y si la tropa no nos defiende a culatazos, allí perecemos todos. Hombres y mujeres salían al camino aullando como lobos. Uno que debía de ser pariente de caníbales, después de molerme a coces y puñadas me clavó los dientes en este brazo y me partió las carnes... ¿Qué ganará el Rey absoluto con esto? Mala peste le dé Dios... 

En el capítulo XVII de "Los apostólicos", la octava novela de la segunda serie, publicada en 1879, pero ambientada entre 1829 y 1832, simplemente se hace mención a Tembleque como posible lugar de nacimiento de uno de sus peculiares y rico personaje, Don Felicísimo Carnicero:

 Pero D. Felicísimo que no consentía que su casa viviera menos que él, la apuntaló toda, y así desde el portal se encontraban fuertes vigas que daban el quién vive. La escalera, que partía de menguados arcos de yeso, también tenía dos o tres muletas, y los escalones se echaban de un lado como si quisieran dormir la siesta. Arriba los pisos eran tales, que una naranja tirada en ellos hubiera estado rodando una hora antes de encontrar sitio en que pararse, y por los pasillos era necesario ir con tiento so pena de tropezar con algún poste, que estaba de centinela como un suizo con orden de no permitir que el techo se cayera mientras él estuviese allí.
 D. Felicísimo era toledano, no se sabe a punto fijo si de Tembleque o de Turleque o de Manzaneque, que los biógrafos no están acordes todavía. Estuvo casado con doña María del Sagrario Tablajero, de la que nacieron Mariquita del Sagrario y Leocadia. De esta, que casó pronto y mal con un tratante en ganado de cerda, nació Micaelita, que se quedó huérfana de padre y madre a los seis años.


Pasamos a continuación a la cuarta serie, con su sexta novela, titulada "Aita Tettauen", publicada entre 1904 y 1905. El primer capítulo de la segunda parte, "África, de Ceuta al Valle de Tetuán", comienza precisamente con la primera referencia a Tembleque, con el nombre del viaje que iniciaron sus protagonistas hasta África:

Seis días tardó de Madrid a Cádiz el Clavileño, que sólo era ferrocarril hasta Tembleque; lo demás lo anduvo por caminos carreteros. El 14 se embarcó O'Donnell en el vapor Vulcano para hacer un reconocimiento de la costa africana. En Cádiz esperaban orden de embarque las tropas del Segundo Cuerpo al mando de Zabala, y allí quedó también Santiuste, quien, si por una parte se alegró de aquel descanso junto a sus buenas tías, por otra renegaba de la tardanza en pisar la tierra berberisca, objeto de sus más ardientes ansias.

Seguimos en la cuarta serie, con su séptima novela, titulada "Carlos VI en la Rápita". Escrita en 1905 y ambientada en la intentona Carlista de hacerse con el poder, en 1860.
Nuevamente se cita nuestro pueblo como la "nobilísima Villa de Tembleque" como lugar de paso hasta Madrid:

 A medida que yo avanzaba por estas tierras pardas, se me presentaba más clara y hermosa, dentro del magín, la figura y persona de la ideal mujer, viuda de Halconero y madre del interesante niño Vicente. Era esto como si lo cierto recobrara el puesto que le había quitado lo dudoso y fugaz.
 Y recuerdo que al pasar por la nobilísima villa de Tembleque, y por el no menos ilustre lugar de Quero, que rodean saladas lagunas, mi mente y mis sentidos apreciaron toda la majestad de la hija de Ansúrez, su exquisita belleza, el hechizo de su voz, las soberanas virtudes que subliman su persona... Y ya en el paso entre Valdemoro y Pinto, lugares famosos por sus alborozantes vinos, iba mi pensamiento tan recalentado en la mental contemplación de la sin par señora, que ya se me hacían siglos los minutos que tardara en rendirle toda mi voluntad...


Seguimos con la cuarta serie, en este caso con la penúltima novela "Prim", escrita en 1906, y con clara referencia al militar y político Prim, que participó en la primera Guerra de África y pasó por nuestro pueblo en 1860.
En este caso, en menos de tres páginas consecutivas, encontramos tres referencias a Tembleque, por lo que os dejo el texto más extenso.
Prim atisba los molinos de Tembleque, que por aquel entonces llevaban construidos apenas 30 años. Poco después, Zabala, que iba con algo de retraso, aunque pisando los talones a Prim, será el que pernocte en nuestro pueblo:

 De Santa Cruz de la Zarza salieron el día 5, buscando los caminos manchegos. Por el excelente espionaje que le servía, supo Prim que el General Zabala, destinado a perseguirle con tres batallones de Infantería, seis escuadrones y ocho piezas de batalla, había llegado a Villarejo en la noche del 4. ¡Qué acertado fue inutilizar el puente! Zabala no podía seguir otro camino que el de Colmenar y Aranjuez para cortar el paso a los sublevados en algún punto de la línea de Alicante, si estos la pasaban para tomar la dirección de Portugal. Pero Prim picó espuelas, y arreando toda la noche adelantó muchas horas a Zabala. Al amanecer del 6, divisaba los molinos de viento de Tembleque. ¡Oh Mancha, oh tierra del ensueño caballeresco!... Por cierto que en aquel punto quiso Teresa quedarse; mas la disuadieron con el engaño de que la columna pasaría por la propia Herencia. Notó Ibero que la pobre mujer no se rebelaba ya tan enérgicamente contra estas fábulas, o que iba entrando en la superchería, dejándose querer, dejándose llevar. Y el bravo Teniente Coronel, acariciando sus gratos pensamientos amorosos, se decía: «¡Qué Herencia ni qué niño muerto! Aquí no hay más herencia que la mía, que yo la heredo, que Leal me ha dejado por heredero... y aquí no ha pasado nada».
 Camino de Madridejos, donde pensaba pernoctar, supo Prim que además de Zabala venía contra él el General Concha, que había improvisado una columna con dos compañías sacadas de Albacete y paisanos armados. Y no era esto sólo, pues de Madrid venía Echagüe con tropas de todas armas. Hallábase, pues, entre tres fuegos, entre tres Generales aguerridos, que se disputarían la gloria de cogerle y hacerle pagar cara su insana osadía. No sería flojo triunfo burlarles a los tres y escabullirse por entre los pies y patas de tantos hombres y caballos... 
En Madridejos, donde pasaron la noche del 5 al 6, no expresó Teresa con tanto ardor su propósito de ir a reunirse con Felisa; más bien se notaba frialdad en lo que días antes fue deseo febril. Las impresiones trágicas se borraban quizás, o sólo persistían en la forma de turbación de conciencia. El gusto de vivir en conformidad con el destino iba ganando terreno en aquella pobre alma, y los accidentes del viaje, que ya traían incomodidad, ya novedades y distracciones, producían el efecto sedante. De nada carecía; los conductores del carro, bien gratificados, la trataban con respetuosas consideraciones, creyendo tal vez que era una condesa o archipámpana que llevaban en rehenes, y por fin, para mayor tranquilidad de ella, se iba disipando el peligro de que su presencia causase escándalo, pues desde Tembleque venían no pocas mujeres agregadas al convoy, unas arrastradas con vago magnetismo por la tropa, otras movidas de su propio impulso a la granjería de cantineras o proveedoras. La cola de un ejército, y más si este va sublevado proclamando altos ideales, la emancipación de los esclavos, el fuero de los humildes, lleva y arrastra siempre un jirón del temporal o eterno femenino.
 De Madridejos siguieron a Villarta, donde el General recibió el soplo de que por el tren iban treinta vagones de tropa en dirección a Manzanares. Mientras Prim descabezaba un sueño en Villarta, Zabala dormía en Tembleque, distante cuatro leguas. En Daimiel acechaban al rebelde fuerzas superiores, y a Toledo se aproximaban ya Echagüe y Serrano del Castillo. Por cierto que al de Reus le sacó de quicio lo que de él dijeron Concha en su proclama de Alcázar de San Juan, y O'Donnell en su discurso del Senado. El primero le llamó traidor y cobarde; el segundo denigro a su rival con la especie de que al salir de Villarejo había huido cobardemente.


La última novela de la cuarta serie, titulada "La de los tristes destinos", publicada en 1907, narrando la caída y exilio de Isabel II de España, también hace una breve referencia a Tembleque, en su capítulo XXXII, donde sus protagonistas, Tarfe e Ibero, iban repartiendo folletos en las distintas paradas del tren, y cómo no, Tembleque, al igual que Alcázar, eran paradas obligadas y muy importantes en aquella época.

Los españoles cambian los nombres de sus vicios. 
En cada parada del tren, Tarfe y sus amigos repartían el Manifiesto de Cádiz y los números de La Andalucía. Saludados eran con vítores, canticios roncos, augurios ardientes de un risueño porvenir. Ayudando a repartir proclamas, Ibero decía entre dientes: «Tomad, tomad vuestra alfalfa, borregos de la Revolución». En Alcázar y Tembleque su intensa amargura se desbordó en las formas de sarcasmo más envenenadas; extremaba su falso entusiasmo gritando: «¡Viva el Pueblo libre! ¡Abajo la Iglesia! ¡No más Trono ni Altar! ¡Venga la República, venga el Comunismo!».
 Pasado Aranjuez, hallándose el hombre en un estado de profundo agotamiento muscular y nervioso, Tarfe se dispuso a pasar la mano por el lomo del pobre león herido.

Y con este último extracto, finalizo este reportaje, aportando así mi granito de arena a la conmemoración del centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós, y sus referencias literarias hacia Tembleque, en sus famosas novelas de "Los Episodios Nacionales".

domingo, 9 de febrero de 2020

"La poza y el peregrino". Corto de Julián Martín, presentado en el Festival de cortos CORTEM 2019.

El cuarto y último de los cortos locales presentados en el X Festival de cortos en Tembleque, CORTEM 2019, es el titulado "La poza y el peregrino", de nuestro paisano Julián Martín.
Este trabajo fue el único en catagoría local, que no se llevó ningún premio, pero igualmente gustó mucho y fue del agrado del público.
En este corto también hicieron una colaboración especial ambas panaderías de Tembleque, la tahona y Puyo. (Gregorio Rodríguez y Manuel Corps)

Rodado en parajes naturales del término municipal de Tembleque, como el río Algodor, en el valle, o el paraje denominado "Los montones de trigo", con sus peculiares cerros, en el camino Toledo, un camino bastante frecuentado por peregrinos que hacen el Camino de Santiago, y es que precisamente uno de estos peregrinos es el protagonista casi involuntario de esta pequeña historia, que rinde homenaje a la típica poza manchega.
En una original combinación de conceptos, su director, al que vemos posando en la fotografía, junto al resto de actores, ha querido jugar con las definiciones o significados de una palabra tan manchega como es "poza", es decir, la parte donde se acumula el agua estancada, por ejemplo en un río, o lo que en Tembleque denominamos a una típica y contundente comida, tan simple como un pan redondo, relleno de de tomate, aceite virgen de oliva y los ingredientes que cada cual quiera echar, tal y como precisamente nos explicó el propio Julián y parte de los actores, en este vídeo, grabado en los molinos de Tembleque, y publicado en este artículo del blog.
Con todos estos ingredientes, nunca mejor dicho, se ha realizado este cortometraje, con vecinos de Tembleque (Reyes Martín, Francisco Hellín, Juan José Hernández, José Luis Tébar)  que jamás habían trabajado antes de actores, y la verdad es que para ser su primera vez, lo hicieron muy bien, siempre colaborando en todo; creando un muy buen ambiente de trabajo y disfrutando con el mismo, pues no obstante, todos ellos son grandes amigos desde su infancia.
El peregrino que se cruza con nuestros amigos, interpretado por nuestro paisano Román Flores, y que a la postre se convierte en el protagonista de la historia, pone la nota discordante y a la vez humorística a esta rocambolesca situación.
Un servidor en esta ocasión también colaboró, con las tareas de grabación, edición y montaje.
A continuación, vamos a compartir de manera íntegra este corto, "La poza y el peregrino", dando mi más sincera enhorabuena a su director y a todos los que ha participado, que a pesar de no haber recibido ningún premio, me consta que para todos ellos fue una muy grata experiencia y quedaron encantados con el resultado final.
Por cierto, que sepáis que queda un mes menos...