sábado, 29 de abril de 2017

CAMINO SOLIDARIO 2017. Temblequeños en el Camino de Santiago, por una buena causa.

Acaba de comenzar una bella aventura para uno de nuestros paisanos, Fernando Escribano, y varios de sus amigos, como lo es realizar el Camino de Santiago en bicicleta, partiendo desde Tembleque, y además por una muy buena causa, como lo es apoyar a la AEPEF (Asociación Española de Paraparesia Espástica Familiar).
En una ruta que comienza justo hoy, 29 de abril, y que si todo va bien, finalizará el próximo 10 de mayo en Santiago de Compostela.
Se ha creado una página de Facebook llamada "Camino Solidario", donde podemos seguir prácticamente en directo su camino, con sus experiencias, que nos contarán día a día. No obstante, en este post del blog, será nuestro vecino e impulsor de la idea, Fernando Escribano, el que nos detalle un poco más en qué consiste este proyecto, del cual estaremos muy pendientes.
"Este camino lo hacemos saliendo desde Tembleque mi amigo Rubén y yo; Rubén es nieto del tío Regalado, que arreglaba y vendía bicicletas en la calle empedrada, y yo nieto del tío Epi. Salimos los dos y hasta Santiago hay unos 770 kilometros, salimos el sábado 29 de abril y tenemos pensado llegar el día 10 de mayo tres amigos, tres porque el sábado salimos de Tembleque hasta Villamiel de Toledo, a unos 85 kilómetros de aquí, pasado Toledo, allí nos espera otro amigo de Getafe, y tras dormir en su casa el domingo ya arrancamos los 3, haremos una media de 70 kilómetros al dia, el día que menos 55 y el día que más 95. Y tras haber hecho ya 8 caminos y viendo que me seguía gente pensé en hacerlo por alguna buena causa, y tras buscar me decidí por la AEPEF, (Asociación Española de Paraparesia Espástica Familiar) la conocí por mi amigo José Antonio Mora, que tiene dos hermanos en silla de ruedas por la enfermedad, y tras hablar con él vi que les hacía mucha falta difundirlo. Es una enfermedad rara, sólo hay 300 diagnosticados pero se estima que puede haber unos 4.000 portadores de alguno de los genes defectuosos, y por eso les hace mucha falta la difusión, y en cuanto a recaudar fondos les vendría muy bien, si fueran grandes cantidades sería para investigación, pero les harían falta unos 1.500 euros al mes mínimo, así que el dinero recaudado por sms y venta de pulseras, camisetas y demás se utiliza para donarlo a una ong que engloba a varias enfermedades, y para poder seguir dándole difusión, adjuntamos la siguiente información":
Se puede colaborar compartiendo esta noticia de Facebook, dando a me gusta, para así dar difusión a la AEPEF (enlace a su Facebook) en los medios y redes, o económicamente enviando un SMS: CAMINO al 28011 (SMS Solidario coste 1.2€, imp. incluidos. Importe integro para la Asociación AEPEF) y también a través de donativos a la asociación:https://aepef.org/donativos/
Dar las gracias a nuestros patrocinadores: EuroBike Tembleque, Carlos Martinez Tejero del Bar Carlitoss, EuroPadel Jeny y www.talleresroa.es
En las fotografías adjuntas vemos precisamente a Fernando Escribano con dichos colaboradores.

Desde el blog ya sólo me queda desearles mucha suerte en esta aventura, y con su permiso, iré subiendo a este post las crónicas y fotografías que se vayan publicando en la página de Facebook de "Camino Solidario", que comienza justo el día de la publicación de este post, 29 de abril de 2017.
PRIMERA ETAPA. 29 de abril.
7 de la mañana, suena el despertador y se oye caer la lluvia con fuerza. Hemos quedado a las 8:30h en la Plaza Mayor de Tembleque, para salir desde allí y hacernos algunas fotillos.
Sobre las 7:30h ya parece que la lluvia se calma algo; me preparo bien, cojo mi chubasquero, y salgo hacia el punto de encuentro; nada más subirme a la bici compruebo que me roza la alforja, así que tras llegar a la Plaza y hacernos las fotos de rigor, nos tenemos que acercar a Eurobike, para hacer los ajustes de última hora. Desde allí Blas nos despide mientras nos graba nuestros primeras pedaladas oficiales.
Al salir por camino Villanueva, y tal y como nos esperábamos, no habíamos recorrido apenas 9 kilómetros y, ¡ya nos hemos atascado en el barro! El terreno es conocido, pero queremos ser fieles al camino y desviarnos lo menos posible. Tras más de media hora penando con el barro, mientras lo sacamos con las manos de las ruedas, conseguimos echar a rodar de nuevo, y ya a partir de ahí coser y cantar.
Almonacid es el siguiente pueblo; también es el punto más lejano por ese lado que yo jamás había llegado con la bici; a partir de ahí ya era zona desconocida...
De allí a Burguillos, Cobisa y ya divisamos el Alcázar de Toledo a lo lejos, ¡Ya nos sentimos en la cuenta atrás para llegar!
En Toledo hacemos las fotos de rigor, pero de una forma muy distinta; esta visita a Toledo la hacemos como peregrinos, y no como paisanos; se siente de una manera muy diferente a la habitual, y claro, hay que hacer parada obligatoria en Zocodover, un refresco en una terracita, hablamos con José Alberto, que nos espera en Villamiel y volvemos a arrancar, y nada, tras 20 kilómetros más, bastante llevaderos, y ya sin lluvia, nos presentamos en su casa. Recibimiento espectacular por parte de él y su familia, buena comida y descanso; ya son las 18:25h y sólo nos queda ajustar las bicis para la etapa de mañana, dar una vuelta por el pueblo para conocerlo, luego cena y a dormir pronto que otra vez sonará mañana el despertador a las 7.
Adjuntamos el vídeo del comienzo de esta aventura, desde Eurobike, en Tembleque:
SEGUNDA ETAPA. 30 de abril.
Villamiel De Toledo-Cadalso de los vidrios.
7 de la mañana, vuelve a sonar el despertador por segundo día consecutivo, ¿qué hago a estas horas? Me apetece seguir en la cama con el frío que hace, pero pienso en el camino, en la AEPEF, y en que voy a pedalear junto a mis amigos, así que ¡arriba!... 
Nos levantamos y ya tenemos la mesa puesta para desayunar por los padres de José Alberto, ¡Qué gentileza!, nos tratan como si estuviéramos en un hotel; amabilidad pura y dura, como en casa, el día antes hicieron lo mismo mis padres, así se lleva mejor el camino.
Salimos al jardín y vamos preparando todo, al final nos liamos y salimos a las 9 menos cuarto, claro, para qué correr. 
La mañana se presenta fría y con aire, caminos suaves y tendidos, pasamos un par de pueblos y sumamos kilómetros de forma fría pero fácil, hasta que, para no variar, se complica el día, y cómo... Pues con la lluvia, luego queremos que esté todo verde, así que se agradece en ese sentido, pero para pedalear no es buena compañera. 
En cuanto llegamos a Paredes de Escalona comienza la subida, casi sin descanso, terrenos complicados y algún tramo de asfalto, pero con ganas se sube, y tras un buen rato y algo de sufrimiento llegamos a Cadalso de los vidrios, nuestro final de etapa, pero donde sorprendentemente empieza todo, todo lo que hemos pasado con los representantes de las asociaciones del camino del sureste, el recibimiento en las bodegas, la acogida por parte de Javier, para ducharnos en su casa y comer junto a todos ellos. Cómo habrá sido, que hemos acabado a las 7 de la tarde, y muy, muy a gusto. Y claro, se quedan carteles para poner de la AEPEF, mandan SMS, comparten en facebook, y encima nos dan acogida en el pabellón municipal; dejamos las bicis allí, preparamos las camas que han utilizado ellos la noche anterior y volvemos a juntarnos ya los que quedan, para cenar en el bar el Parador, que colabora con el camino. 
La cena muy buena y mejor en buena compañía, Javier, María y Ángel nos han cerrado una jornada irrepetible. Nos vamos muy a nuestro pesar a dormir pero hay que descansar para mañana intentar llegar a Ávila. 
El camino se presenta muy duro pero no hay miedo. ¡Sin dolor no hay gloria! 
TERCERA ETAPA. 1 de mayo. 
Entre Cadalso de los Vidrios y Ávila: 
De nuevo el despertador nos levanta a las 7 de la mañana, está vez lo hacemos en el pabellón municipal; cuesta salir de la cama por el frío que hace, pero la costumbre nos hace aligerar. 
A las 8 hemos quedado con Javier, que nos trató de lujo ayer y hoy quiere desayunar con nosotros para despedirnos, y claro, a las 8 estamos en la churrería acordada enfrente de la Iglesia, y sí, allí dentro está esperando ya. No sólo nos recibe con una sonrisa que no borra de su cara, sino que nos regala una chapa con el logo del camino del sureste, diseñada por Esther, que también estuvo en la comida del día anterior.
 El desayuno ameno, como no podía ser menos, nos hacemos las fotos de rigor con nuestro amigo y tras despedirnos empezamos a pedalear con un frio intenso. 
Poco a poco hemos entrado en calor, entre el sol y las subidas nos hemos calentado, llegamos casi sin pensarlo a los toros de guisando; nos paramos en la puerta y la sorpresa es que hasta las 10 no abren. Son las 9 y media, no vamos a esperar media hora, que luego nos va a pasar facrura, así que continuamos, y claro, hasta que hemos pasado el primer pueblo y después de tomar una cocacola para reponer fuerzas, nos hemos encontrado con la subida más fuerte del camino; hora y media empujando la bici entre rocas y más rocas; las vistas merecían la pena hasta cierto punto, pero seguimos, y seguimos, y tras la larga y dura subida el terreno empieza a variar, lo mismo nos teniamos que bajar de la bici que frenar en una bajada. 
La jornada muy dura, pero muy dura, se hace larga y decidimos comer en un pueblo unos bocadillos, sabiendo lo que nos costaba avanzar, y claro, después de comer no iba a estar fácil el terreno, así que seguimos igual, pero entre subidas y bajadas, vacas mirando, barro y riachuelos, nos hemos ido acercando a Ávila, a las 18:30.
 Unos 68 kilómetros muy muy duros que tienen su recompensa en lo hospitalario que nos reciben, y que en la ciudad se encuentra uno de nuestros mejores amigos y también peregrino, Santi, con su novia, con el que hicimos el primer camino en el 2009; nos volvemos a juntar y sólo nos falta Valentín; ahí estamos los que pecamos de novatos en el 2009, juntos de nuevo y con muchos caminos a nuestras espaldas ya. 
Nos llevan por Ávila a dar una vuelta y a cenar, y a las 12 ya entrando en el albergue para descansar y pensar en Medina del campo, mañana. Felices sueños.
CUARTA ETAPA. 2 de mayo.
Ávila -Medina del Campo. 
Hoy la etapa ha sumado 86 kilometros, que se siguen sumando a la AEPEF metro a metro. Hemos empezado subiendo, para salir de Ávila hasta verla preciosa desde lo lejos, rodeada de su gran muralla; en seguida nos hemos olvidado de la ciudad para recorrer caminos típicos de la zona entre piedras y vallas para el ganado, que abrimos y cerramos a nuestro paso. 
Según avanzábamos y pasábamos pueblos, hemos ido entrando en un paisaje que nos recordaba mucho a nuestra tierra, la zona del llano, con grandes y largos caminos con cultivos de cereales a ambos lados. 
Hemos ido viendo las esculturas de nuestro amigo José Luis López Villamuelas, que están en algunos de los pueblos de este camino, entre ellas la de Gotarrundia, escultura hecha de hierro, como las demás, como buen forjador que es y de Santa Teresa, ya que es allí donde se cree que nació. 

Hemos tenido un percance que parecía grave al principio, pero hemos solucionado en menos de 10 minutos; en el camino no vale lamentarse, cuando surge un problema se busca inmediatamente la solución, y así ha sido; se ha roto el portabultos de José Albert,  tras estos días de tanto subir y bajar entre rocas, y tras cortar un trozo de alambre de una valla vieja, y atar la parte rota, la hemos envuelto con otro trozo de cámara vieja de bici y todo sujeto con las maravillosas bridas. Problema solucionado y para adelante, ¡Que sean estos todos los problemas!
 Hemos seguido pasando pueblos y disfrutando de lo poco accidentado del terreno hasta que tras pasar Arévalo y un par de pueblos más, nos hemos encontrado con nuestro destino, Medina del Campo. ¿Y dónde alojarnos? Pues de eso se han encargado los padres Carmelitas que nos han puesto camas con sábanas y todo, todo un lujo el no tener que abrir el saco de dormir hoy. Luego paseo por el centro, cena viendo el partido Madrid-Atleti y a dormir. 
Mañana esperan más de 70 kilometros. 
Un saludo y agradecimiento a todas las asociaciones del camino que están compartiendo todas las publicaciones para ayudar a la AEPEF. Y gracias a todos los demás porque cada granito de ayuda cuenta.
QUINTA ETAPA. 3 de mayo.
Medina del Campo -Villalpando
Día 5, el despertador suena igual aunque nos alojen los padres Carmelitas, pero el descanso no es el mismo, eso de dormir con sábanas y pudiendo mover las piernas te levanta de forma distinta que haber estado metido en un saco.
 Hoy tenemos por delante otra tirada de kilómetros, que resultan salirnos 90 en el cuentakilómetros; esperemos que la AEPEF se vea beneficiada igual que sumamos nosotros metros a las piernas. 
 Comenzamos a rodar saliendo de la plaza de Medina del Campo, donde ayer compré un dedal de recuerdo como hago en todos los viajes a mi tía Marita, para a algo menos de media hora subir las primeras cuestas. No son muy duras, pero nos ayudan a calentar. Y sin muchos problemas comenzamos a movernos por caminos que bien podrían ser de la estepa manchega, en lugar de encontrarnos en Valladolid. 
A eso de las 9 y media nos encontramos en la localidad de Rueda, y no, no hemos probado el vino, ni era la hora adecuada ni el tipo de visita, pero volveremos para pasar a alguna de las bodegas en plan turistas. Eso si, aprovechamos para sellar la credencial en las oficinas de Marqués de Riscal, jejeje.
 Seguimos dando pedales y subiendo la temperatura a la vez que nos quitamos las prendas de abrigo y así llegamos a Tordesillas; bonita ciudad o pueblo grande, como se quiera mirar, donde su tradición por los toros se deja ver en todos sus rincones, lógicamente sin entrar en ningún tipo de polémica. 
Y así llegamos a Mota del Marques. No es grande ni famoso, pero para nosotros es importante; ayer se puso en contacto con nosotros Rebeca, de la Asociación de amigo del camino de Santiago del sureste de Valladolid, para informarnos de cómo estaban los albergues en los pueblos de la zona y para interesarse por el camino solidario que estamos realizando, total, que nos hacemos las fotos de rigor en el pueblo y quedamos en hablar más tarde con ella, al no encontrarse allí. 
 Y de ahí a San Pedro y ya hacia el final de la etapa, pero con los últimos 19 kilómetros haciéndose eternos y sin ver dicho final. 
Hoy, al tener problemas con el albergue de Villalpando nos alojamos en una pensión que nos sienta como un hotel de 5 estrellas, pudiendo estirar las piernas por la noche de nuevo.
 Después de habernos alojado y haber limpiado y ajustado las máquinas rodantes nos damos una vuelta por el pueblo y aprovechan para visitarnos e informarnos de todo Rebeca junto a Rodrigo, los dos de la Asociación de Valladolid, muy amena la visita, aprendemos mucho y todos encantados, un placer haber podido compartir ese tiempo con ellos. Luego, sin más, cenamos algo de carrillada, crestas de gallo típicas de Zamora y a dormir, que mañana volverá a sonar el despertador, y una hora antes, para intentar evitar el calor una hora menos.  
SEXTA ETAPA. 4 de mayo. 
Villalpando-Rionegro.
 Está vez, igual que la etapa anterior, está puesto el despertador; nos suena a las 6 de la mañana para intentar quitarnos las últimas horas de calor que hemos sufrido los dos días pasados; desayunamos en el mismo sitio donde hemos dormido y echamos a rodar con un ritmo tranquilo y en silencio, apretando los dientes por los 8 grados que hacía pero que nos han motivado a apretar los pedales. Hemos ido pasando algunos pueblos que más bien eran aldeas, por su tamaño, hasta que casi sin darnos cuenta hemos llegado a Benavente, ciudad que se caracteriza por su mala señalización del camino, y claro, no íbamos a ser menos nosotros en perdernos, y nos hemos salido sin pasar por el centro de la ciudad; nos quedamos sin saber si merecía la pena, jajaja. 

Unos metros más adelante de empezar a rodar de nuevo, ya tenemos la separación de los caminos, el que va a Astorga o el que va a Orense, que es el que tomamos nosotros, el del sureste que llega a Santa Marta de Tera, pueblo importante del camino Mozárabe Sanabrés, por encontrarse en su iglesia la imagen en piedra mas antigua del apóstol Santiago con el atuendo de peregrino que se tiene conocimiento. Y es ahí donde ya es terreno conocido para mi, por lo que nos queda de camino, ya pasé también en bicicleta cuando hice la vía de la plata desde Cádiz a Santiago, allá por el 2014 creo recordar.
 A partir de Santa Marta hemos rodado rápido entre chopos y a unos pocos metros del cauce del río Tera hasta que tras separarnos, nos ha tocado empezar a subir para rodear el embalse por su lado derecho; estas subidas que no han sido duras nos han servido de calentamiento para lo que nos espera mañana. 
Y tras más de 90 kilómetros hemos llegado al destino de hoy, Rionegro del puente, donde el albergue ya no está tan tranquilo como los días anteriores, está noche dormimos 27 peregrinos en él, peregrinos que vienen de las distintas rutas que se van juntando según vamos acercándonos a Santiago, y es que ya llevamos en los cuentakilometros 443 kilómetros desde que salimos de Tembleque.
 Aquí en Rionegro no hay mucho que ver, un pueblo pequeño, tranquilo, como nos gustan a los peregrinos los pueblos pero con Teo como vecino, conocido por su restaurante, asociación gastronómica que regenta es famosísima entre los peregrinos y en guías de restaurantes, ofrece muy buenos menús en cantidad y calidad y por tan sólo 10 euros, y claro, hemos comido y cenado allí. Se llama Asociación Gastronómica "Me gusta comer".
 Ahora ya en la cama del albergue y con los tapones de los oídos puestos sólo queda esperar a dormimos pronto para mañana empezar descansado. 
SÉPTIMA ETAPA. 5 de mayo.
Rionegro del Puente-Lubián.
Hoy nos despertamos en Rionegro del Puente; hemos dormido 27 peregrinos en el mismo sitio, desde las 6 hasta las 7 de la mañana; nos movemos por el albergue como zombis, recogiendo la ropa tendida, haciendo las mochilas, metiendo el calzado dentro y mirando por la ventana a ver si abre el bar de enfrente para desayunar, mientras nos damos los buenos días en voz baja para no despertar a los que siguen durmiendo.
 Al ver que no abren el bar a la hora que nos habían dicho, decidimos poco a poco ir abandonando el lugar, con la esperanza de más adelante, en algún otro pueblo encontrar algo abierto.
 Los primeros kilómetros no los llevamos mal, un senderito divertido, pero que no pasamos de 15 por hora sabiendo que más tarde o más temprano vamos a tener que tapar nuestras equipaciones de la AEPEF para ponernos los chubasqueros. 
En 8 kilómetros llegamos a Mombuey, un bar de carretera secundario lleno de camiones, así que antes de entrar sabemos que vamos a desayunar bien. En media hora lo hemos apañado y seguimos rodando por las tierras zamoranas; seguimos, pero viendo al fondo el cielo cada vez más negro, hasta que hemos parado para prepararnos para lo peor y así ha sido, lluvia fuerte y con aire pegando de lado, que nos hacía agachar la cabeza y sólo levantarla para buscar la flecha que nos marca el camino; hemos apretado las pedaladas y nos hemos separado unos metros en una bajada serpenteante entre bosque y me he pasado de largo una flecha que marcaba a la derecha. Tras comprobar que no estaba la marca en el siguiente cruce y que Rubén y José Alberto no venían detrás he dado la vuelta hasta que he visto la marca que me había pasado; facil, ya sólo era coger el camino correcto y acelerar hasta pillarlos; en 5 minutos solucionado el problema. 
Esto sirve para avisarme de que debo estar más pendiente. La lluvia continúa sin descanso hasta que vemos al fondo la monumental Puebla de Sanabria, pueblo que el camino rodea pero que no hemos podido resistirnos a subir a la plaza, una subida empinada con chorros de agua cayendo de los tejados y la calle corriendo agua como si de un río se tratara. En un bar donde ya estuve en 2014 hemos entrado algo en calor y a darle pedales otra vez, pero ya con menos lluvia, hasta que como un milagro, nos ha dado una tregua incluso saliendo el sol para afrontar la subida al Padornelo, puerto largo y duro que por obras cercanas del AVE no hemos podido hacer por camino, aunque con la lluvia que había caído nos estábamos planteando ya esa opción. 
Arriba del todo pasamos por un túnel; en ese túnel, en mi paso de hace 3 años paré a recoger de la cuneta un patito de peluche que desde entonces me acompaña en todos mis caminos en bicicleta; lleva ya cuatro, creo que se ha emocionado al pasar por el sitio donde le adopté y se unieron nuestras vidas, jejejeje. Bueno, tonterías aparte ha sido cruzar el túnel, meternos en una taberna a esperar a juntarnos de nuevo los 3 tras la subida y según salimos del lugar se pone a llover torrencialmente... Pues nada, los últimos 12 kilómetros nos toca hacerlos como si fuéramos en barca hasta Lubian, donde nos alojamos, duchamos, lavamos la ropa y entramos en calor; media horita de siesta para recuperarnos después de comer y damos una vuelta para conocer el pueblo de 300 habitantes donde dormiremos hoy.
 Y tras una cena ligera nos vamos a dormir esperando que mañana nos de una tregua la lluvia. Buenas noches y buen descanso.
OCTAVA ETAPA. 6 de mayo.
Lubián-Laza.
Una vez más y las 6 nos despiertan, parece que han pasado semanas, que digo, ¡meses! de aquel 29 de abril, en el que a las 8 de la mañana salieron mis padres a despedirme, e incluso mi padre vino a la plaza de Tembleque para echarnos la primera foto del camino por la AEPEF.
 En todo lo que llevamos hemos hecho más de 600 kilómetros; hemos pasado por 5 provincias (Toledo, Madrid, Valladolid, Zamora y ahora Galicia), los dolores de las piernas ya no están, bueno, ya no están o nos hemos acostumbrado a ellos; a lo que no nos acostumbramos es al frío y a la lluvia. Hoy salimos con 4 grados y lloviendo, los caminos empapados y embarrados nos obligan tanto a peregrinos a pie como en bici, comenzar la etapa por asfalto hasta pasar el puerto de A Calda; ahí ya empieza a desaparecer la lluvia y aprovechamos a tomar algo caliente en el bar del peregrino en A Gudiña, con una estufa en el rincón que nos hace entrar pronto en calor y secar los guantes que nos tenían los dedos congelados; a partir de ahí un lujo, no llegamos a enfriarnos entre subidas y caminos típicos gallegos. 
Subimos y subimos hasta llegar a la cresta de la sierra, con unas de las mejores vistas de todos los caminos, por más que miramos hay montañas a los dos lados y nunca se acaban, y vamos bordeando un embalse desde lo alto. Así toda la mañana, pedaleando por encima de los 1.000 metros de altitud, hasta que por fin comenzamos a descender, tramos por asfalto, otros por camino pero de dificultad baja, especiales para dejar correr las bicis y sentir la adrenalina circulando por el cuerpo.
Antes de emprender la última y pequeña subida y la última bajada larga, paramos en Campobecerros a tomarnos algo sólido, a eso de las 12 y media, y ya sólo nos queda bajar todo lo que habíamos subido en estos dos días.
En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos en el destino de hoy, Laza, donde protección civil se encarga de controlar el albergue y de recibir a los peregrinos. Son ellos los que nos dejan una manguera para lavar las bicis después de comer, para poder hacer las labores de Blas, el de Eurobike, cambio las pastillas de freno delanteras, ajustes a un lado y a otro y como nuevas; mañana la idea es llegar a Orense y ver a un amigo peregrino que conocí en el camino inglés de septiembre del año pasado, así que después de una cena ligera toca echarnos a dormir y descansar lo mejor posible. Mañana más y mejor!!

NOVENA ETAPA. 7 de mayo.
Laza-Orense.
Y van 9, van 9 días fuera de casa, durmiendo en casa ajena, pasando frío, pasando calor, mojándonos, cayéndonos, agotando las fuerzas en subidas infinitas, viendo paisajes espectaculares, conociendo a gente inmejorable, haciendo el deporte que nos gusta, coincidiendo con amigos, comiendo de lujo, conociendo sitios nuevos, sintiéndote libre, sin prisas, sin presiones, ayudando a la AEPEF, contando las experiencias, hablando con periodistas y viendo como a la gente le gusta seguir nuestras aventuras. Al final sumas, son más cosas buenas que malas, y las malas son buenas porque ayudan a superarse y a valorar cada momento como únicos y de donde se puede sacar una lección irrepetible. 
Total, que hoy hemos salido a 3 grados de temperatura, en 6 kilómetros nos hemos puesto a subir como si del Everest se tratara; yo la subida ya la conocía, pero ella parecía no acordarse de mi y me lo ha vuelto a poner difícil, pero en fin, al camino se viene a sufrir, y hemos sufrido, pero arriba estaba en Alberguería, el rincón del peregrino, una taberna que desde el 2004 cada peregrino que pasa firma una Vieira y le pone la fecha, y el señor se dedica a ponerlas por las paredes; pues bien, me ha costado encontrar aquella en la que firmamos Alejandro, Juan Pablo, Andrea y yo, esos dos italianos y dos españoles que nos juntamos sin quererlo en la vía de la plata y acabamos haciendo el camino por la Paz, con la bandera de la paz ondeando por los caminos.
Pues eso, que me lío, una vez encontrada hemos repuesto fuerzas, sellado las credenciales y firmado otra Vieira, está vez con los nombres de los 4, los tres peregrinos y el de la AEPEF, que hacemos el viaje juntos, y bueno, no me he podido resistir a poner Tembleque y Villamiel. 
Desde allí hemos emprendido bajada tras bajada y alguna subida, pero casi todo largas y divertidas bajadas, hasta Orense, entrando por un polígono que no daba muchas esperanzas, pero cuando estábamos buscando el albergue se oye una voz y me suena familiar; me giró y veo a un señor con el brazo en alto y sonriéndome; sí, es mi amigo José, don José, el patriarca del camino inglés que nos conocimos en septiembre; habíamos hablado para vernos por la tarde y casualidades de la vida nos encontramos al entrar. No queda otra que abrazarnos, hablar lo justo e ir a coger sitio al albergue, y lo típico, nos duchamos, comemos, lavamos la ropa y a quedar con José y su mujer, son de lo mejor que se puede conocer; nos hace un Tour por la ciudad en su coche, vemos las termas espectaculares, nos hace un resumen de todo en poco tiempo y nos lleva a vinos, a vinos es la zona céntrica y vieja de Orense donde se tapea y se cena tomando los mejores caldos de la tierra, y de eso sabe mucho José.
Nos vuelve a faltar tiempo para estar con la gente que queremos, pero estamos en el camino, y mañana hay que madrugar; nos despedimos con la promesa de volver con más tiempo y en plan más turístico, y vamos que lo vamos a hacer, aunque en septiembre tenemos un camino juntos pendiente, y con más gente. 
Nos despedimos de él y de su mujer, que nada tiene que envidiarle y nos vamos una vez más a dormir a la casa del peregrino, el albergue. Desde la cama escribo estas líneas para cerrar el día y desearles ¡felices sueños! ¡Mañana más y mejor!

DÉCIMA ETAPA. 8 de mayo.
Orense-Silleda.
Etapa 10 en el calendario normal, en el nuestro Mes 3, semana 2. 
No importa ya los días que llevamos en el camino, ni cuanto tiempo hace que nos reunimos con la AEPEF para ver que se podía hacer, lo que importa es que estamos ya a un paso del destino, a tan sólo unos 40 kilómetros de Santiago; no quiere decir nada, en el camino francés hay una escultura a 21 kilómetros de llegar que reza "Fulanito de tal, a sus 52 años abrazó a Dios a una jornada de Santiago", eso nos deja claro que no podemos celebrar nada hasta terminarlo, pero depues de 730 kilometros ya nos parece más que a punto, después de haber pasado lo que hemos pasado; hoy nos ha tocado alargar la etapa 10 kilómetros más por estar al albergue de donde íbamos cerrado, después de haber pasado por el majestuoso monasterio de Oseira, donde dormí en el 2014 y seguro volveré a alojarme alli, eso si, hemos sellado nuestras credenciales, que ya tienen un color a completadas muy logrado. 
Hemos subido 2 kilómetros al salir de Orense al 20% de desnivel; eso es terminar a lo grande, claro, la ciudad de mi amigo José no nos podía despedir como si nada, pues así ha sido.
Hemos recorrido senderos divertidos, muy técnicos para la bicicleta y muy duros fisicamente, pero esto es el camino, mañana más, mejor y si no pasa nada, final. 
Un saludo y buenas noches seguidores de la AEPEF.
UNDÉCIMA Y ÚLTIMA ETAPA. 9 de mayo. 
Silleda-Santiago.
Fotografías del diario Via Stellae.

Y van 11, ya está; salimos sabiendo que sólo nos separan 40 kilómetros del camino de la AEPEF; en apenas dos kilómetros empezamos a bajar, muy rápido y caminos sin dificultad. Un poco más adelante ya se nota que es Galicia, continuos rompepiernas nos frenan para llegar a la capital gallega, a 20 kilómetros y después de tanta bajada las pastillas de freno trasero de mi montura ya no existían, así que debo ir más tranquilo y circular con precaución, o bien parar en algún lado a comprar unas; la opción que elijo es seguir, tal cuál, como hasta ahora sin problemas, mejor no pensarlo, ya frenan el hierro con hierro.
Y bien, seguimos pedaleando, hasta en poco más de dos horas llegar a la curva famosa donde de estrelló el tren, ahí pasamos despacio y con los pelos de punta para seguir con el camino de rompepiernas subiendo y bajando cuestas.
A eso de las 11 y media nos encontramos a unos 2 kilómetros de la Plaza del Obradoiro; ya divisamos la catedral desde arriba y no nos queda nada, coser y cantar, callejeamos lo justo y entramos en la plaza como uno cualquiera pero por dentro entramos triunfantes, sabiendo por donde hemos pasado y lo que hemos logrado, nos sentimos realizados. 
Al poco aparece Alex, mientras miramos embobados a la catedral, es el encargado de recibirnos y hacernos el reportaje fotográfico para la "via stellae", un rato con él y aprendemos un montón, todo un genio.
Nos hemos despedido ya de nuestro reportero y no hemos resistido a acercarnos, como ya es tradición para nosotros a la Barrola, restaurante de confianza donde acudimos en cada camino, y ya a partir de aquí es la rutina típica de Satiago, ducharnos, comer, descansar...Vamos a enviar las bicis, yo en concreto la mando con toda tranquilidad al origen de nuestro viaje, a Tembleque, directamente a la papelería Satur, así no tengo preocupaciones de la hora de entrega ni tener que ir a ningun lado, gracias a gente como ellos lo tenemos mas fácil los que recibimos paquetes a menudo. 
Y ya una vez despojados de nuestras bicis sólo quedar dar unas vueltas para comprar recuerdos y a cenar, claramente cenamos en A barrola, luego paseo y a ver al peregrino nocturno, la imagen de un supuesto peregrino que la historia cuenta otra versión; la sombra que proyecta la columna bien podría ser un peregrino con mochila y bastón, pero lo que nos cuentan es algo distinto, un monje que estaba en un edificio de la zona se enamoró de una monja y por la noche se veían a escondidas, la monja, al hacerse de clausura y trasladarla, él sigue saliendo todas las noches en su espera, algo así es la historia, en realidad es una bombilla que la casualidad ha proyectado una sombra curiosa, o no, sería mucha coincidencia, ahí queda eso, a la interpretación de cada uno...
 P. D. : MAÑANA no hay despertador, veremos...
CRÓNICA FINAL. 10 de mayo, de regreso a casa.
Etapa 12, ¿etapa? Día, no, jornada, si; mejor lo dejamos en jornada final con su crónica final:
Hoy no ha sonado el despertador a las 6, tampoco lo ha hecho a las 7, de hecho anoche no lo pusimos, no nos hace falta. Hoy no tenemos que pedalear y la costumbre hace que nos levantemos antes de las 8 solos, mirando al techo sin saber que hacer, la misma sensación que nos invade a todos los peregrinos cuando llegamos a Santiago, vayamos las veces que vayamos.
¿Y ahora Que? Pues ahora toma sentido el dicho de que "el camino empieza cuando termina"; ahora es cuando una vez más hemos aprendido a valorar las cosas importantes del día a día, hemos compartido vivencias de todo tipo, hemos reído, hemos sufrido, nos hemos empapado, los enfados, las frustraciones, el no ver el final y sentirte impotente y al conseguirlo, creerte un superheroe con los pies más en el suelo que nunca, hemos conocido gente espectacular, nos han recibido como hermanos, hijos y amigos en muchos sitios; esto te cambia y ahora esperando que este "camino" haya servido para darle difusión a la AEPEF, para que los enfermos de paraparesia espástica familiar se hayan entretenido con nuestras aventurillas diarias y puedan salirse beneficiados de lo que hemos intentado hacer por ellos, que sólo por el seguimiento y palabras de ánimo que nos han dado debemos estar muy pero que muy agradecidos.
Este es el momento de seguir nuestras vidas, y aquí, sentado en el tren de vuelta de Santiago y mientras pienso en dormir en mi cama de Tembleque escribo estas últimas líneas, entre los peregrinos hay una forma de hablar, todos tenemos nuestras familias de sangre y nuestra familia del camino, todos aquellos que hemos ido conociendo a lo largo de todos los caminos y que desde el primer día parecía que lo conocías de siempre; pues este año la familia del camino la hemos visto aumentada con creces, José Alberto, Rubén y yo fuimos junto a Santi y Valentín los primeros miembros de esa familia del camino, 8 años después no tenemos dedos entre manos y pies sumando los de los 5 para poder contar esos familiares. 
Agradecimiento eterno a todos ellos, a todos los que nos habéis seguido, a todos los que nos habéis ayudado y a todos los que habéis colaborado con la AEPEF, no dejéis de hacerlo. 
Sólo le pido a "Dios" una cosa: "El cielo sobre mi cabeza y el camino bajo mis pies". 
¡¡Buen camino!! ¡¡Y buena vida!!!
En este álbum online de Google Photos, voy subiendo todas las fotografías que el propio Fernando Escribano me va enviando a diario.
Adjunto un vídeo-audio con la reseña informativa del Camino Solidario por parte de la emisora de Radio Consuegra.
Añado además la noticia publicada por "La Tribuna de Toledo", con fecha 7 de mayo de 2017. Pinchar para ampliar:
El 25 de mayo, nuestros tres amigos estuvieron grabando un reportaje para el programa de CMM "Ancha es Castilla-La Mancha", cuya emisión está prevista para el día 29 de mayo. Además de Fernando, Rubén y José Alberto, también acudieron varios miembros de la AEPEF, (Asociación Española de Paraparesia Espástica Familiar).
Aquí tenéis un vídeo desde detrás de las cámaras, durante la grabación:
La emisión en CMM tuvo lugar el día 30 de mayo. A continuación podéis ver el vídeo emitido, tanto en la reseña previa de los informativos, como en el propio programa de "Ancha es Castilla-La Mancha".

No hay comentarios: