martes, 21 de noviembre de 2017

La videoteca de Manuel Calvo. Visitando un submarino nuclear. Temblequeños por el mundo

Comenzamos una nueva serie de entregas en el blog, de la mano de nuestro paisano Manuel Calvo, a través de sus excepcionales vídeos, auténticos reportajes dignos del mejor realizador, tanto sus vídeos antiguos como los recientes.
En esta ocasión, siguiendo la triste noticia que nos deja la actualidad internacional, relacionada con la desaparición de un submarino argentino, en aguas del Atlántico Sur.
Resulta que nuestro paisano, en un reciente viaje que hizo a Nueva York, pudo visitar el interior de un submarino nuclear americano, y editó un vídeo-reportaje excepcional, que es el que vamos a compartir en este artículo del blog.
 Veremos con todo lujo de detalles, cómo es la vida a bordo de un submarino, y de esta manera nos podemos hacer una idea aproximada de cómo se pueden encontrar los tripulantes del desaparecido submarino, que ójala, a la publicación de este artículo, hayan aparecido con vida.
 Sin más, os dejo con el vídeo grabado y editado por Manuel Calvo, que no tiene desperdicio. Más adelante publicaremos más reportajes de sus viajes, en esta sección de "Temblequeños por el mundo".

viernes, 17 de noviembre de 2017

Tinuco: la persona y el artista.

"Tinuco", a la izquierda,
en el puente de la zanja.
Vamos a repasar en este reportaje del blog, a título póstumo, la vida y obra de uno de sus vecinos, Agustín Toribio Álvarez, "Tinuco", un polifacético artista que dejó huella en Tembleque.
1915
Y lo haremos a través de su hija, María Toribio, a la cual conocí a gracias al blog hace ya bastantes años, y con la que mantengo una cordial relación desde entonces. 
De vez en cuando me ha enviado algunas imágenes de sus cuadros, que hemos compartido en el blog, así como fotografías antiguas conservadas por su padre, que estuvo viviendo en la posada de la tía Victoria, en plena Plaza Mayor a mediados del siglo XX. La tía Victoria era la abuela de Agustín.


La Tía Victoria.
Carmen La Feria. Criada de la posada.
Adjunto la única fotografía que la familia conserva de la tía Victoria, así como la criada que tenían en la posada, Carmen La Feria, fotografía esta última del verano de 1944.
Vamos a recopilar algunas de sus imágenes, con el texto biográfico que su hija María ha escrito para para esta ocasión tan especial, y dejar así constancia, rindiendo homenaje a este gran paisano nuestro que nos dejó hace poco:


Tinuco nació en Santander, el 1 de abril de 1930, pero lo tuvo que abandonar en 1939, a los 9 años de edad, por los desastres de la guerra, ya que su padre había sido encarcelado por el mero hecho de ser radiotelegrafista, ya que estos eran un peligro para el régimen.
Tinuco y sus hermanos.
1900. Amigos de regreso de cazar
del valle de Tembleque.
Por este hecho, decidieron enviarlo a Tembleque, y a sus hermanos Luis y Juan Manuel a Madrid, con los abuelos maternos, Juan Manuel (el conde) y Purificación Paz. Fue a recogerlos su tío Agustín y todo el viaje hacia Madrid transcurrió bajo bombardeos.
 Nada más llegar al pueblo se encontró con una multitud esperándolo en la puerta de la posada del Valenciano, la de su abuela, por que querían conocer al nieto de la tía Victoria.
 A partir de aquí nació su amor por Tembleque, el cual mantuvo hasta el día de su fallecimiento y que me transmitió a mi, su hija.
 Él decía orgulloso que era de Tembleque, a todo el mundo le hablaba del pueblo y sobre todo sentía especial orgullo de que este saliera en "Don Quijote de la Mancha".
 Al cabo de dos años de su llegada al pueblo, llegaron sus padres, y se trajeron con ellos a sus dos hijos mayores, trasladándose a vivir a la calle Hospital.
Familia materna.
Empezó a ir las escuelas, el Grupo escolar Antonia González, junto con su hermano Juan Manuel y poquito tiempo después conoció a varios chicos, de los cuales enseguida se hizo gran amigo, Julio Mateo (el hijo del secretario), Pepe Las Marías, Manolo López Saavedra, y Juanito (el hijo del maestro). Con Julio y Pepe mantuvo su amistad hasta el fin de sus días. También tenía mucha amistad, más bien eran casi familia, con Fede y Donato Díaz-Carrilero, los de la barbería de la plaza, y también la mantuvo hasta su muerte.
Le gustaba cazar palomas en la torre de la iglesia, junto a sus amigos y su hermano Juan Manuel (Manel), para luego comerlas en la casa del cura, Don Andrés, con el cual tenían amistad, y decían que era una bellísima persona.
Tinuco fue monaguillo también. Compaginaba los estudios con el trabajo en la fábrica de yeso que tenían al lado de la posada y con el del campo.
 Tiempo más tarde dejaría la escuela y seguiría sus estudios en casa del maestro Don Blas.
 Aquí en el pueblo descubrió su vena artística, empezó a pintar cuadros, los cuatro primeros los pintó en la escuela, fueron las cuatro estaciones, los cuales se los llevó Pla y Deniel, arzobispo primado de España que residía en Toledo, en una visita que hizo al pueblo, el siguiente fue una vista de la iglesia desde el tejado de su casa. Y a partir de aquí no paró de pintar, y lo hizo hasta prácticamente el fin de sus días. Disfrutaba a la vez que le relajaba, era su pasión.
 Otra cosa que también hizo estando en el pueblo fue teatro, más concretamente una obra titulada “Los Limpiabotas”.
Tinuco se apuntaba a todo. Cuando eran las ferias y fiestas, era el primero que se ponía a torear las vaquillas, o que bailaba en la plaza con alguna chica, sabía disfrutar como nadie de los eventos que se organizaban en el pueblo. También en las procesiones de Semana Santa o a las festividades del Cristo del Valle... Le gustaba participar en todo.
1946. Tembleque 8 - El Romeral 0.
 Jugaba al fútbol en la plaza o en la era de Naboz, pero también fue miembro del primer equipo oficial del pueblo, a mediados de los años 40, junto con su gran amigo Julio, Quico y Enrique Alcalde de Mota y otros muchos. Era de los mejores y el que más corría; en un partido contra Mora, los ocho goles que se marcaron los metió él. Y en otra ocasión contra El Romeral, tuvieron que volver corriendo por que estos no supieron perder y los intentaban apedrear. Eso si, una de las veces que vinieron a coger agua al pueblo porque la de allí era mala para beber, se vengaron rompiéndoles las cubas...
  En el pueblo tanto Tinuco como sus hermanos Luis y Juan Manuel eran conocidos como los “hermanos Maya”, pero a Tinuco también lo conocían como “Mollejas”. También le gustaba cantar, y lo hacía muy bien. En las ferias, él y Julio se subían al escenario a cantar las canciones de la época, de Jorge Negrete, Irma Vila..etc. O si no, cantaban en el casino. Y muchas veces era por el clamor popular.

Pero volvamos a los cuadros; pintó diferentes vistas de Tembleque, de la Iglesia, de la Plaza, de la casilla de la viña... También le gustaba mucho copiar de los grandes como Velázquez, Goya, Constable, Van Gogh, Vermeer...etc, y la verdad es que los hacía prácticamente igual.
 Las veces que fuimos a Madrid, visitábamos el Museo del Prado y él se llevaba un bloc y un lápiz y se ponía a tomar notas para pintar algún nuevo cuadro.
 Tiene pintados unos 150 cuadros, entre ellos se encuentran, la Joven de la Perla de Vermeer, Las meninas de Velázquez, la Vendimia y Carlos III Cazador de Goya...etc. Por cierto en la oficina de Turismo dio un cuadro en el cuál se veía a Don Quijote y Sancho camino de Tembleque, lo que pasa es que parece ser que gustó tanto al ayuntamiento que se lo llevó. Firmaba sus cuadros como Toribio, pero tiene algunos firmados como Tinuco, por que él con el tiempo lo prefirió así.
Otra cosa que se le daba bien era labrar la madera y hacer pequeñas esculturas con ella, a parte de alguna otra con llaves de relojes de pared antiguos. O coches o trenes con piezas como linternas, mecheros, esferas de relojes de bolsillo antiguos, rodamientos..etc.
En definitiva fue un artista excepcional, pero lo más importante es que fue una gran persona y un gran padre. Era noble, cariñoso, lleno de bondad y un gran hombre de los pies a la cabeza, que con sus pinceles ha coloreado nuestras vidas.
Edito este reportaje, casi un año después de su publicación, para aportar algunos cuadros más de Tinuco, y es que resulta que su hija, María Toribio, pudo visitar recientemente su pueblo, Tembleque, y en aquella visita express, donde nos conocimos personalmente, me comentó que tenían algunos cuadros más, uno de ellos, por cierto, se guardaba en la oficina de Turismo, y que añado igualmente al álbum fotográfico, con dedicatoria incluida por parte de Tinuco al Museo etnográfrico de la oficina de Turismo, en 2010.

También me envió una foto de una antigua medalla del Cristo del Valle, de mediados del siglo XX, que conserva en su actual domicilio y que también añado, tanto la foto del anverso como del reverso.
En el siguiente álbum online, con el que finalizo este reportaje-homenaje, recopilo tanto fotografías antiguas, como imágenes de sus cuadros y esculturas, cada uno con su correspondiente descripción, todos facilitados para la elaboración de este reportaje por su hija, María Toribio, a la cual agradezco su colaboración.

viernes, 10 de noviembre de 2017

HEMEROTECA. "Tembleque se ahoga". Tormentas e inundaciones históricas.

A pesar de que en los últimos años, nos encontramos en un período de extrema sequía en Tembleque, nuestro pueblo, al igual que otros muchos de nuestra zona más inmediata, ha sufrido en otras épocas los estragos de las inundaciones causadas por tormentas. 
En la historia queda la inundación de 1801, que fue la que "creó la laguna de la Vega, permaneciendo sus aguas durante 7 u 8 años, siendo esto causa de que quedara diezmada la población por las fiebres desarrolladas en verano por las emanaciones de la laguna" (Memoria Inundación de Consuegra en 1891. Obras de defensa en Tembleque. 1905), y cuyas crónicas históricas narran literalmente: "el 14 de septiembre de 1801, sobrevino una tempestad a las 2 de la tarde, que principiando con truenos y relámpagos se siguió a la media hora una grande y abundante piedra, que a poco rato se convirtió en copiosa lluvia que no cesó hasta las doce de la noche, y se anegó más de la mitad del pueblo, derribando muchas casas de las que salían sus moradores en caballerías mayores. El señor cura tuvo que entrar en la iglesia a caballo y sacar el Santísimo, que se trasladó a la Vera Cruz, donde se celebró misa por muchos días, a causa de haber subido en dicha iglesia dos varas el agua y descarnado todo el suelo donde se descubrían los cadáveres. En los hondos y valles no se veía más que cielo y agua; el campanero que subió a tocar no pudo bajar en tres días; la pérdida de bienes, haciendas y ganado fue grande, y muchas las personas ahogadas". (Diccionario Geográfico-Estadístico. Tomo XI, 1829).
También la de 1854, 1891 (coincidiendo con la inundación de Consuegra, con casi 400 víctimas mortales) y 1893, donde se inundaron los silos de Villacañas, causando también 43 víctimas mortales, y cuya crónica, publicada en el diario "El Liberal", con fecha 4 de octubre de 1893, enfocada a Tembleque, por cercanía, ya nos auguraban un mal futuro, casi asegurando que Tembleque sería destruido sin remedio.
Continuando con esa inundación de 1893, se encuentra una detallada crónica de un periodista, publicada el 17 de septiembre de 1893, también por "El Liberal", que viajaba en tren, y se quedó bloqueado a 1 km de la estación de Tembleque. Nos narra con todo lujo de detalles aquella jornada. No tiene desperdicio.
De todo ello, prefiero no extenderme más, pues me gustaría publicar en el blog, más adelante, y siempre que encuentre tiempo suficiente, un extenso reportaje, donde explicaré la formación de las lagunas de Tembleque, las obras que se llevaron a cabo en nuestro pueblo a finales del siglo XIX para evitar inundaciones y un montón de documentación, datos y mapas antiguos.
En este post, aparte de haber repasado superficialmente algunas de esas inundaciones, también vamos a compartir una formidable crónica de otra inundación que tuvimos en 1855, recuperada por nuestro buen amigo, historiador y cronista de la Villa de Turleque, Pedro Antonio Fernández Peinado, en "La Gaceta de Madrid" del día 10 de septiembre de 1855 (el equivalente al actual Boletín Oficial del Estado), y que no tiene desperdicio. La podéis leer sin problema en la imagen adjunta.
Se explica, entre otros detalles, cómo falleció una anciana del pueblo, ahogada en su propia casa, o cómo se lograron salvar dos niños que llevaban la riada, seguramente de la zanja, hacia la laguna de la vega.
Avanzando unos años en el tiempo, nos encontramos con otra tormenta, a principios del siglo XX, en  julio de 1903, y cuya catástrofe fue principalmente en la cosecha del cereal, que quedó arrasada, tal y como se puede leer en la crónica igualmente del diario "El Liberal", con fecha 15 de julio de 1903.

Y ya para finalizar este pequeño repaso de tormentas e inundaciones en Tembleque, lo hacemos con un artículo publicado en 1972 por el periodista e historiador toledano Luis Moreno Nieto, (ya hemos publicado varios artículos de él en el blog) titulado "Tembleque se ahoga", para el diario "La Vanguardia" que me he permitido también coger prestado para titular este post. Es muy aconsejable su lectura, pues aparte de hablar de las inundaciones producidas por las aguas subterráneas provenientes de El Romeral, nos da un repaso a cómo ha afectado a algunos de nuestros monumentos más importantes de nuestro pueblo.
Así pues, podéis comprobar que no siempre hubo sequía en Tembleque. Algunos de nuestros mayores afirman que son ciclos, que tarde o temprano volverán las abundantes lluvias e inundaciones como estas que os he narrado; otros pensamos que es el cambio climático, que toca pasar por un período de varios años de sequía, pero en definitiva, lo que no podemos hacer es fiarnos de la naturaleza, pues más tarde o más temprano, lo veamos o no los que hoy estamos leyendo este post, es más que probable que volvamos a vivir un episodio similar, con consecuencias por determinar.
Edito este reportaje con fecha 8 de marzo de 2025, para añadir el enlace a un interesantísimo artículo publicado por el historiador Félix Patiño Galán, en su blog "Villafranca y su historia", titulado concretamente "Las inundaciones de Villafranca de comienzos del siglo XIX y la construcción del canal del Gran Priorato de San Juan", con algunas referencias a las inundaciones de Tembleque de 1801. Os dejo algunos extractos de su artículo:
El cambio de centuria en el valle del Alto Guadiana vino acompañado de fenómenos hidroclimáticos extremos que causaron la subida del caudal de los ríos manchegos como el Amarguillo, la inundación de campos y poblaciones, ingentes pérdidas en bienes y enseres e incluso la muerte de algunas personas. Las riadas fueron especialmente violentas en las localidades priorales de Villafranca de los Caballeros y Tembleque. 
...Por fin, en octubre de 1800 Carlos IV aprobó las obras proyectadas para evitar nuevas inundaciones en Villafranca de los Caballeros, mandando que se auxiliara a la población, por parte del infante gran prior, con 12.000 reales por vía de socorro gracioso. Poco después de iniciadas las obras, el 14 de septiembre de 1801, se desbordó nuevamente el río Amarguillo, provocando nuevas inundaciones en Villafranca de los Caballeros y Tembleque que asolaron las tierras de labor y las casas de varias poblaciones. De tal magnitud fue la crecida de las aguas que en Villafranca de los Caballeros se ahogaron 12 personas, además de más de 300 mulas de labor, diversas caballerías e innumerables cabezas de ganado porcino. Además, se perdieron numerosos papeles del archivo del ayuntamiento y muchos vecinos tuvieron que trasladarse a los pueblos vecinos.
 De nuevo los capitulares de la villa manchega recurrieron al gran prior solicitando que se tomaran las medidas oportunas que impidieran que tales desgracias se repitieran en el futuro
...A tal punto llegó la situación que, el 14 de abril de 1802, Carlos IV ordenó el cese de las obras del canal hasta que concluyeran las iniciadas en Tembleque y Villafranca de los Caballeros para paliar los efectos de las inundaciones sufridas, destinándose a las mismas los dependientes y caudales de las del canal. Joaquín Francisco Pérez, aparejador de las obras del canal, se desplazó hasta Tembleque para ayudar en las necesidades más urgentes. No obstante, Villanueva estimaba que en aquel momento había ciertas obras en el canal de reducida importancia, consecuencia de las lluvias sufridas en el pasado invierno, que no era conveniente suspenderlas hasta su finalización. Además, también sería adecuado que el sobrestante y los guardas del canal continuaran en sus puestos vigilando las tierras. Las obras en Tembleque y Villafranca de los Caballeros, sobre todo las de la primera, se extendieron más tiempo que el previsto inicialmente. En agosto de 1803 se desató otra tormenta sobre Tembleque que retraso su desarrollo debido a haber tenido que rehacer un murallón para la contención de las aguas de la laguna de Villaverde. 
Las obras concluyeron el 2 de enero de 1807 habiendo costado la cantidad de 260.073 reales. Villanueva fue recompensado por sus asistencias con 6.000 reales, cantidad que no recibió en vida como consta en la testamentaría del infante don Pedro.
 La suspensión de las obras del canal, ordenada por Carlos IV en 1802, supuso una nuevo y significativo obstáculo en el desarrollo de las mismas. El traslado de los trabajadores y caudales del canal a Villafranca de los Caballeros y Tembleque y la dilatación de las obras hasta 1807, año en que entraron las tropas francesas en España, supuso un nuevo golpe del que nunca se recuperarían.
Os invito a leer el artículo completo en este enlace del Blog de Félix Patiño, que incluye un vídeo-resumen de la conferencia del taller de historia que se llevó a cabo en Villafranca el 8 de marzo de 2025.

Todos estos recortes de prensa los añado a este álbum de Google Photos, para facilitar su descarga.

También me gustaría compartir un documento excepcional, que había publicado en otros artículos, y que corresponde al informe o Memoria de 1905, referente a las obras que se hicieron en Tembleque (además de Consuegra y Almería, principales afectados) tras las inundaciones del 11 de septiembre de 1891, que dejaron más de 300 fallecidos en Consuegra. Y aunque en Tembleque aquella terrible tormenta no fue tan intensa como en Consuegra, sí que fue suficiente para que nuestro pueblo se incluyera en el proyecto de las denominadas "obras de defensa" de cara a futuras tormentas, y evitar en la medida de lo posible la inundación del casco urbano. Algo que se logró especialmente por las obras de encauzamiento de la calle Las Cruces (la "zanja"). Todo está perfectamente detallado en el siguiente documento, al cual podéis acceder desde este enlace de Google Drive:
Espero que este reportaje haya sido de vuestro agrado, o al menos haya servido para aprender más de nuestra historia.

martes, 7 de noviembre de 2017

1724. "Boda hubo en Tembleque...". Familia de Torres y Figueroa.

Un pequeño apunte histórico os traigo de nuevo, relacionado parcialmente con Tembleque y la familia Torres-Figueroa, en el año 1724, si bien es cierto que la historia original proviene de Villarrubia de los Ojos.
De hecho, fue nuestro buen amigo David, natural de Villarrubia de los Ojos, y que durante los últimos meses ha estado trabajando en el Centro de Recepción de Turistas de Tembleque, el que me facilitó esta pequeña historia, partiendo de un antiguo libro que conserva su padre, escrito por Luis Villalobos en 1967, titulado "Siglo XVIII. Toros Jijones. Esplendor y ocaso de esta ganadería brava española", y que trata precisamente sobre la ganadería de los toros Jijones y la historia de la familia de dichos ganaderos, los Sánchez-Jijón. Es un libro local que aún mantienen algunos vecinos de Villarubia de los Ojos.
Por no extenderme demasiado, me voy a centrar exclusivamente en este artículo del blog en la historia vinculada con Tembleque.
En el capítulo II de dicho libro, hablando sobre los miembros de la familia Sánchez-Jijón, propietarias de la ganadería, se nos narra cómo los dos últimos supervivientes de esta ilustre familia, son dos hermanos, Don Juan, nacido en 1661,  y Don José en 1679. Habían tenido muchos hermanos, pero todos fueron muriendo por diversas enfermedades letales de aquella época. Sólo quedaron ellos dos, el mayor y el benjamín.
Pues bien, nos volvemos a situar en el año 1724, y vemos que ambos hermanos vivían juntos, y estaban solteros, en una época en que eso era toda una rareza, pues lo normal era casarse joven. Ellos ya eran muy mayores para contraer matrimonio, pues Don Juan tenía 63 años, y su hermano Menor, Don José, 45, y ya se habían acomodado a la vida tranquila y rica que les proporcionaba su ilustre ganadería.
Aún así, temerosos de que con ellos se acabara su apellido, y tras meditarlo ambos hermanos, el menor, Don José, finalmente decidió que buscaría esposa. Y para ello, buscó en las familias nobles del vecino pueblo de Consuegra.
Dicho y hecho, finalmente conoce a la familia formada por el matrimonio de Don Miguel de Torres y Figueroa, natural de Consuegra, y Doña Josefa de Valdés y Pliego, natural de Alcalá de Henares. Este matrimonio tenía una joven hija de 19 años, Doña Josefa María, bautizada en Consuegra.
La gran diferencia de edad no fue impedimento, pues poderoso caballero es Don Dinero, y de eso no faltaba en ninguna de las dos familias.
Así pues, llegamos al punto donde nuestro pueblo, Tembleque, entra en escena, y es que nos explican textualmente, al respecto del inminente enlace entre Don José y Doña Josefa que:
"Boda hubo en Tembleque, en este año de 1724".
 No hay constancia de la fecha en la que se realizase este enlace, no obstante, sabemos cómo la novia iba dotada de 66000 reales.
"...el vestido que la novia llevó para acercarse al altar fue: "Basquiña, casaca y jubón de tela encarnada forrada de tafetán carmesí y mantilla de lo mismo", que años adelante se tasó en la cantidad de 4045 reales"...
La fotografía de la pareja de novios de este artículo es una ilustración en acuarela, que está incluida en el documento que acredita que una familia era noble o hidalga. Se le denomina: Ejecutoria Iluminada de Hidalguía.
El capítulo profundiza y explica mucho mejor toda esta historia. Finalizaré el artículo con dicho capítulo completo, por quien lo quiera leer íntegramente.
Nos podría parecer extraño que un enlace de familias nobles, cuyo novio es de Villarrubia de los Ojos, y la novia de Consuegra, decidan casarse en Tembleque. La explicación es que la familia paterna de la novia, cuyo padre se llamaba Don Miguel de Torres y Figueroa, pertenece a la rama de la ilustre familia de los Torres en Tembleque, y por ese motivo estaban muy vinculados a nuestro pueblo.
De hecho, profundizando más en el libro, en el capítulo V, vemos que este matrimonio tuvo dos hijos, y que poco antes de morir Don José, nombro como uno de los tutores de sus hijos, a un tío del mismo, que ya era natural de Tembleque. Extraigo el párrafo:
Más adelante nos explican que uno de los dos hijos, José Antonio, cursó sus estudios en Tembleque:
Contamos también con un pequeño árbol genealógico de aquella época, cortesía del dueño de este histórico libro, para centrarnos mejor en la historia:
Os dejo en pdf el prólogo y el capítulo II de dicho libro, por quien quiera profundizar más en esta historia:
También quisiera recordar un extracto de la tertulia sobre Nobles e Hidalgos, que llevó a cabo el historiador Pepe García Cano, en Consuegra, (reportaje en este enlace del blog), en cuyo extracto nos habla precisamente de la familia de Torres-Figueroa, de cómo se fue ramificando por diversos pueblos, entre ellos, Tembleque:
No trato de recopilar al completo el árbol genealógico, pero sí os comento que la familia de Torres, y también los Figueroa en Tembleque han continuado hasta nuestros días. Los Torres fueron los fundadores del convento anexo a la ermita de la Veracruz, y de hecho, uno de sus ilustres miembros estuvo enterrado en las criptas de la misma, durante buena parte del siglo XX.
Comparto a continuación una publicación del diario "El Castallano", de 1925, con la crónica de un traslado que se hizo a dicho convento, donde nos hablan de su dueño, Don Pedro de Torres. Aporta además algunas fotografías históricas
Y hasta aquí este otro pequeño apunte de nuestra historia. Espero que haya sido de vuestro agrado.
Muchas gracias a David, por compartirla con todos los seguidores del blog.