lunes, 4 de junio de 2012

Fotos antiguas de Tembleque en los años 20 (VIII)

Continuamos con esta octava entrega de Fotos antiguas de Tembleque en los años 20. Nos trasladamos a la calle Convento, antiguamente la Calle Real, pues formaba parte del camino o carretera principal de Madrid a Andalucía, para contemplar cómo era hace casi un siglo el edificio más emblemático que tenemos en Tembleque: El palacio de Fernández-Alejo, popularmente llamado La Casa de las Torres, con tres formidables fotografías que en su día hizo Don José Hoya, como el resto de las imágenes de anteriores entregas o las que aún quedan por publicar. Como bien sabemos, este palacio fue construido en 1753 por Antonio Fernández-Alejo, gracias a la fortuna que en su día se trajo de América. Destaca, aparte de su imponente fachada principal con sus dos míticas torres, sus amplias y numerosas estancias y galerías,  los materiales nobles con maderas traídas de América para su construcción y el grandioso patio interior, con su pozo de brocal en el centro del mismo, y que podemos observar adornado, además de vislumbrar a algunas de las personas que vivían en el palacio aún por los años 20, en la última de las fotografías inéditas que conseguimos rescatar para la elaboración de este reportaje.
 Me gustaría rememorar una vez más aquella crónica del diario "El Castellano", fechada en 1927, donde se describía espléndidamente este palacio con motivo del banquete organizado por sus dueños tras la inauguración del Grupo Escolar de Tembleque, que ya publiqué en este blog y en su día en VDT, con aquel reportaje sobre el interior de La Casa de las Torres, y aprovechando que la crónica está escrita en la misma época que estas formidables fotografías, y que además su lectura resulta muy amena:

EL BANQUETE.


Lector: figúrate en lo más amplio de nuestra calle Real, festoneada por las copudas acacias aún en todo su verdor y pompa que, tamizando la luz, cubren de verde esmeralda los viejos sillares, los artísticos hierros de sus balconaje; la magnífica portada, verdadero encaje de granito; las dos airosas torres cuadrangulares rematadas en agudas trazas, enmarcando la austera casona pregonera de rancias noblezas…


Ábrense los grandes portones para recibir a tan ilustres personalidades… El patio enorme, cuadrado, de portales amplios y galerías corridas en su torno. En el centro el pozo de brocal en ochavas rematado por artístico hierro soporte de la garrucha. En uno de los portales, panzudos secos repletos de grano ponen su nota típica de casa labradora.


El Señor Suárez Somonte no puede ocultar su alegría; avanza con juvenil viveza hacia la portadilla del corral, lleno de luz cegadora penetra en todas las dependencias. Cobertizos en que yacen hoy en depósito las típicas galeras, los carros de labor. Las cuadras donde buen número de mulas comen pacíficamente su pienso; aspira con deleite el vaho cálido y agrio del ambiente… Y sus ojos de tonos de acero certeros y firmes, se velan por la emoción.


La escalera regia, en cuyo frontis campea el escudo de los Alejo. ¡Qué prodigio de galerías! ¡Qué sala la colindante al oratorio! ¡Qué muebles aquellos, escasos para tan amplios recintos, en que campean señoriales pregonando toda una historia de grandezas!...¡Y qué curiosa la colección de óleos sobre las transformaciones por cruzamientos de la raza humana!

Y en tan señorial ambiente, lector amigo, que sus ilustres dueños, el ingeniero agrónomo don Víctor Fernández Alejo y su respetable y bella esposa doña Purificación Sabater de F. Alejo, pusieron galantemente a disposición de nuestro alcalde, se verificó el banquete ofrecido por el Ayuntamiento a sus ilustres huéspedes de unas horas, banquete íntimo que bien en contra de los deseos del señor Torres hubo que limitar a concejales, autoridades civil y militar judicial y eclesiásticas, maestros nacionales, prensa y forasteros venidos con representación oficial o acompañantes de las altas autoridades.

…El alcalde (de Tembleque) termina dando las gracias más rendidas a los dueños de la casa, los respetables señores de Fernández Alejo, por la amable hospitalidad que nos han prestado.
Seguidamente el señor Suárez Somonte dio las gracias al alcalde por la espléndida acogida que le ha dispensado el pueblo de Tembleque; a los señores dueños de esta mansión, señores y labradores, que tantos recuerdos ha evocado en mi alma –dice- porque yo, señores, que soy de los que se enorgullecen de su humilde origen, cuando visitaba esos corrales llenos de aperos de labor y aspiraba el bravío perfume que el campo pone en todos sus elementos de trabajo, evocaba mi infancia, mis primeros años, hasta los catorce, en que, hijo de labradores, he roto alguna vez la escarcha de la barbechera para que los sementeros arrojaran el bendito grano.
¡Brindo por Tembleque labrador, por su Ayuntamiento y por su alcalde, y sobre todo por la prosperidad de los dueños de esta casa tan acogedora y tan cortés!...


Y por último, el señor Fernández Alejo, en oportunísimo momento y en breves frases llenas de sincera emoción, pone a disposición de todos su casa, sus servicios personales y toda su alma en cuanto sirva para realzar a su querido pueblo. (Grandes aplausos).

Corresponsal de “EL CASTELLANO”. ARCE. Tembleque 9 de Octubre de 1927.

Pocos años después de tomarse estas fotografías y la escritura de la formidable crónica, en la Guerra Civil de 1936, este emblemático edificio fue saqueado, perdiendo muchas de sus pinturas y muebles que adornaban el palacio. Posteriormente fue utilizado, entre otros usos, como cuartel de la Guardia Civil, y en 1979, fue declarado Monumento Histórico Artístico. Tuvo algunas restauraciones donde se eliminaron las cuadras y patios posteriores, dejando el edificio tal cual hoy en día podemos observarlo, y un gran parque en la parte trasera. En próximos reportajes os mostraré imágenes tomadas durante algunas de estas restauraciones, por cortesía de Emobar y Jose Luis Gómez Fernández-Mazarambroz, descendiente de esta ilustre familia  de los Fernández-Alejo.
Algunas escenas cinematográficas se han rodado en este palacio, las últimas fueron correspondientes a la película de Emilio Aragón "Pájaros de papel" y en un capítulo de la serie de televisión "Águila Roja". Me despido con dichas imágenes hasta una nueva entrega de estos reportajes de carácter histórico.


2 comentarios:

niebla dijo...

bueno Fredy, vaya reportaje es SOBERBIO! me tienes alucinada, cuantas cosas estoy aprendiendo de tu querido Tembleque.muchas gracias hermoso.

José Manuel Orio-Zabala Montero dijo...

O sea que el señor Fernández Alejo tiene que tragar con que el Ayuntamiento sea quien organice el banquete y ¡en su casa!, invitando a quien considera oportuno. ¡ País! desde siempre.